lunes, abril 28, 2008

Hoy he dado por bueno visitar a Fernando Roca, sin idea de perder demasiado tiempo con sus precisiones, nada semánticas, acera de lo que son y no son las cosas que él ve y se empeña en hacérmelas ver. Sin éxito.
Me he perdido en su despacho, todavía encajable en el dédalo del conocimiento imposible. He podido, pese a las dificultades, repentizarlo en la puerta de este barroco recinto (lleno de luz y color) en donde menina alguna osaría entrar. Él, sin embargo, se muestra ufano, al fondo, en la puerta, como queriendo emular al aposentador del Alcázar real, ayer ede de los Austrias y hoy desaparecido por causa mayor atizada por el fuego que consume piedras y maderas. Suerte que le acompaña, quizá inconsciente, su impagable amigo, severo administradorde de todos los contratos del tipo 'estado' que se presentan ante él: Eduardo Ponce, verdadero maestro (y no taurino) de la Administración regional, ¡y subsiste, pese a Roca!)
contnuará......

1 comentario:

Anónimo dijo...

JUAN GUILLAMON, RETRATISTA.

Veo Juan que andas escaso de visitantes y necesitas de mi participación para alimentar tu ego. Yo te proporcionaré la gasolina incendiaria. Verdaderamente, Juan, he de empezar por recordarte que efectivamente no cabe calificar de meninas- ni meninos- a los visitantes habituales de mi despacho, en el que tú, otrora, y menos otrora, mendicabas consejo para que no acabaran procesándote, ingenuo tú que crees que todavía existe el Estado. No hijo, el Estado se fragmentó como un fideo fetuccinni, de esos que tu amigo Feynmann gustaba de romper uno tras otro durante una noche entera, para demostrar que siempre que se doblan se rompen en más de dos partes, inventando la teoría de la fragmentación. Que digo en dos, en doscientas mil. En mi despacho no es que no ose entrar menina, es que no entra meninge sana, que es cosa distinta. En verdad, parece más una sala de venereas de esas de las peliculas de serie B, o de las novelas de Truman Capote. Es pequeño, peludo, y nada suave, como bien te consta. Me comen los papeles, esa horrible expresión que utilizan los analfabetos funcionales para describir los documentos.Y me comen porque todavía no me he domiciliado en el mundo de los cursos y de las Mesas Redondas en el que, por otra parte, ¿tú crees que me dejarían entrar?
Mi compañero Eduardo Ponce me acompaña en el retrato, con pretensiones velazqueñas. Yo no estoy ufano, ni tengo pose pantocrática, ni siquiera de ser la version administrativa de cualquier obra de tu admirado Policleto. Se trata más bien del retrato interesado de un pintor con mala leche, alevosía, en cuadrilla -no diré cual- y con cierto grado de escalamiento, circunstancias agravantes, no se olvide.
Es, en efecto, Eduardo Ponce, maestro, y en eso te equivocas, precisamente del arte taurino, pues el arte de meter un cuerno, no debe ser despachado con ligereza. Yo no he sido su discípulo, pues a la vez entramos, hará pronto 24 años, aunque mucho ha de aprenderse de su categoría personal, por mucho que nos separen otras cosas que a ti no te importan, y a él y a mí, todavía menos.
Por cierto, Juan, ya sabes que si Gracíán tiene razón y "la reserva es la marca de la inteligencia", ¿tú crees que todo esto te conviene? A mi me da igual, en fin, ya sabes, tengo una neuralgía del trigémino, la columna jodida y no tengo un duro,y solo creo en Itzhak Perlmann, ¿qué más me puede pasar?, ¿qué me preñen? Pero tú....
(Continuará).

GUILLACRÓSTICO 41

41 CHISPAZOS  ESTIBA. - Lo de la pasada semana en el Congreso, con lo de los estibadores, resulta impresionante. Con todo, lo más grand...