martes, diciembre 20, 2011

“Laurea quinquenale/specialista en Ingeniera Civile”



        ¿Debería el Colegio aplicar normas de buena fe para defender nuestra profesión y la seguridad de los proyectos de ingeniería? Esta es la cuestión y así lo hizo en el desafortunado asunto de los egresados –vía Italia- de la Escuela de Alicante. Antes de nada habrá que discernir entre los titulados por la Escuela de Alicante, una vez, ésta, homologada oficialmente para cursar los estudios de ingeniería de caminos y los que lograron el título mediante el atajo proveído por la Universidad de Alicante para, con un título no oficial y pintoresco, de referente la Ingeniería Civil, salir a la palestra. Aquéllos son reconocidos por el Colegio sin cautela alguna y estos, no. No, por la sencilla razón de que existe constancia de que, habiendo cursado la carrera de ITOP, se han valido de la estratagema (por aquello de lo astuto y artificioso) de simular el curso de determinadas asignaturas en Italia, tomando como referencia las cursadas en Alicante y contenidas en esos cursos de invención alicantina, mediante los que se obtenía el título de Ingeniero Civil, cuyo valor oficial es nulo en términos académicos a los efectos de homologar méritos con esos otros méritos académicos que dan con un título oficial reconocido por todos, tal es el de ICCP. El Colegio, alarmado por el rumbo que tomaban las cosas, comprobando de facto que las asignaturas del ciclo alicantino eran convalidadas sin tapujos por esa universidad de Italia, conocida como  Laurea quinquenale/specialista en Ingeniera Civile y, por demás, en número superior al que debe ajustarse el sistema de convalidaciones, optó por lo que obligatoriamente se ha de actuar conforme a sus estatutos y reglamento: negar la colegiación a estos intrépidos ingenieros tan audaces que hicieron posible hacer realidad aquello de que ‘todos los caminos conducen a Roma’, si bien en este caso la ciudad mediadora fue Ancona. La justificación de esta acción colegial se vio atizada, además, por la constatación de que en el título propio alicantino no se observada, de entrada, el requerimiento formal del Proyecto Fin de Carrera. En fin, era necesario tapar esta especie de tronera por la que algunos se colaban entre nosotros, sin que quisiéramos aceptarlos, no precisamente para causarles un daño moral y sí porque nuestro prestigio y, sobre todo, dignidad, no son cosa de ponerlos en entredicho. Ese prestigio, y esa dignidad, que son tan necesarios para que la práctica de la ingeniería disponga de las precisas seguridades que la sociedad merece.
         La justicia, esa justicia que, en ocasiones, es incapaz de interpretar más allá de la mera textualidad de la normativa (Srs. Jueces, también es conveniente ponerse a pensar; por ejemplo, ¿han comprobado fehacientemente que los señores rechazados y finalmente colegiados han estado en Italia o no?) decidió que el Colegio debería colegiar a estos señores. Y así se hizo, por mandato legal. De lo cautelar hemos pasado a lo oficial. Tengo la completa seguridad de que todo el conjunto de ingenieros de caminos; nosotros, los veteranos; aquellos que ingresaron en su día, tras unos cuantos años de esfuerzo; la totalidad de los titulados en los distintos planes y en las distintas escuelas de nuevo cuño, erigidas acuciadas por la demanda que una España democrática y avanzada exigía; los nuevos, los egresados de modo oficial por Alicante, todos, aborrecerían este sistema tan audaz por el que unos cuantos han conseguido convertirse en ingenieros de caminos, pasando por encima del criterio, reglado criterio, del Colegio. Y lo peor del caso es que, ahora, estos señores de los que sabemos han hecho uso de un truco burdo y maniobrero, no solo se cuelan entre nosotros sino que nos sacan los cuartos. Que todo el conjunto de colegiados sepa esto: Intrusos, demasiado intrusos (de acuerdo con nuestras normas), se meten en nuestra casa y además nos quitan el dinero. No resultará extraño si no son bien recibidos en lo que respecta al ánimo con el que el Colegio ha tenido que admitirlos, por mucho que la Justicia (¿qué justicia, la integrada por el conjunto de todos los jueces, la que sostienen unos y no otros ó la que interpreta ese determinado juez que ha obviado los atajos que han hecho unos falsos italianos quienes por no pisar ni han pisado el suelo italiano?).
        Vaya, una cosa es aceptar los veredictos que proceden de la administración de la Justicia y muy otra estar de acuerdo con ellos. Es éste el caso paradigmático que demuestra la prevalencia de lo anterior.
        Estando el Colegio sometido a la Crisis por varios caminos, la debacle económica, la ausencia de inversiones en infraestructuras, la perversa actitud política del Gobierno desautorizando el Visado de los proyectos, se ha visto obligado a realizar un doloroso ERE y ha recortado hasta lo más mínimo los servicios que tradicionalmente ha venido dando. Para rematar la situación, unas decenas de intrusos ingenieros (no intrusos judiciales) se nos meten dentro y, a despecho de que no son aceptados, nos piden y tenemos que darle dinero. Esto es increíble: entran en una casa que no es suya y ¡se llevan el dinero!
Señores de la Laurea quinquenale/specialista en Ingeniera Civile”, sería posible que estos aguerridos ingenieros, los de la puerta de atrás, pudieran demostrar sus conocimientos ingenieriles, allá en Italia, no aquí.
        Durante estos últimos años, el Colegio ha hecho todo lo que puede exigírsele que haga, pero contra determinadas interpretaciones de las leyes nada puede alegarse si éstas provienen de donde proceden: de un juez que ama apasionadamente la letra (¿qué letra?) pero que desprecia lo confuso de su aplicación. Y, denle gracias a Laurea quinquenale/specialista en Ingeniera Civile esos intrusos a los que habrá de abonárseles 30.000 € a cada uno. Que se lo repartan. En fin, Ignoro si es factible que en este Boletín, a los efectos informativos, pudiera expresarse el nombre y apellidos de estos señores a los que con el debido desprecio me he referido.
Juan Guillamón Álvarez
Col. 5828

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Soy un ingeniero de caminos titulado por la universidad de alicante. Además, soy ITOP, tengo el titulo propio de ingeniería civil por la misma universidad y, además, fui a Italia a la universidad de Ancona a realizar, junto con otros compañeros, el examen de estado que allí se realiza para conseguir el titulo italiano, examen que realice en italiano junto con otros cientos de estudiantes italianos y sin ningún tipo de diferenciación con ellos.
Por favor, deja de mentir y decir que no fui a Italia, cuando quieras te enseño los billetes de avión, los gastos del hotel, etc etc.
Tengo claro que no vas a aprobar este comentario que estoy escribiendo porque va en contra de las falsedades que has escrito en tu blog.
No tienes ni idea de lo que ha pasado en Alicante, ni de los estudios que hemos hecho, ni de las asignaturas que hemos cursado ni de nada de nada.
Curse tres carreras, dos españolas y una italiana y además un titulo propio. Una de esas carreras que cursé es la de ingeniero de caminos y con ese titulo pedí colegiación y la junta del colegio que amo decidió, sin competencias para ello, que mi titulo no era valido y que no tenía derecho a colegiarme. Ahora la justicia nos esta dando la razón, te guste o no. Yo no he utilizado ninguna estratagema para obtener el titulo de caminos.
Lo menos que puedes hacer es informarte de las cosas que suceden y no quedarte con una información sesgada trasladada desde unas personas que, a sabiendas, han cometido el delito de no permitir la actividad profesional a unos ingenieros de caminos que han obtenido su titulo legalmente. Y eso si es cometer un delito que se llame prevaricación.
Pregunta a esas personas de la junta, que ojalá no vuelvan a salir en estas próximas elecciones, cuando dinero han derrochado en una causa que sabían desde el principio que tenían perdida porque lo que ellos pedían estaba fuera de ley.

Juan Guillamón Álvarez dijo...

Respetado sr. Anónimo, ICCP colegiado por imperativo legal, procedente de la Laura Quinquenale, esa universidad procuradora de un muy ventajoso atajo, usted no me conoce si mantiene que yo iba a no publicar su comedido comentario, quizá pensase que tal apunte suyo era demoledor y no lo es. No me llame mentiroso, mi categoría como ICCP no me permite mentir. Sí, en cambio, me hace -impelido por un atávico sentido de la dignidad- denunciar este atajo proveído por un título no oficial y una convalidación que se excedió en el número de asignaturas. La Escuela de Alicante, ¡hoy plenamente legal y reconocida!- antaño gozó de una característica que hace poco más de 200 años tuvo la de Madrid: ni A. Betancourt ni el director de Alicante gozaron de la condición de ICCP. Mire, yo no miento, lo del grupo moralmente ofendido no me resulta de aceptación oportuna. Quizá me muevo movido por esa cierta indignación –lo reconozco- que me produce la existencia de determinadas instituciones capaces legalmente de graduar ICCPs los fines de semana. El Colegio los va a colegiar por aquello de la legalidad pero es indignante.
El método antiguo utilizado por Alicante careció de algo capital en la formación de los ICCP, y no es otra cosa que el Proyecto Fin de Carrera.
Lo siento, pero mantengo mi juicio soberano sobre esta cuestión: a usted y a los ofendidos moralmente por el Colegio, los considero unos intrusos, unos escaladores y campeones de la carrera de obstáculos y mi indignación se alumbra, en fin, cuando veo que, en mi casa instalados, nos piden cuartos. Es una cuestión inefable.
No me llame mentiroso, llámeme otra cosa menos falsa. Si usted fue no a Italia, ya resulta irrelevante, qué más da si el asunto está resuelto por esos jueces tan sociales que dan caña a nuestro más juez estrella Garzón. También yo soy ITOP, una asignatura en 2º, dos medias asignaturas en 3º y una en 5º convalidadas me permitieron, después, ser ICCP. Y no fui a Italia, ni di rodeos: todo fue lineal.
De mentiroso, nada; de cobarde, menos. Y de intruso, usted mismo, sr. Viajero

Anónimo dijo...

Repito, usted desconoce (no voy a decir que miente) que es lo que pasó en la Universidad de Alicante.
Mi título no procede de la Laura Quinquenale. Yo cursé 4º y 5ª de ICCP en la Universidad de Alicante y obtuve el título por cursar esos años y no por la Laura Quinquenale que usted indica.
Todos los alumnos que cursamos 4º y 5º de ICCP en esa universidad y que terminamos en la primera y posteriores promociones, hicimos y presentamos ante un tribunal, un Proyecto Fin de Carrera. Por cierto, en ese tribunal había (no se si sigue estando) un representante del Colegio. Infórmese bien.
Yo pertenezco a la primera promoción de ICCP que salieron de Alicante. Además, soy ITOP e Ingeniero Civil por la Universidad de Ancona (que no es el título propio que usted dice, ese es otro papel).
Si sumo créditos universitarios he cursado más créditos que la mayoría de ICCP que se han titulado en muchas de las escuelas de España, ¿y dice usted que no estoy preparado para ser ICCP? que yo sepa en este país son las universidades las que dicen si alguien está o no preparado para obtener un título.
El colegio ha interpuesto contra nosotros casi 250 demandas. Nosotros no hemos puesto ninguna todas vienen del colegio. El colegio ha perdido todas las demandas. Ahora resulta que el colegio ha perdido, nada menos que 250 demandas, porque (me permito la libertad de copiar algunas líneas de su opinión en la voz del colegiado) "la Justicia, esa Justicia que, en ocasiones, es incapaz de interpretar más allá de la mera textualidad de la normativa" ¿en 250 demandas? ¿con distintos jueces y en distintas salas? que mala suerte tiene el Colegio que todos los jueces están contra él.
¿No será que efectivamente la Junta del Colegio ha tomado una decisión errónea al no querer colegiar a unos ICCP que tienen su título oficial obtenido legalmente?
De sabios es rectificar, la Junta del Colegio debería rectificar y admitir que tomó una decisión errónea.
Además, esos mismos jueces que no le han dado la razón en esas casi 250 demandas que el Colegio ha interpuesto contra nosotros (repito, nosotros no hemos puesto ninguna), son los que han decidido que el Colegio debe indemnizarnos, ¿porqué? pues porque para ejercer mi profesión como ICCP tengo que colegiarme porque así lo dice la legislación y el Colegio (o mejor dicho, la Junta) decidió no colegiarme y me tuvo más de un año sin poder ejercer dicha profesión para la que estoy igual o más preparado que usted.
Lo mejor que usted puede hacer es preguntar a la Junta del Colegio actual y a la anterior cuanto dinero se ha gastado de nuestros bolsillos (si, del mio también) en esas 250 demandas. Pregunte porque se gastó ese dinero. A lo mejor ese es uno de los motivos por los que el colegio "se ha visto obligado a realizar un doloroso ajuste de personal y ha recortado hasta lo más mínimo los servicios". Pregunte porque sabiendo que estaba tomando una decisión ilegal siguió adelante con ese gasto de dinero.
¡Que fácil es hablar en este país sin tener ni idea! por favor, infórmese primero y después, si le quedan razones para ello, opine.

Juan Guillamón Álvarez dijo...

Discrepo profundamente de usted, y aun de su conocimiento. Es el de usted -y el de todos que en su situación están- un caso verdaderamente curioso. Es posible, no obstante- que yo esté equivocado pues quizá usted (y todos los de su caso) tuvieron o tienen cierto arraigo con Ancona y en tal caso, por aquello de la proximidad espiritual, lo normal es que la Laurea sea algo cercano a su formación.
Pero no le dé más vueltas, lo de la convalidación en Italia no es el camino más recto para graduarse como ingeniero de caminos; es más, su itinerario me resulta muy pintoresco. Usted será ICCP, también ITOP, presumo, y por tanto el que usted no haya trabajado ese año del que se duele como ICCP no creo que se deba al asunto de la no colegiación. En aras de la claridad estoy dispuesto a rectificar mi anterior afirmación si usted niega ser ITOP, pero mi impresión global es que, por lo genérico, son ITPOs los que han utilizado la vía italiana:; la que en relación con la ingeniería civil española dispone de una intersección cero patatero.
Debe usted reconocer que para ir desde la plaza de Santo Domingo a la Glorieta de España, no es lo más normal pasar por Las Atalayas (a menos que Betancourt apareciese en helicóptero y se ofreciera al traslado). Lo suyo, lo de Alicante, es un truco bien ideado que se estableció en su día para propiciar graduaciones sin demasiados riesgos. Pero sí, sí ha habido un riesgo y no es otro que la opinión mayoritaria de los colegiados rechazando el 'itinerario' y denostando que, una vez colegiados 'por imperativo legal', nos saquen los dineros.
En fin, no insista con que incurro en desconocimiento' (este es el recurso de los cretinos en los debates) pues yo no me he caído ni de un guindo, ni de un manzano, siquiera. Tenga la vida en paz, esté siempre ayudado por la suerte pero prepárese para soportar ser un intruso entre la generalidad del colectivo de CICCP, ¡y no sólo de la Junta de Gobierno!
Eso sí, le felicito por haber llegado a ser ingeniero de caminos y le mando un abrazo de compañero discrepante.....

Anónimo dijo...

Estimado compañero ingeniero de caminos, canales y puertos
Es impresionante como, una vez desmontados los argumentos que usted y otros como usted utilizan, a saber:
- no hemos ido a Italia
- no tenemos un título italiano
- no hemos cursado caminos en la universidad de Alicante
- no hemos hecho un proyecto fin de carrera en Caminos
- nos han convalidado todas las asignaturas y nos han regalado el título
- y el que ahora añade al afirmar que no somos ITOP
no son ustedes capaces de reconocer que ha quedado claro que sus argumentos son falsos y que han mentido a todos los colegiados.
Y encima, ahora pretenden vendernos al resto de colegiados como los malos de la película "estos intrusos que nos sacan los cuartos".
Se han equivocado al utilizar argumentos falsos y deberían comunicarlo abiertamente al resto de los colegiados.
Además, puestos a pedir, deberían decir a los colegiados cuanto dinero se han gastado abriendo cerca de 250 demandas con unos argumentos falsos.
Impresionante que no muestren (y hablo en plural) un poco de humildad y reconozcan que se han equivocado. ¡¡Dejen de ser tan prepotentes!! si Betancourt levantara la cabeza (no se extrañe porque nombre a Betancourt, conozco perfectamente quien fue y lo que hizo) les mandaría de un puntapié a la Rusia en la que él tanto trabajó.
Ustedes lo han hecho mal y no tienen el valor de reconocerlo. Dan pena.
Ante semejante actitud no tiene sentido intentar aclarar la situación y seguir mostrando en este blog mi opinión personal, por tanto este va a ser mi tercer y último comentario.
Por último, he de reconocerle que por lo menos usted ha sido trasparente y ha publicado mis comentarios. Ciertamente en un principio pensé que usted no lo iba a hacer. Gracias.

Juan Guillamón Álvarez dijo...

Esto tenía todas las trazas de no terminar nunca, gracias, entonces, por sugerir finalizar esta cuestión en la que no nos pondremos de acuerdo. Sucede, sin embargo, que no soy capaz de dejar así el asunto. Primero, porque usted no es ni Castigliano ni ningún otro italiano aficionado a las obras públicas. Segundo, porque insiste en decir que es ingeniero de caminos por la universidad de Alicante, lo cual es desgraciadamente verdad; que no es ICCP por Ancona -también verdad- y sí ingeniero civil. Ahora bien, ¿debo rechazar que este título civil de la Marche no ha tenido nada que ver con el reconocimiento 'por mandato judicial' hacia su condición de ICCP? Ha dado usted una vuelta tan artificiosa para entrar en nuestro colectivo y todo, ¡A partir de un título muy, bastante propio, Y ya sabe, las decisiones judiciales son para aceptarlas no para compartirlas.
No dé más vueltas, los homologados como usted no son bien aceptados; y nada digo de lo de los cuadros que les tenemos que pagar. Serán, a despecho de sus capacidades de las que no tengo porqué dudar "ICCP por imperativo legal".

Anónimo dijo...

Juan, a qué cuenta te puedon ingresar una ayudita para pagarles a los de la Laurea los 30.000 euros por barba, que el TS os dice que les paguéis?

Antónimo dijo...

Sr. Guillamón, me parece que mucho debe creerse sus insidias y mentiras para sostenerlas como lo está haciendo. Le recomiendo que visite al loquero, lo suyo es grave.

Ahora resultará que los tramposos y los ladrones son los que han solicitado colegiarse legítimamente con su título español de ICCP -que yo sepa, también va firmado por el Rey- y el colegio se lo ha denegado reiteradamente, pisoteando para ello hasta sus propios estatutos y por si fuera poco, denunciándoles ante la justicia.

A ver si se entera que el colegio no es quién para cuestionar ningún título oficial de Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos obtenido legítimamente en cualquier universidad española. Que el colegio no es quién para decidir si un titulado tiene más o menos convalidaciones en su expediente académico. Y no se lo digo sólo yo, se lo han dicho varios jueces: del Juzgado de primera instancia, del TSJ y del Supremo. ¿Qué mas quiere?

Y ni mucho menos se atreva a insinuar que les roban. No deja de ser curioso que el pretendido robo haya sido autorizado y ordenado por un juez. Es más, lo que deberían hacer es explicarnos a todos los colegiados por qué ahora el colegio debe indemnizarles, por qué han malversado sus fondos y pagado costosas minutas a abogados para golpearse una y otra vez contra el muro de la justicia. ¿Acaso son masocas? ¿Acaso cree usted que los colegiados somos tontos y nos chupamos el dedo? ¿Acaso ustedes sí pueden denunciar sus títulos y ellos no pueden defenderse?

No le dedico más tiempo. Vaya usted con Dios. Es un decir.

Juan Guillamón Álvarez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Juan Guillamón Álvarez dijo...

Un poquito, sr. Anónimo, estoy de usted hasta el moño superior. Lo de loquero podría aplicárselo usted mismo, de modo oportuno, ya sé, y a fin de conciliar antiguas y pasadas frustraciones. No pierda, de lo contrario, la cabeza, esa cabeza de ingeniero de caminos de tan pícara composición, transportada en algún bergantín de escaso calado y bastante edad. Quizá, disfrazado y mentecato Anónimo, no se da cuenta de que me hace perder el tiempo por cuanto no soy capaz de callar ante la cara dura que usted muestra al intentar doblegar mi indesmayable esfuerzo por dfender la profesión a la que usted se ha agregado por vía marítima y pintoresca. A su edad quizá le hubiere resultado más adecuado haber figurado en cualquier universidad cercana y haber tramitado, con éxito, ese título que un juez poco estudioso (o nada estudioso) le ha adjudicado. Es usted a la par que impertinente un ingeniero de caminos, canales y puertos por SENTENCIA JUDICIAL. Así será por siempre. Y, recuerde que, con juez, sentencia y cuartos de por medio, será siempre visto por el colectivo ICCP como un auténtico intruso; en realidad, lo que es.
Mire, le voy a publicar todos sus acomplejados comentarios, sólo con una educada y meditada condición: diga de una vez, dando la cara, quién demonios es usted.
De lo contrario, al modo italiano que tan provechoso le hubo resultado, le diré: Chao¡¡¡

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