Guillamón Sostenible

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Lo que no está rodeado de incertidumbre, ¡no puede ser verdad! Richard Feymann.

martes, septiembre 28, 2010

EL PLAN DE AJUSTE ECONÓMICO ADOLECE DE FALTA DE PREVISIÓN



         Hay cosas cuyo análisis resulta meridianamente claro y una de ellas es que en tiempos de crisis la reducción del Gasto Público es obligatoria. Lo nuestro de ahora es una crisis tan grande como la Muralla China y si a ello acompañamos que, por desdicha, disponemos del gobierno más dubitativo de nuestra ya larga democracia, es normal que se tomen medidas en el sentido apuntado, pero medidas malas, muy malas. Este Gobierno no ha sabido distinguir entre lo que es inversión productiva y la que no lo es. Admito que desconozco el dato acerca de la cifra que resume el gasto no productivo pero sí es fácil para mí (y lo cuento para que el lector lo sepa, también) conocer que la cantidad comprometida por la Administración, mediante contratos de obra civil, asciende a unos 21.000 millones de euros. El Sector de la Construcción responde a los parámetros más exigentes por los que una inversión es considerada muy productiva. Sí. Según cálculos acreditados el retorno al Estado que produce una inversión de una unidad monetaria es de 0,55. Cantidad ésta que responde muy bien a las exigencias  de toda inversión que se precie productiva.
        
         Con el Plan de Ajuste –posteriormente más ajustado y reajustado- se ha rescindido el contrato correspondiente a 2.100 M€ (el 10% de lo comprometido y que, Ley de Contratos de la Administración Pública, obliga) por las buenas. Además, se dictamina (¡este Gobierno no es de decretazos pero sí de rectificaciones!) que el 40% de la cantidad comprometida se pagará –si es que se puede- en largos, incómodos e interminables plazos. Total, 8.000 millones de euros y 100.000 empleos perdidos, lo cual anuncia la presencia de nuevos gastos en el subsidio de empleo y el descenso de recaudación del IRPF perdido (esto de la Economía, sobre todo practicada por aficionados, tiene mucho de paradójico). De seguir este rumbo, los líderes de las patronales de la construcción (Taguas y Cosculluela incluidos) anuncian la desaparición de más de un millón de empleos. Y empleos no precisamente de bajo nivel, pues entre ellos se encontrarían, entre otros, toda clase de ingenieros.

         Pero lo cierto es que -si bien como entendido y no como experto, hablo de oídas- no he recibido información alguna acerca de alguna otra alternativa que pudiera laminar el gasto público pues, desde luego, no viene al caso cerrar hospitales, suprimir colegios y hacer malabarismos con las pensiones (el ministro Blanco se muestra satisfecho de ‘recortar el gasto en autopistas para mejorar las pensiones’) pero sí que es posible detectar otros servicios o gastos cuyos recortes tengan menos consideración productiva. Y ya que hablo de oídas tengo el convencimiento de que hay puestos de trabajo cuya desaparición influye menos negativamente que estos a los que el ministro Blanco designa como paganos de la crisis. Por ejemplo, ¿qué hay de las Diputaciones Provinciales y su aparato?, ¿y el montón de tarjetas de crédito y coches oficiales? Sí, ¿y los excesos de los sindicatos? Incluyo aquí el despropósito de las traducciones simultáneas en el desarrollo de cuestiones en donde intervienen vascos, gallegos y catalanes. Y el incremento del papel para satisfacer las novedades del bilingüismo. Ah, en Andalucía se van a gastar un montón de cuartos para establecer la enseñanza del árabe. En fin, si nos cargáramos -en la plural España- un montón de Consejerías y Ministerios, junto con alguna de las medidas apuntadas, quizá podríamos conseguir reducir el déficit sin necesidad de tocar al sector más productivo como es el de la Construcción porque, sin duda alguna, ésta es la mejor arma que tenemos para lograr la recuperación económica (siempre me pareció más interesante prevenir que prever, es más práctico).
        
         Pues ésta es la cuestión.

1 comentario:

Luis Galguera dijo...

Parece que hasta es del Sr. Perogrullo lo que argumenta Guillamón. Son cuestiones evidentes que las vemos todos, creo que hasta los políticos afectados, pero la diferencia es que aunque "ellos" las vean no quieren ni por asomo cambiar nada que les afecte al pesebre.
Sin embargo me gusta hacer una precisión recpecto a las Diputaciones. A diferencia de lo que piensan algunos habría que potenciarlas como utensilio de descentralización, e ir haciendo desaparecer este estado de las autonomías totalmente impropias para un pais de nuestras dimensiones y de nuestro PIB