lunes, febrero 09, 2015

LA MEJOR INTERPRETACIÓN DE 'LA ISLA MÍNIMA, LA DE LOS FLAMENCOS'

El Goya al mejor Actor Principal se debió otorgar a los Flamencos de las Marismas del Guadalquivir.
Acabo de comprender que mi relación como amigo del Cine es perversa; y de la Cultura, no digamos.No doy crédito a lo que la Academia determina respecto a esta película, en donde los diálogos dificultan tanto seguir y comprender el guión. La actriz revelación, Nerea, debe estar muy agradecida -¡jolín, jolín- por haber sido distinguida en la interpretación de una imposible madre de dos adolescentes. Es imposible siquiera imaginar que esta belleza es la madre de dos niñas de cualesquiera edad, y mujer de un camello furtivo. Me he distraído varias veces viendo la película, quizá tantas como la aparición en el cuadro de la bandada de flamencos a los que tanto partido les saca el director. Demasiado figurativo -casi hortera- el parecido del policía malo con Franco y demasiadas miradas entre él y el policía malo como solución a las tan cortas como pesadas secuencias. Muy bueno lo del poli malo aspirando el aroma que el malo del sombrero deja en su mano. Lo siento, no sé si el malo que muere en la marisma es el del sombrero o el camello furtivo. No me queda claro. Sobre todo, después de que al poli malo le peguen un tiro y como si nada. Lo de las persecuciones inconclusas por los caminos de servicio de las marismas son para encuadrarlas y mandarlas a los jodidos americanos para que, comparando, se vengan arriba con sus insufribles persecuciones de coches, ya en la Sexta Avenida, ya en las muy pinas calles de San Francisco ¿El policía malo, Goya a la interpretación? Por favor. Estoy aturdido. Los señores de la Academia no tienen el medidor sano. Premiar a una película así, tan lenta, pesada, hecha a tropezones (paletazos) y montada con tanta mediocridad es como para que el Ministro le suba el IVA al Cine español al doble de lo que ahora se dispone. Ni la madre parece madre, ni el policía malo parece tan malo. Demasiados cigarrillos encendidos como recurso, demasiados actores con papel insulso, un montón de planos estáticos etcétera. hacen de este bodrio una película insufrible, de la que destaca, por encima de todo, el recurrente vuelo en rosa de los flamencos, una y otra vez. (y las miradas conclusas entre los polis, el bueno y el malo). Lo peor de esta Isla Mínima es que, por lo visto, me quedo solo en mi crítica, por lo que de antemano, pido disculpas.Y digo esto porque una vez, en una Cata de Vinos a la que fui invitado, no dí una y lo que a mi me gustó no fue lo que a los otros gustó.

2 comentarios:

Margil Dibó dijo...

¡Menos mal! Creía que me estoy quedando sordo porque no llegué a oir/comprender gran parte de los diálogos. ¡Me siento aliviado!

Anónimo dijo...

La isla minima es un bodrio insufrible con un argumento sin pies ni cabeza. Comparto tu opinion.

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