sábado, diciembre 31, 2011

MUERTE EN LAS PALAS

     Hay un bicho que está terminando con las palas: nos estamos quedando sin las palas, se mueren. Adios, entonces, a los higos chumbos. Pelados con sumo cuidado, cortados o en sorbete.       Adiós.
¡Salvemos el higo chumbo!





Uno de los frutos característicos de la Región de Murcia, el higo chumbo -o higo de pala, como se le conocemos los abaraneros- está en peligro de extinción y prácticamente su producción es inexistente en nuestro municipio. La causa es una plaga foránea: La cochinilla algodonosa (Dactylopius opuntiae), una especie originaria de América Central y que tuvo su primera incidencia en Murcia en el año 2007. Desde entonces se ha extendido por una superficie de unas 2.500 hectáreas de paleras en un total de 18 municipios, según datos aportados por la Consejería de Agricultura y Agua.
Pese a los intentos que se hicieron por frenar esta plaga, los resultados no fueron los esperados y este molesto insecto se ha ido propagando de un municipio a otro hasta acabar arrasando una gran producción de paleras y, además de provocar la pérdida de la producción de higos de pala en nuestro municipio, ha provocado notables molestias a los habitantes de las viviendas de los alrededores donde existían paleras, muy abundantes entonces en el cabezo de la Cruz, donde se plantaron bastantes con el fin de frenar la erosión.
En Abarán, desde la Concejalía de Medio Ambiente y siguiendo recomendaciones de la Consejería de Agricultura, en mayo del 2009 se intentó poner remedio a esta amenaza llevando a cabo una fumigación y diversas intervenciones en zonas localizadas entre el Cabezo de la Cruz y la calle Colón, en la barriada Virgen del Oro y en la calle Hermanas Carmelitas, principalmente, aunque las actuaciones sirvieron de poco. Los tratamientos fitosanitarios realizados en los primeros focos detectados emplearon materias activas de bajo impacto ambiental (aceites esenciales vegetales, sin insecticidas químicos), debido a que las paleras estaban localizadas en zonas habitadas y en espacios naturales, con el fin de que perjudicara la salud de las personas ni el medio natural.
Posteriormente, dada la escasa efectividad de los tratamientos fitosanitarios, se pasó a un plan de choque consistente en el arranque y enterramiento de las paleras afectadas, con el inconveniente de que muchas de ellas estaban situadas en zonas de difícil acceso (como el caso del cabezo de la Cruz), lo cual impedía la mecanización de las tareas y encarecía el coste de estas operaciones.
Los gobiernos autonómico y regional invirtieron más de un millón de euros en este empeño, aunque una vez que en 2009 el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino consideró establecida la plaga, dejó de destinar fondos para su erradicación, dada la escasa efectividad de las medidas aplicadas. Las administraciones central y autonómica se vieron desbordadas por la invasión de ésta y otras plagas foráneas de difícil erradicación, que se introdujeron en los países europeos como consecuencia del escaso control establecido por las autoridades comunitarias a la entrada de material vegetal procedente de terceros países, según se ha citado en distintos medios informativos.
De momento no hay quien pueda con esta invasión de pequeños insectos que forman en las hojas de las paleras una película blanquecina de textura algodonosa que termina secando la planta. Hasta ahora todos los esfuerzos de la Consejería de Agricultura han resultado inútiles para contener el avance de la plaga, por lo que la Comunidad Autónoma deja en manos de los propietarios de terrenos afectados la lucha contra este insecto. Por lo tanto las medidas de control deben ser adoptadas por los propietarios de los terrenos donde se localizan las paleras, según establece la legislación vigente, aunque desde la Consejería se seguirá asesorando a ayuntamientos y particulares que necesiten apoyo técnico para hacer frente a esta cochinilla.
A día de hoy, la plaga está muy extendida por hasta 18 municipio de la Región de Murcia, siendo su incidencia en Abarán bastante notoria. Por lo tanto, como decía hace poco un conocido compañero en tareas periodísticas «Guarden en la memoria como oro en paño ese ceremonial de abrir la nevera, pinchar un higo chumbo con cuidado y pelarlo seccionando primero los extremos y abriendo después un corte longitudinal para extraer la piel en una pieza. Que no se les olvide, digo, porque el futuro de este dulcísimo fruto de secano corre el riesgo de quedarse en un exquisito recuerdo por culpa de un diminuto insecto: la cochinilla algodonosa».

2 comentarios:

Fernando Márquez dijo...

Creo que el imidacloprid 20 p/v en una proporción de 200 g/L es adecuado para el tratamiento de la puñetera cochinilla algodonosa.

Anónimo dijo...

Hola Juan. Efectivamente es una lástima que se esté perdiendo esta algo tan bonito (y tan buena de comer)Yo, que ando mucho por el campo/monte, hace meses que no veo una sana. Pero no olvidemos que esta planta se trajo de América a Europa para explotar la cochinilla, no como adorno ni para comerse los higos. Ahora como ya no se explota, no se controla su crecimiento y pasa lo que pasa.
Juan Gómez Fayren

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