jueves, octubre 10, 2013

Chispazos

Noventa y seis años de la muerte de Mata Hari y aún no sé si su ejecución fue merecida o injusta. Las dos cosas, quizá. Una mentirosa caótica y un talento fuera de lo normal. Más. Un cuerpo arrebatador por sus insinuantes curvas. Un talento de mujer que supo aprovechar las debilidades de cuantos hombres hubieron de sucumbir ante ella. Mujer fascinante. Intrigante. De ella no puede asegurarse que fuera la cuestión prevalente del espionaje. Ni siquiera que en realidad fuera espía. No se sabe. Pero jugó con fuego. La fusilaron haciendo trampas. Por eso, la hora de su muerte le llegó de forma injusta. Otra cosa es que de tanto jugar con fuego, al final ‘se quemó’, digamos que merecidamente. Hoy, desde luego, Margarita Zelle habría sido miembro de Femen. Sin duda.

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