jueves, diciembre 19, 2013

EL JAMÓN

Como ha pasado el tiempo y, por cierto, es tiempo de Navidad muy propio para las buenas acciones - acciones ejemplares, aun, de la clase política- pues lo cuento ahora. Cierto alcalde de cierta ciudad importante fue obsequiado por Navidad con un jamón de muchas jotas y bellotas. Al recibirlo lo rehusó y ordenó que fuera enviado a un albergue donde se acogen a los abandonados. Dos propios se encargaron de ello. Por el camino, compraron un jamón de menos jotas y bellotas que entregaron, según deseos del alcalde, a los abandonados quedándose el original para dar buena cuenta de él. Así que todos cumplieron. Tal acción (moraleja) no garantiza la honradez de todos los políticos, al igual que alguna fechoría indecente de alguno no hace que la clase política sea corrupta. Eso sí, los hay buenos y malos.  

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