lunes, marzo 10, 2014

Gol a la Caricatura

Desde el empeño imparcial que me impongo para opinar sobre las cosas, y en el bien entendido que ello no es obstáculo para que mi apreciación disponga de la firmeza oportuna a fin de formalizar la objetividad del juicio, he observado, con no poca satisfacción, que Florentino Pérez ha llevado por derroteros bien diferentes de la caricatura ese programa del periodista de moda, Jordi Évole. Más de moda por su puntillosa y populista intención que por la calidad informativa del mismo. Por insólito que pudiera parecer, el protagonista del Programa, al menos por esta vez, no fue el intrépido Évola sino el propio entrevistado, Florentino Pérez. Bien se sabe aquello de que ‘un grano no hace granero’ (a Évole, esotres pijos se le dan) pero para ‘Salvados’ esto no importa. Es más, hace del dicho lo que se dice unas trizas. Sí, porque de lo contrario, el programa se desvanecería.
Pese al tono impertinente, ese tono que hace del personaje entrevistado una marioneta, un juguete al que se rompe su fisonomía con facilidad, Florentino pudo decir y contar todo lo que quiso contar. Con un humor excelente y facilidad de síntesis excepcional. ACS es muy importante en el mundo; aglutina más de 200.000 personas; casi el 85% de su facturación lo hace en el exterior; tal facturación supone unos 100 millones de euros diarios etc.. Todo eso pudo decirlo mientras el periodista interrumpía tan interesante discurso con estupideces tales que si en el palco del Bernabéu se hace negocio, que si conoce a Bárcenas, que si hizo trampa con las cuatro torres de la antigua ciudad deportiva del Madrid, que si para lograr obra le había dado pasta a los partidos políticos. Cosas así. Cosas que la audiencia -Évole sabe- de la Sexta agradece, cuando lo verdaderamente interesante es que una cadena de televisión tienda a ser independiente, esto es, proclive a la objetividad porque eso no excluye de entrada a nadie. Claro que la realidad es que hoy, en España, lo que priva es la exaltación interesada de cualquier esperpento social y no digamos nada si ese esperpento tiene que ver con la vida y milagros de los políticos, empresarios y divulgadores a los que el público les tiene ganas.
Cuando el asunto de la recalificación de la ciudad deportiva como urbana plena de edificabilidad Florentino explicó lo factible –en términos urbanísticos- de la operación. Valdebebas, la nueva ciudad deportiva del Real Madrid, tiene un cierto valor corolario de una operación de tan jugoso – e inteligente- resultado económico para el Madrid. Al audaz y delirante Évole, no se le ocurre otra cosa que mostrar un video de Matilde (solo le faltó un bisturí en la mano para parecer una loca) cuando siendo concejal de Madrid se atribuyó el ‘rollo’ de estar en contra de la recalificación. Esta maldad informativa –perversa, aun- del señor Évole no fue capaz de ocultar la realidad vigente respecto a una casi unanimidad favorable de quienes autorizaron formal y semánticamente el proyecto.
Y luego sacó al inspector de finanzas adecuado a las intenciones devoradoras del programa. Florentino siguió con su discurso coherente. Coherencia que sirve para crear puestos de trabajo sobre la base de su propio esfuerzo y de los que con él colaboran. Para terminar, el Évole ínclito de la cadena justiciera propuso un bajonazo final (después de una faena miserable, solo de esta manera se puede finiquitar al toro) y se trae a un señor que dice ser exsecretario del PP en alguna comunidad autónoma de España para que diga que todas las empresas de la plural España mojan al Gobierno para trincar contratos. Todas, dice. Vaya afirmación. Pero por mucho que convenga a Don Jordi tal afirmación, siempre habrá un empresario como Pérez que sostenga lo contrario y explique que para que una empresa consiga contratos es necesario que existan gerentes que trabajen doce horas todos los días de la semana. Esto es lo que tiene valor real, este esfuerzo que da lugar al reparto de la renta gracias a la creación de muchos puestos de trabajos.
El humor de Jordi tiene sus seguidores, sin duda. No habría programa, de lo contrario. Pero también hay gente que, como yo, se pasa por el arco del triunfo sus boutades cuando para hacerlas lesiona gravemente la seriedad con que los que pueden hacen bien las cosas.

En fin, que si uno no fuera del Real Murcia en exclusiva, sería del Real Madrid. Y no ya por su glorioso palmarés, sino por la grandeza de su propio presidente. Ah, de España, también. Y mucho.

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