martes, junio 10, 2008


He recibido el comentario que a continuación incluyo, firmado por el sr. San Román y le contesto.
Eduardo San Román ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Juan Guillamón defendió en Zaragoza el trasvase al...":
Señor Guillamón:Veo que sigue con su defensa ¿desinteresada? por el agua de Murcia। También se permite opinar sobre la demanda que un supuesto bufete de abogados, que claro también lo hace mirando por el bien colectivo, ha planteado a Greenpeace por mostrar lo que gente como usted están haciendo con Murcia y con el resto del planeta (La Opinión de Murcia, 08/06/08). Me refiero a las imágenes del Mar Menor, esa catástrofe creada por políticos, promotores y especuladores. No tiene ninguna legitimidad para usar la ciencia e intentar confundir a la ciudadanía. Los ecologistas que usted tacha, cuanto menos, de ignorantes tienen entre sus filas doctores en ciencias, licenciados e ingenieros (como usted, mire que casualidad). Todos ellos con una catadura moral fuera de toda duda y que dudo quiera o pueda entender.Le ruego que deje sus discursos y ataques a los colectivos que miran por el bien de todos. Sobre todo cuando gente como usted sólo le mueven intereses (económico, político...quien sabe). ¿O es que al Colegio que representa no le interesa seguir haciendo obras públicas, cementando cauces y costas? Ya está
bien de hipocresía señor Guillamón।


Ésta es mi respuesta:

Dilecto (o, quizá, no) amigo, veo que usted es un cerebro constante, constante en sus intenciones, intenciones que, a mi modo de ver, no dejan de ser estúpidas, muy estúpidas en cuanto a su carencia ridícula de rigor। Piense que no es de recibo llamarme hipócrita pues, jamás, he dado la nota renunciando a mis firmes criterios que, ciertamente, sustento desde muy lejos। Su comentario irónico respecto a si me mueven intereses económicos o políticos es de una imbecilidad sin límites, ¿porqué usted se permite tal opinión? Supongo que porque pertenece a esa impresentable facción del ecologismo radical (ese que no sale de los despachos y que formula, perennemente, sobre bases muy determinadas políticamente, sus impresiones tajantes e incompletas) siempre atenta a demonizar sin piedad cualquier actuación que implique progreso acusando a sus promotores de corruptos y depredadores, sin distinción। Todos lo serían, en efecto, si la solución de los problemas económicos, sociales y ambientales fuera su favorita Alternativa CERO। No me mueve interés alguno fuera de defender el sentido común del que personas como usted carecen। Es usted un fundamentalista que poco puede aportar a la sociedad con su radical actitud। Soy yo, seguro, con mis intenciones (nada espurias) quien puede arrojar mayor sentido al progreso de ciudadanos। Estoy (ligeramente) hasta las narices de que tipos como usted me acusen de ignorante, cuando lo cierto es que son otros los que deben ampliar el foco de sus conocimientos más allá de su romo horizonte।

Cuide sus palabras, sus juicios y sus modos. Queda, señor San Román, en un plano de ligera vergüenza, la que a mí me da teniendo que perder el tiempo en dar una contestación adecuada y educada a los juicios de valor que usted hace por el solo hecho de que me permito discutir con gente como usted, esa que desprecia el valor de la ingeniería, de la hidráulica, porque creemos que, muy por encima de quienes opinan integralmente en ‘verde’, ellas son las mejores aliadas del ciudadano para que la vida de éste no sea una constante tragedia. En suma, defender la ingeniería es defender a la Sociedad.

Respecto a lo de Greenpeace, me reafirmo en que sus manipulaciones merecen la prisión incondicional en la cárcel de papel a donde deberían ir todos los intransigentes, y usted también. Y no olvide que me permito opinar sobre lo que me dé la gana, siempre y cuando disponga de los conocimientos oportunos. Y dispongo de muchos.

En fin, le voy a recomendar seguidamente, y con toda la educación posible, para que le admitan en esa academia ubicada en el ambiente de la inmanencia más cursi para que aprenda a enjaretar adornos con hilo en complejas urdimbres de tejido, calado con flores y figuras, para ponérselos en las bocamangas, bordadas con puntillas, para así poder decorar su parcial toga. Puede ir hasta allá. Y todo porque, entérese bien, yo no hago política: lo hace usted.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanta la defensa que hace de nuestra profesión. Creo que está razonada y fundamentada. Sigue así por favor, ya sabes que soy un seguidor tuyo y la pena mía es no haber podido votar en las últimas elecciones para incrementar vuestro margen de votos en la victoria final. Un Saludo
josepedalea@hotmail.com

Anónimo dijo...

La Ecología empleada como azote al progreso; la Alternativa CERO a ultranza; el mesianismo enloquecido de quienes sólo se mueven en el plano de las razones ecológicas; el nicho infranqueable de los circuitos cerrados en los ambientes universitarios. Éso.

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