martes, agosto 19, 2014

LO DE TEBAS CON EL MURCIA ES CUESTIÓN MUY PERSONAL, Y ESO NO ES LEAL


 La pasada temporada, el Huesca celebraba sus goles con júbilo sorprendente cuando a esas alturas de competición ya era equipo descendido. Tal asunto se descubrió más tarde cuando Tebas anunció el posible descenso del Guadalajara. Ah, era eso! Tebas se vio obligado a tal declaración pues hubiese quedado muy de manifiesto que su pasado oscense le llevó a decir al oído, sólo al Huesca, que se tuviera en cuenta lo del Guadalajara. El tiro por la culata. Sorprendentemente, el Murcia se llevó finalmente el gato al agua superando al Huesca y ganando la opción de la permanencia. Tardó este canalla del fútbol, que por Javier Tebas responde, casi dos meses en confirmar al Murcia en la categoría una vez consumado el descenso del Guadalajara. Publicó un calendario en donde no figuraba el Murcia sino  una X, enorme, amenazadora, y finalmente hubo de someter la posibilidad de figurar el Murcia en la categoría que dejaba el Guadalajara a una cruenta votación que se saldó con un porcentaje mínimo a favor del Murcia y representativo del desprecio de los clubes hacia el arrogante Samper . Hoy, este canalla del fútbol, una vez descendido el Murcia, inscribe de inmediato al Mirandés. No quiere que se le escapé la pieza.
Nada más esclarecedor que estas circunstancias para comprobar que lo de Tebas es cuestión personal. Y lo de Samper,  que cae fatal.
Javier Tebas será juzgado por desacato. 

lunes, agosto 18, 2014

¡VIVA EL MURCIA!

Que el Real Murcia merezca un castigo no le hace acreedor de tanto castigo. Ni que sea el paradigma de la lucha contra los desmanes económicos del fútbol. Es demasiado castigo, no porque su actuación haya sido ejemplar, que no lo es, sino porque habiendo  jugado con las matemáticas de cualquier otra forma, los famosos ratios podrían haber sido cuadrados para condenar a un montón de clubes cuyas deudas con Hacienda son exageradamente mayores que las del propio Real Murcia. No puede, por demás ignorarse la inquina que muy de atrás trae cola entre Samper y Tebas, y que puestas sobre el tapete perjudican al Real Murcia. Claro que la gestión de Samper es casi infame, producto de una prepotencia manifiesta, pero su pecado, de ser pecado, no es tan pecado como el de  un montón de clubes que se escapan vía  ratio apropiado.
¿Qué consecuencias pueden obtenerse, fuera de la muerte y destrucción, del castigo consecuente a la remisión del Murcia hasta una competición en donde no tendrá los ingresos que, aún teniéndolos, no serían suficientes para su viabilidad en la categoría de dónde se le expulsa ¿Hay duda de que privar al Club de los derechos de televisión y quinielas, de una buena parte de los ingresos por socios y por taquilla, un férreo embargo por parte de la AEAT, además del ensañamiento que supone la integración en el lejano grupo del Norte, con más de 15.000 km. por recorrer, sin subvención alguna y que, puesta tal cuestión sobre la imparcial mesa del sentido común, resulta que ni en Primera División, ni en Segunda, ni en la otra Segunda ni en Tercera, ni en lugar alguno del mundo mundial, haya club que deba competir recorriendo tantos kilómetros por carretera, no es sino la pena de muerte, la liquidación definitiva del Murcia y la consecuente satisfacción del dirigente de la LFP, convertido en un verdadero canalla justiciero?
¿A quién podría extrañar, y quién no haría igual cosa, que el Murcia, amparado por la Justicia, la que tiene como obligación única y objetiva, aplicar la Ley, luche hasta la extenuación para evitar la muerte deportiva que le ha sido sentenciada por la LFP?  A nadie. Castíguese a Samper en las espaldas del Murcia. Sí, pero no matemos al Club.
Seguiremos peleando por lo justo, hasta la extenuación si hiciera falta. Y, por descontado, con esta lucha que es legal y tiene su apoyo en lo que un juez, como medida cautelarísima, ha ordenado: suspender el acuerdo por el que la LFP impide la inscripción del Club en la Segunda División.
Y así, hasta el final, pues el Real Murcia no habría de desaparecer.

Juan Guillamón Álvarez
Ex-presidente del Real Murcia.

Diario MARCA

SIN JUSTICIA CAUTELAR NO HAY TUTELA JUDICIAL


Un juez cuya opinión jurídica inapelable es que el castigo que la LFP aplica al Real Murcia es la liquidación deportiva, y que por eso lo anula de forma cautelarísima, por mucho que se pretenda, difícilmente habría de cambiar de opinión ¿Qué hay de malo, entonces, en que se luche hasta la extenuación por evitar tal exagerada medida?, ¿no sería lo obligado para cualquiera en tal caso?, ¿qué dislate es éste que condena a quien debe diez cuando hay decenas que deben decenas de millones más que aquél?, ¿porqué un ratio de 4,5 y no de 3 ó de 15? Tebas no ajusticia a Samper, viejo y encarnizado enemigo, según las crónicas, sino que ejecuta con crueldad al Real Murcia blandiendo esa obra de arte maléfica que es la consagración del ratio condenatorio un mes antes de que se cumpla el plazo que amenaza la expulsión. Qué mala suerte para el fútbol que estos dos señores tengan el enfrentamiento que ha roto en una crisis sin precendentes para el fútbol español. Crisis que, hace 20 años, cierto sentido de la equidad evitó que Celta y Sevilla originaran, quizá con igual o menor fundamento con el que hoy el Real Murcia se defiende, otra de mayor calibre.
La artificiosa maniobra de Tebas para escapar del desacato que supone no cumplir lo que taxativamente dispone el juez en su auto no ha tener éxito, y en su consecuencia el  Murcia no ha de verse obligado a recorrer esos casi 32.000 kms que de forma tan canalla se incluye en su castigo: jugando en el Grupo Norte.
El juez no ha paralizado la Liga, la suspensión es cosa de Tebas y sus hábiles maniobras en busca de acompañamiento (que, por cierto, ha logrado con facilidad). De nada habría de valerle pues de no cesar en sus intenciones será multado por desacato.
Pues el Real Murcia será equipo de Segunda A la temporada 2014-15.

Juan Guillamón
Ex presidente del Real Murcia.
Enviado desde mi iPad

Diario AS

Estado de los embalses 25-04-2017

Una verdadera carrera hacia el desastre hidrológico.