Recién estuve bordeando Asturias,
sin llegar. En la frontera con Galicia, mi colega de andanzas me cuenta el
porqué del mote El Diploma. Hubo una vez, ya hace tiempo, una chica asturiana
que dejó por un tiempo su ciudad para, según ella, cursar determinados estudios
en Madrid y recibir el correspondiente diploma. Regresó sin él y al cabo de un
determinado número de meses, dio a luz a un bebé que como es natural recibió el
apodo de El Diploma en atención al cambio de rumbo en esa dirección sobrevenida.
El Diploma es hoy muy mayor, pero muy amigo de sus amigos, incluso de aquellos
que pusieron en danza tan oportuno mote. Agradezco con este chispazo a mi
colega tan chispeante historia.
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