lunes, diciembre 10, 2012

El Perro de Sangonera La Verde no es culpable ni resultó herido


      Vamos a ver si alguien puede aclarar mi confusión respecto a esta noticia. Quién ha ganado el juicio en donde se dirime el conflicto cuyo texto se adjunta, una vez debidamente escaneado? Las dudas se centran en el conductor pero, de qué vehículo?, pues parece deducirse la existencia de un segundo vehículo, además del que se cita textualmente. Así las cosas, cualquiera de esos dos conductores, el citado y el implícito, podría ser el culpable. El perro que se cruzó, resulta sospechoso, ya que bien se apunta en  la noticia que  induce a confusión ('...al irrumpir un perro en la calzada porque ÉSTE (el perro?) debió prever esa posibilidad de riesgo...'). Sin embargo, no parece pausible exigir al perro prevenciones que no son de su incumbencia, pues resulta plausible que el can fuera un 'desclasado' sin raza conocida y perteneciente al género callejero, y de todos es conocido que estos canes son los más listos y espabilados de todos, debido -sin duda- a la no existencia del pedigrí que limita, tras un número suficiente de generaciones, la inteligencia de sus componentes de igual modo que sucede con las casas monárquicas empeñadas en que unos y otros componentes regios de las mismas se casen entre ellos a fin de conservar la pureza dinástica a fuer de perder, sucesión tras sucesión, muchas neuronas cerebrales. A tal efecto, considérese probada tal teoría con solo examinar el resultado final de la Casa de Austria en España y cuyo colofón fue Carlos II, ciertamente de apariencia, modos y resultados, muy hechizados (y suerte que no tuvo descendencia!).
      En fin que deberemos descartar, y por tanto descarto, al can en cuestión pues dada su condición callejera -y sobre todo su procedencia, Sangonera (La Verde, por más señas)- no es atribuible sospecha alguna respecto a que pudiera ser responsable de nada más allá que de la búsqueda de alimentos, señalamiento de lugar en donde reposar y, sobre todo, búsqueda implacable de perra común a fin de dar cumplimiento lo que la Naturaleza señala en mérito a la necesaria procreación.
      En mi opinión quien lo tiene difícil (a efectos de pago) es la Aseguradora, quien se las prometía felices (lo parece) cuando el Juzgado en primera instancia le dio la razón en cuanto a la falta de culpa de su asegurado. Claro que no sabemos a ciencia cierta quién de los dos implicados es su propio asegurado. Aparece ahora la figura del herido y es cuando ya de forma radical llegamos a la máxima confusión. Es, quizá, de quien la noticia da cuenta ?, o, quizás, de quien se desprende tácitamente de lo que se suscita semánticamente tal noticia?
     En realidad, pese a las afirmaciones mías y las del propio redactor, las dudas acerca de si el vehículo chocó con el perro o bien con otro vehículo no creo que puedan ser aclaradas jamás. Sí, en cambio, que el perro no resultó herido.
      No puede adivinarse directamente -de la lectura textual- la cuestión para llegar al fondo del asunto y determinar quién es el herido. Si hemos descartado al perro, solo quedan dos sospechos, porque ni qué decir tiene que la Aseguradora, el Juzgado de Primara instancia y, desde luego, la propia Audiencia Provincial no son sospechosos de haber inducido el accidente objeto de este comentario. También, por aquello de los daños, debo descartar al herido, sea quien quiera que éste sea (excluido el perro, y el juez).
Ante tanta falta de seguridades y el no esclarcimiento del periodista acerca de los hechos juzgados, propongo la siguiente solución jurídica:
      "Visto el reportaje, deberemos declarar inocentes a los dos conductores de los vehículos: el directamente citado en la noticia, y el que se deduce implícitamente de los hechos; el perro, no tampoco puede ser culpable pues tan solo anduvo buscando el condumio por calles sobradamente conocidas por él, lo cual descarta la posibilidad de actuar con descuido; tanto el Juzgado como la Audiencia no presentan -según la noticia- sospecha alguna de haber provocado ningún accidente; la Aseguradora, en tanto en cuanto pague a quien corresponda los 5.525 € de marras quedaría exenta de culpa alguna. Por tanto, declaro culpable al Autor de la noticia y le condeno al pago de un curso acelerado de periodismo eficiente que deberá realizar en el plazo de un mes a partir de la toma de conocimiento (mediante detenida lectura de esta conclusión y el imparcial examen analítico de lo que osó escribir y, lo que es peor, publicar!?"

1 comentario:

Fernando Márquez dijo...

Yo más bien creo que el accidentado era el copiloto del conductor asegurado, quién aprovechando el lance del perro y el consiguiente coscorrón en el coche del que era pasajero, aprovecha para sacarle los cuartos al seguro de aquel que en su coche le llevaba.
Este es como el de la señora que invitada a cenar a casa de unos amigos, resbaló en la cocina a causa de una mojadura y reclamó al dueño de la vivienda (su anfitrión) por los daños recibidos, siendo resarcida por el seguro de la vivienda.

Estado de los embalses 25-04-2017

Una verdadera carrera hacia el desastre hidrológico.