lunes, junio 04, 2012

IMPASIBLE EL ADEMÁN


     Demasiada cantidad de política en la cabeza de cada quien. Es metafísicamente imposible que dos lleguen a compartir opiniones si cada uno de ellos antepone la premisa de mantener incólume la defensa integral  de lo que es su propia ideología. Entones el enfrentamiento no da para nada. No es posible pedir a alguien  que se deje perder frente a quien discute sus argumentos. El debate debería ser imparcial, razonable, de corte científico y sometido éste a la incertidumbre. Se debería encontrar el modo de entender aquello que no proviene, en exclusiva, de lo proléptico de nuestros específicos criterios. Los argumentos deberían estar ausentes de pasión (exactamente lo que nos sucede cuando se pierde el norte). El respeto a cada persona, ¿deviene de la calidad de sus argumentos, del tesón necesario en la exposición, de su contenido ideológico, ya oportuno ya sesgado, o de la forma en que se produce el discurso? No sé. Disponemos de una cierta incapacidad para aceptar un debate en donde se sabe positivamente que no habrá acuerdo, tan fuerte es la deshilvanación entre razones políticas, ayer divergentes en la prudencia, hoy enemistadas hasta lo máximo. Em efecto, incapacidad.
     Nos estamos encerrando en el engaño: políticamente, entre los unos y los otros, es imposible el acuerdo que desea la ciudadanía, pues esta cuestión, tan importante y objetiva, dispone de una invisible y oculta escritura que se desvanece tras el interés político que a los políticos les da trabajo.
     Ni aunque el ademán muestre fortaleza en la confrontación, por siempre tenaz e impasible. Malo. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bonita reflexión, aunque se haga después de...También habría sido válida unos meses o años antes.

Juan Guillamón Álvarez dijo...

Pues sí.

Estado de los embalses 25-04-2017

Una verdadera carrera hacia el desastre hidrológico.