jueves, febrero 17, 2011

ORDEN Y EFICACIA


        He oído, o leído, que el inculto que hace demasiado uso de Internet no mejora en su conocimiento; y que quien es culto y da demasiado a pábulo a la Red, es menos culto. Pero, sin embargo, quien dijo ó escribió tal cuestión obvió las circunstancias de que quien no es muy culto, si acude con moderación a Internet, mejora su cultura. Tal es mi caso, pues de no darse esta circunstancia no podría (yo) escribir ó decir lo que a continuación expreso.
        He descubierto -en mi navegar internauta- la totalidad de las incógnitas despejadas por el CIS en su último Barómetro, correspondiente al mes de Enero. Según dicen los expertos sociólogos –y vaya por delante mi respeto casi absoluto a lo que la ciencia dispone- que 2.500 entrevistas a lo largo y ancho del territorio (plural) nacional son suficientes -con seguridad estadística del 95%- para determinar qué es lo que piensan y sienten la totalidad de los españoles (independientes, patriotas heroicos y españoles del común) hoy mismo, y cuál sería su proyección de cara a unas Elecciones Generales. La conclusión más importante que los medios de comunicación han destacado es el posible espectro electoral a que conduce el examen compuesto por unas 40 preguntas, muchas de ellas dobles. Tal conclusión tiene su base en los indicadores intención de voto e intención de voto + simpatía que son meros datos directos de opinión a los que se les aplica un determinado modelo de estimación para lo que es, a mi modo de ver, más un pronóstico que un axioma. En estas circunstancias, este pronóstico se acerca mucho a lo que puede observarse de manera directa en conversaciones de calle, debates políticos en medios televisivos y radiofónicos, editoriales de periódicos etc. En fin, que si hoy tuviéramos Elecciones la victoria -holgada victoria- sería para el Partido Popular (no importa la territorialidad porque al criterio del elector poco le importa el ámbito, ya sea europeo, nacional o local, y si no, recuérdese que el inicio de la debacle socialista regional tuvo mucho que ver con las andanzas de aquel Roldán, amigo del capitán Lan de Laos).
        En mi irrefrenable instinto por amar lo accesorio en detrimento de lo fundamental, he descubierto de entre el conjunto de las conjeturas formuladas en el Barómetro que el 41% de los españoles se autositúa entre el 5 y el 6 de una escala en donde el cero es la izquierda más radical y el diez la derecha tramontana. Lo que indica que casi uno de cada dos, en la plural España, se considera moderadamente de derechas. Es todo un dato coyuntural a tener en cuenta: la muy susceptible condición de ‘centro’ queda claramente  posicionada.
        Desde el convencimiento de que hoy la metodología ideológica no tiene mucho que hacer (apenas unas poquitas cuestiones testimoniales de entre un montón planteadas), destaco del Barómetro de enero el esfuerzo que en él se adivina por identificar qué es la Izquierda y qué la Derecha. Así, de entre la serie de identificadores propuestos, resulta ser que los que más identifican a la Derecha son Tradición, Orden, y Eficacia. Mientras que la Izquierda se distingue por Solidaridad, Igualdad y Tolerancia. Al menos esto es lo que se deduce de la Encuesta del CIS.
        En cuanto a la Solidaridad, este Gobierno ha dado muestras de una discrecionalidad insultante, movido siempre por intereses electorales y permitiendo un aparente trato de favor, digamos que censurable, a los catalanes. Y -esto sí que es grave- anulando (decretazo) el Trasvase del Ebro, apoyándose en unas pervertidas razones preñadas de un totalitario contenido político, con desprecio palmario a los más elementales criterios económicos, técnicos, medioambientales y solidarios.  La Igualdad ha sido malinterpretada, de manera que no siendo lo mismo el respeto a la igualdad que se incluye en un estado inicial de ‘oportunidades’, se opta por la política de hacer iguales a todos – supuestos buenos y supuestos malos- al final del proceso, lo cual lleva a la desmoralización de los buenos y al acomodo de malos. En fin, la Tolerancia no es precisamente la tónica del actual gobierno que se ha caracterizado por prohibir más allá de lo esperable: Prohibido fumar, prohibidos los crucifijos, prohibida la Guerra de Irak (y sólo ésa), no a lo nuclear, pero sí a la eutanasia y sí al aborto de 20 semanas (horrible disparate).
        En cuanto a la Tradición (a mí el Águila me disgusta), dejémosla tranquila y que cada uno la interprete a su modo, con cargo a su memoria y admitamos, en su mérito, aquello de que ‘cualquier tiempo pasado fue mejor’; eso sí, con ligero miramiento.
        Vistas así las cosas, lo que España necesita es mucho Orden y suficientes muestras de Eficacia para devolver a la sociedad la confianza en proyectos futuros, valentía para superar esta crisis que afecta a todos, absolutamente a todos, en mayor o menor medida, pero a todos. Y que se gobierne a esta tan plural nación con el respeto que se merecen las individualidades pero no alentándolas. Cosas así.
        Dicho sea todo lo anterior como merecedor de un exacto 5,5 en la escala que más arriba he aludido (y sin ánimo alguno de molestar).
Juan Guillamón
La verdad, febrero 2011

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