lunes, marzo 17, 2014

JUSTICIA

Por la parte ofendida se acusa a la jueza Alaya de estar más por el castigo que de impartir justicia. Lo cierto es que los políticos estamos demasiado proclives a hacer de la justicia un arma de vendetta política. Esto está muy mal pues tal instinto tiene por fundamento el mismo que la parte contraria esgrime. Es, exactamente, la guerra del ‘y tú qué’. Mal asunto, pues la discrepancia frente a la justicia entre partidos es vista por los ciudadanos como mero pretexto para socavar al rival. Los políticos perdemos credibilidad. Y es que el ciudadano imparcial cree que todos somos iguales. Iguales de malos. Para mí que la conclusión dictada por el juez Pérez Templado en el caso de Pedro A Sánchez, debiera hacernos meditar.

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