miércoles, diciembre 11, 2013

MEMORIAS

Antes, Bono vistiendo sábana blanca y arrastrando cadenas en el imaginario castillo de sus memorias. Después, Aznar con su puntico de arrogancia. Luego, Zapatero en la inconsciencia de sus particulares vivencias. Y, en fin, Solbes arremetiendo con  indisimulada finura al señor que sirvió pero que no convenció. Yo, en cambio, no estoy para esas memorias. Estoy por otras. Voy a la Librería, aparto esas cuatro y me hago con ‘Cómo construir una catedral medieval’ de M. Hislop, porque esa memoria me asombra al comprender cómo es posible hacer una estructura tan esbelta sin que el cantero de marras sepa que pequeñísimos movimientos de ella producen extraordinarias tensiones y, sin embargo, ponga piedra sobre piedra y pretenda llegar hasta el cielo. Estas cosas sí que merecen estar en mi memoria.

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