viernes, marzo 29, 2013

¡QUE LLUEVA, QUE LLUEVA, QUE TENEMOS EL CONTROL!



La distribución en el tiempo de lluvias y escorrentías es un fenómeno estocástico que presenta particularidades en cuanto a la duración del periodo de tiempo que se considere para su estudio. Y esto es cuestión importante para el cálculo. Así, en el corto plazo, el dato Agua es muy variable mientras que a medio plazo es casi constante, siendo ya constante en el largo plazo. Por consiguiente la planificación en Hidráulica debe practicarse de modo hiperanual, y la serie de años que se emplee para el proyecto cuanto más larga tanto mejor.
Estamos hoy atravesando un período en el que la abundancia de lluvias es excepcional. El papel que están jugando las mil doscientas presas es formidable. Los sucesos catastróficos que como consecuencia de inundaciones se han producido han sido escasos y los que no se han podido evitar se han producido con una minimización considerable de sus perniciosos efectos.
La Serena y Alcántara, los dos embalses de mayor capacidad en España, con capacidad –cada uno- para más de 3.000 hm3 han tenido que desaguar caudales altísimos, por encima de los 300 m3/sg. Ciertamente ambos embalses han cumplido con el objetivo fijado en sus respectivos proyectos técnicos. Son piezas de regulación de muy alto valor. Al tiempo, a su capacidad reguladora hay que incorporar las reservas hídricas acumuladas de interés capital para la agricultura, los abastecimientos urbanos, los usos industriales y el ocio. La laminación de los caudales sobrevenidos resuelve la cuestión clave de la convivencia entre hombre y Naturaleza pues las tragedias que se hubieran dado de no haber controlado caudales de 500 y hasta mil veces superiores a los habituales, sin duda hubieran producido pérdidas humanas. Estas pérdidas, su contención, son la causa por la que la Hidráulica tiene su razón de ser. Cierto que la disposición de una presa modifica a la baja las condiciones ambientales del curso de los ríos. Cierto, por demás, que el agua acumulada en el vaso del embalse anega zonas en donde ya jamás podrán darse las condiciones en las que con anterioridad se desarrollaba la actividad humana. Cierto que las pérdidas sociales y culturales, tienen suma importancia. Pero lo primero es lo primero: el Hombre. Aunque siempre desde el respeto a esas circunstancias. Siempre con la consideración de que el talento precede a la disposición indiscriminada de cemento. Siempre dando por asumido que las obras a realizar llevarán contenidas en cada una de sus unidades la compensación suficiente que se determina tras la evaluación ambiental pertinente y objetiva. Las cosas son así. Los ríos han dejado de ser depósitos, meros depósitos, de agua. La visión global de las cosas naturales determina que el Ambiente, la propia Naturaleza, es la restricción previa a todo el posterior manejo de las técnicas que los hacen servidores del hombre. Y es que la Naturaleza no es nada perfecta y hay que modificarla a fin de que la vida cotidiana de las personas no sea una tragedia constante. La Hidráulica es una de las mejores aliadas con las que cuenta la Ordenación del Territorio. La que bien dispuesta en España como lo está,  hubo planificado el mayor embalse en la Península, La Serena, de tal modo que, durante más de veinte años ha estado semivacío a fin de guardar su capacidad volumétrica y desaguando en tal período tan solo dos veces, ha cumplido con exactitud y eficacia con su alto cometido.
En fin, gracias a su excelente regulación del Agua, no es un país seco y si ésta se reparte de modo objetivo, sin predisposiciones de exagerado cumplimiento, con eficiencia y generosidad, daría para todo y para todos. Eso sí, el agua no es gratis, hay que pagar su justo precio. Y de ello algunos han sido unos verdaderos precursores pagando con exactitud y justeza su alto valor.
Y mi opinión, final, ante los episodios generalizados de inundaciones en España es que se necesitan más presas y embalses. Algunas más.
La verdad, marzo 2013






6 comentarios:

Unknown dijo...

¿Y de las Comisiones de Desembalse qué? Sobre todo en época de vacaciones y de Semana Santa, o las Confederaciones a lo D. Lorenzo Pardo, o de la construcción perversa interpuesta a la fuerza arroyadora, sin un pu...o cálculo afecto a pluviometrías esperables....etc, etc.

Con gran afecto, Jesús J. Granero

Anónimo dijo...

"Y mi opinión, final, ante los episodios generalizados de inundaciones en España es que se necesitan más presas y embalses. Algunas más."


Usted no tiene ni la más remota idea de nada de nada de nada:

Lo que hace falta es: NO CONSTRUIR EN ZONAS INUNDABLES


Usted no tiene ni idea de nada.

Juan Guillamon dijo...

No estoy de acuerdo con su rotunda opinión, sr. Anónimo, pues aún no siendo yo un experto sí, en cambio, me considero un honesto entendido cuya opinión es tan interesante como respetable. Y, por concretar, yo tampoco soy de los que están a favor de construir en zonas inundables.
En fin, no se deje llevar por indignaciones a mi persona pues le hace desbarrar y queda fatal. No le diré que me dé las gracias por atender su comentario pero sí le pido disculpas por la tardanza en la publicación de su comentario. Sucede que me entran, el suyo entre otros, en mi libreta SPAM y tardo en discernir entre los buenos (como el suyo) y los malos que solo llevan estúpidas publicidades.

Anónimo dijo...

Buenas, otra vez, soy el anónimo que decía que no sabe nada, y pido perdón, me dejé llevar.

Pero es que su conclusión final es para no echar gota, vamos es increíble.

Es que parece que los políticos hacen lo que quieren, si ocurre una inundación, la culpa es del cambio climático y así se lavan las manos los verdaderos responsables de las catástrofes, ¿alguien pagará por su responsabilidad en la caída del puente de la autovía entre Lorca y Puerto Lumbreras?
Nadie, absolutamente nadie pagará responsabilidad política, económica o penal.

y eso tiene que cambiar.

Juan Guillamon dijo...

Puede usted, si lo desea, dirigirse al urinario que más le plazca y miccione con satisfacción. Tras ello. acepte la siguiente sugerencia: mire de reojo los datos de los daños causados en las respectivas inundaciones de Santa Teresa y San Wenceslao y estime la importancia de la Hidráulica para la minimación en uno y otro caso. Después descanse, sin olvidar de subirse la cremallera.
De otro lado, le animo a consultar lo que le respondo entre dolinas y otros diapiros muy malvados. Hasta tanto en cuanto usted se descubra (me refiero a su hasta ahora anónima identidad) quedo en disposición de seguir aclarando sus dudas y hasta pasiones.

Anónimo dijo...

Gilipollas, deberías estar en la cárcel.

Estado de los embalses 25-04-2017

Una verdadera carrera hacia el desastre hidrológico.