viernes, mayo 30, 2014

MAORÍ

El mundo es para intrépidos. Ejemplo: En plena crisis económica española, el joven ingeniero Miguel, habiendo aprendido mucho sobre terremotos como consecuencia adquirida de su labor en Lorca, buscó sitios en el mundo donde pudiera padecerse de ‘sismitis’. Puesto sobre el un mapa, le sale Nueva Zelanda, país no de al lado precisamente. Toma billete para él y su mujer. Viajan a Auckland para tres meses. Busca y busca (a pelo). A los 15 días encuentra trabajo y allí están, con trabajo y esperando un niño para dentro de un par de  meses.  El niño, que no será maorí pese al lugar de nacencia,  sí será, sin duda, hijo de un valiente ingeniero. Quién dijo miedo, pues.

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