martes, mayo 15, 2012

Maestro Ibarra ya está satisfecho. La Afición pitó al Equipo. Ya solo falta que e maestro Garre y él rompan el carnet en Condomina. Es éste el twitter que ayer publiqué tras la lectura del artículo de Ibarra y comprobar que una vez más y tras algún tiempo tenía constancia de que trataba de inducir a la protesta generalizada en contra de Samper pero a través del equipo. En efecto, no hay más que releer el citado artículo, se mostraba satisfecho. Y yo que soy contrario a esta actividad estúpida (y que a nada conduce) que para estimular a un tonto le dedica eso de ¡Qué tonto eres!, pues me resulta negativo lo que podemos llamar, con misericordia, su logro. Le sucede a Ibarra que ha estado acostumbrado a mandar, hacer y deshacer en materia del Real Murcia durante el tiempo en que, por quienes sean, le han designado maestro. Esto ha sido así pero ahora ya no. En lo que respecta a su relación con el Club no va más allá de un mero cero a la izquierda. Sabe Ibarra esto y por consiguiente no hay comentario suyo en donde no se contenga desprecio a Samper. Y quiere que los consejeros murcianos dimitamos, y no para de insistir. Ignora que, en mi caso, inducido por él, esta circunstancia no tendría lugar antes de que el Infierno sufriera congelación. Y me llama pelota, lo cual considero un error de apreciación y un insulto, tanto que esta acusación viniendo de quien viene y a quien va es un paradigma evidente de la ridiculez con que Ibarra se encuentra en este momento de tan escasa lucidez. Sé bien que la casi totalidad de las decisiones en el Murcia las toma Samper. Sí, pero no por ello soy un pelota. No lo soy y, además, me lo tomo como insulto. Dispongo de la estricta categoría social para que un histriónico periodista muy pasado me lo adjudique. Y menos que aproveche la oportunidad que le da el micrófono para bromear sobre mi pensión y sus impuestos (los de él). No me pondré a su altura pero le advierto que no debe entrar en mis correctas aptitudes no sea que salga trasquilado. Aquí en eso se le ve contrariado. Sólo escribí lo de romper el carnet en compañía de ese otro maestro y me ha dedicado todo un programa. Podría agradecerme que gracias a mí aumentó la audiencia pero no lo exijo. Sin embargo, él me ha propiciado un par de satisfacciones, a saber; Durante el transcurso de su programa 16 twitteros han optado por seguirme y otros tantos o más (qué mas da el n* si se puede comprobar quien lo quiera) han retwitteado mi post. Haciendo un cálculo por encima, este post ha llegado a más de cuatro mil (coincidencias incluidas) personas, lo cual, creo, que son bastantes más de las que siguieron el programa. Se lamenta, el maestro deportivo, de que yo le he faltado el respeto con este comentario y olvida el meneo y desprecio constante con que obsequia a quienes denuesta con indesmayable constancia. Le he faltado el respeto y por eso me dedica un programa. Debo poner en conocimiento de él que en una de las escasas ocasiones en que mi criterio ha sido tomado en cuenta dentro del Consejo de Admón del Real Murcia Sad tuvo que ver con su persona. El encargo del libro conmemorativo del Centenario Grana tuvo sus defensores más decisivos en los consejeros murcianos (y en especial, Morga). Este pequeño detalle le dio opción a embolsarse una bonita cantidad cuya escala deja a mi pensión a la altura de los zapatos. Antes de seguir, me contengo y advierto al señor maestro que no vuelva a hablar de mi pensión ni de sus impuestos pues de ello no se derivaría nada bueno. Samper es un presidente serio, es quien se juega los cuartos; a veces de manera sorprendente pues ya me dirá alguien si es normal renunciar a los trece millones de euros a los que tuvo derecho cuando aquello del Concurso deAcreedores. Así es que lo normal es que mande. Los consejeros murcianos hacemos la labor de enganche necesaria para deshacer esa triste historia que nos presenta a los de Murcia como provincianos y a Samper como antipático ogro. Y lo hacemos muy bien. Por eso los aficionados en general nos aprecian al tiempo que respetan (y agradecen) la presidencia de Samper. Otro caso es el de Ibarra, pero a él no le queda perro que le ladre. Su mundo es un mundo pasado, y su pepla diaría proclamar que el amor de su vida es el Real Murcia; y su recuerdo, aquél tiempo en el que, sin duda, era el oráculo oficial del Club. Pero hoy no, es un cero a la izquierda. Le sugiero que, con este motivo, lea los twittes con los que la Afición actual, joven, fresca y positiva, le han puesto a caldo. En fin, Maestro, no me vuelva usted a llamar pelota. No me falte el respeto y deje de faltárselo a quienes ven en usted un periodista pasado de rosca y que en su día y circunstancias brilló con luz propia. Y, también, que recite diario su jaculatoria favorita: 'espejito, hay alguien que quiera al Murcia más que yo?'. Pero que no se rompa el espejo. Yo, en cambio, puedo asegurar que el Murcia no es mi prioridad aunque, eso sí, me ocupa.

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