lunes, junio 16, 2008

GAUDÍ Y YO, EN LEÓN.



Aprendiendo, siempre, a la menor ocasión es un buen método para convertirse en ignorante integral: cuanto más sabes, más ignoras. Siendo el conocimiento de naturaleza infinita, acercarse a él es como intentar recorrer espacios infinitos, espacios en absoluto al alcance de nadie. Sólo sé que nada sé.
Aquí, el excepcional arquitecto, intenta, en vano, desvelarme los secretos de su magia arquitectónica, su intuición estructural y el núcleo de sus intenciones. Bien sé que no toda la Arquitectura es Arte, pero en el caso de Gaudí estamos a mitad de recorrido entre la máxima cota lograda por el hombre y el propio Dios, quien debe guardar a este arquitecto en los espejos, hilos, curvas y simetrías celestiales

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