Guillamón Sostenible

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Lo que no está rodeado de incertidumbre, ¡no puede ser verdad! Richard Feymann.

sábado, diciembre 01, 2007

El comandante Chávez



Es de suponer que sí, que una cierta preocupación existe y que la Secretaría de Estado de Comercio Exterior deberá extremar sus cuidados. La inversión de España en América Latina (como corresponde a una nación de economía pujante y no sólo por aquello de ser “Madre patria”) es muy importante, tal que, con seguridad y a lo largo de 2007, los fondos “patrios” destinados a Sudamérica superarán los 2.000 Mill€. Nuestros grandes grupos empresariales –MAPFRE, Telefónica, BBVA, Endesa etc... son hoy una parte muy importante para el necesario desarrollo económico en Latinoamérica. Si no hay economía, no hay cualquier cosa que venga detrás. Es una lástima, para todos, que existan regidores del tenor de Chávez, cuyo aspecto y formas exteriores nos muestran un fenotipo absolutamente ajeno a lo racional y democrático de las cosas. Ojo con él, porque aunque estemos convencidos de que sus puntos de vista nada tienen que ver con la interpretación normal de los asuntos, el tipo tiene gancho: ¡a sus órdenes, mi Comandante, estúpido Comandante! Y ya es mala suerte que la intervención forzada e imparable del Rey se haya producido cuando desde algún resquicio político, casi siempre de orden testimonial, algunas voces nostálgicas y trasnochadas, casi siempre con el fin de justificar que sus retribuciones en el desempeño político están justificadas, han puesto en tela de juicio la validez de nuestra monarquía constitucional, siempre en comparación con ese otro proceso democrático que tiene por pilar básico la República. Improcedente a todas luces, sobre todo porque la argumentación principal y casi exclusiva recae sobre el coste económico del mantenimiento de la Monarquía e ignorando que el precio la maquinaria, materiales y mano de obra republicanas superaría en mucho lo que hoy nos cuesta el nivel de vida de príncipes y herederos. Además, una vez conseguido el objetivo nacional que no es otro que la instauración de la democracia y -en su consecuencia- un régimen de libertades absoluto, ¿qué más da el color del gato?

El impetuoso ataque del Rey al impresentable jefe del gobierno venezolano provoca consecuencias de extraordinario relieve. Tengo para mí que cualquiera de los males que puedan derivarse de la actuación del Monarca tiene un escondido responsable: aquél que durante su intervención fue interrumpido sistemáticamente por el venezolano ¿Por qué no le calló la boca adecuando sus modales a los preceptos protocolarios al uso? Zapatero, una vez más, con su actitud de talante, consenso y beatífica expresión, ha provocado un incidente a los que nos tiene acostumbrados: grietas profundas entre bandos enfrentados. No fue un buen subalterno, Zapatero, para el monarca. Por eso, porque nuestros empresarios van a tener dificultades, al menos en Venezuela, y porque la política exterior española en la actualidad es poco menos que estúpida, sin saber elegir al amigo adecuado, nuestra diplomacia precisa de un cambio de rumbo a fin de que desaparezcan los moratones que con pertinaz constancia nos ocasiona harto tormento. Zapatero, ¿por qué no lo mandaste callar?

JUAN GUILLAMÓN.
La Economía, Nov 2007