domingo, marzo 02, 2008

El Colegio de Caminos arremete contra la gestión del Gobierno central


RESERVAS AL LÍMITE
Los ingenieros del agua se rebelan
El Colegio de Caminos arremete contra la gestión del Gobierno central y la voracidad hídrica de las autonomías. El ex director del Agua de Narbona se vuelve uno de los más críticos
MANUEL BUITRAGO
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Canal de Monegros sin agua, en la entrada del acueducto de Puyamicos en Cartuja de Monegros (Huesca). El pantano de Rialb (Lérida) se encuentra al 10% de su capacidad. Eel rio Ebro, el viernes a su paso por Tortosa (Tarragona), con un caudal más bajo de lo habitual. Embalse de Ricobayo, uno de los embalses de la cuenca hidrográfica del Duero en estado de emergencia por la sequía. Inusual aspecto que muestra el embalse de Barrios de Luna. en la Babia leonesa. Aspecto que presenta el pantano de Sau, del río Ter, debido a la sequía que padece Cataluña. Alguien se puede imaginar que los pantanos del Cenajo y del Talave, vitales para la Región de Murcia y Alicante, pasaran a ser gestionados y controlados por el Gobierno de Castilla-La Mancha? ¿O que se desmonten los diques y presas del Plan de Defensa contra las Avenidas de la cuenca del Segura? ¿O que cada comunidad autónoma se asigne un cupo de agua de los ríos que las bañan, como ha hecho Aragón reservándose 6.500 hectómetros cúbicos? ¿O que la cuenca del Guadalquivir se divida por provincias? El Colegio de Ingenieros de Caminos de España ha pasado a la acción tras permanecer cuatro años observando la gestión del agua que llevan a cabo el Gobierno de Rodríguez Zapatero y el Ministerio de Medio Ambiente y ha dado la voz de alarma, coincidiendo con la peor sequía que se recuerda. La mayor crítica que le dirigen al Gobierno es que no existe política de agua, y echan en falta una planificación general frente a la improvisación de las medidas de emergencia y los decretos. Los señores que construyen las presas y diques, los canales y acueductos, y que son herederos de un legado de obra hidráulica de más de 200 años, advierten del peligro de que se troceen los ríos debido a las presiones de las comunidades autónomas; y arremeten contra los colectivos que pretenden liberalizar los ríos desmontando presas y otras obras de regulación. Han recurrido al presidente Rodríguez Zapatero, quien aún no ha contestado a la carta que le enviaron el pasado día 24 para expresarle su preocupación.¿EL CAOS TOTAL?«Se dicen auténticos disparates»«¿Qué pasaría con el tráfico en Madrid si desaparecen los semáforos? El caos total». Con este símil, el presidente del Colegio de Ingenieros, Edelmiro Rúa, señaló la peligrosa tendencia que se ha instalado en los últimos meses, impulsada por algunos colectivos, de dejar los ríos libres y suprimir hormigón y escolleras. Rúa considera la regulación y las obras hidráulicas imprescindibles para hacer frente a las inundaciones y avenidas, así como para superar episodios de extrema sequía como el actual. El colegio alerta del peligro de seguridad ciudadana y riesgo para la vida de las personas que supone desmantelar estas obras. Edelmiro Rúa cree que la única forma de solucionar este desorden es un pacto nacional del agua.En un desayuno de trabajo, el Colegio de Ingenieros dio a conocer el viernes sus postura oficial ante la gravedad de la crisis del agua, con la presencia de los miembros de la comisión creada al efecto, entre ellos Juan Guillamón, Carlos Garau y Luis Galguera, decanos de las demarcaciones de Murcia, Baleares y Asturias, respectivamente. Se sumó también al encuentro Juan José López Martos, que fue director general del Agua con Cristina Narbona en una primera etapa, hasta que dimitió. Éste tuvo un protagonismo en el lanzamiento del Programa Agua y la derogación del Trasvase del Ebro, pero ahora su discurso es muy crítico, sobre todo hacia los defensores de la Nueva Cultura del Agua que sostienen la política de la ministra Narbona, y también hacia los dirigentes autonómicos. «El debate del agua está preñado de ideología. Se dicen auténticos disparates. Cuando estuve en Aragón y me comentaron que el agua es un sentimiento, me dije: apaga y vámonos». López Martos cree, en términos generales, que se sigue regalando el agua, y opina que con los planes de sequía «se está afrontando mejor la situación». Una de sus andanadas la lanzó contra «unos ignorantes de la universidad de la vida que, con un ataque feroz, quieren ahora desmontar las presas». A su juicio, las obras hidráulicas son necesarias, y hay que ejecutarlas en función del interés económico y rentabilidad, del respeto medioambiental y de la aceptación social. «Ya que no se puede hacer una obra con ayuda de la Guardia Civil», dijo.6.500 HM3 PARA ARAGÓN«El agua no es un sentimiento»Juan Guillamón, decano de Murcia, pidió un cambio de coordenadas para que prime lo científico sobre lo político. Junto con su colega asturiano, Guillamón es el más crítico con el Gobierno central, «que crea problemas en lugar de solucionarlos. El Ministerio dice que gestiona la sequía de forma extraordinaria, y yo digo que será por las 1.500 presas que se construyeron en el pasado. De no ser así, en lugar de tener en España 54.000 hectómetros cúbicos de capacidad de embalse, sólo tendríamos 8.000. Los ingenieros somos más importantes que esos profetas de la Nueva Cultura del Agua que dicen ahora que los ríos son corrientes de agua intratables».Sobre la territorialización, Guillamón sostiene que con el agua no se puede hablar de sentimiento. Califica de «disparate» que Aragón se reserve 6.500 hectómetros cúbicos del Ebro para una población de 1,2 millones de habitantes, frente a la provincia de Alicante que tiene 1,8 millones. Si no frenamos la centrifugación del agua, vamos a terminar gestionando nuestro cuarto de baño para decir cuándo se abre el grifo del bidé o de la ducha».«EL PANFLETILLO» DEL PSOE«Sólo quieren ganar votos»Para Luis Galguera, del colegio asturiano, la fuerza política de las comunidades autónomas «impide que se lleve a cabo una política general del agua en España». Dirige uno de sus dardos hacia la derogación parcial del Plan hidrológico Nacional (PHN), que estaba basado en el Libro Blanco del Agua, una obra elogiada por todos los ingenieros, que creen incluso que se adelanta a la Directiva Marco de Aguas. «Apareció el nuevo PHN, que es un panfletillo de varias hojas que ha destrozado la planificación hidrológica anterior, con el error grave de fraccionar los ríos y las cuencas».Para Galguera no hay nada que criticar de la política de agua del PSOE «porque no existe política del agua. Los partidos y los gobiernos hacen las obras para ganar votos en Aragón o en Murcia».El boletín hidrológico semanal del Ministerio de Medio Ambiente es otro dato que maneja el Colegio de Ingenieros para pronunciarse «en este momento crucial», toda vez que España lleva cinco meses consecutivos registrando valores pluviométricos por debajo de la media ponderada. Apunta que a corto plazo «pueden sucederse periodos de restricciones». Opina que no se pueden estar tomando medidas extraordinarias cada cierto tiempo, en lugar de acometer una planificación general, ya que los periodos de sequía son históricamente recurrentes.SÍ A LOS TRASVASESNo al debate sobre el EbroEl derogado trasvase del Ebro no podía faltar en el desayuno. No existe una postura unánime del Colegio de Ingenieros de Caminos a la hora de reivindicar oficialmente esta obra. Juan Guillamón apuntó que el Colegio apoya el informe jurídico de Emilio Pérez Pérez a favor de este trasvase y en contra del procedimiento jurídico utilizado para eliminarlo. Dicho informe fue aportado como anexo al comunicado oficial del Colegio, pero eso no quiere decir que esta institución apoye esta obra en concreto, puntualizó su presidente, Edelmiro Rúa. «Nosotros apoyamos que las cuencas excedentarias deben colaborar con las deficitarias. En el año 2004 ya dijimos que hacían falta plantas desalinizadoras, que había que regular los ríos, gestionar las aguas superficiales y subterráneas y enviar transferencias de agua de un sitio a otro. Todo debe ser visto desde una gestión integral», subrayó, al tiempo que destacó «la pluralidad» de puntos de vista dentro del Colegio. CRÍTICAS AL PACTO DE ARAGÓNEl tabú del hormigónAquí terció de nuevo López Martos, quien negó que el plan del PSOE «sea un panfletillo», ya que reveló que fue él quien hizo la redacción final del programa de agua socialista. Aquel protagonismo no le impide ahora señalar que «el Pacto del Agua de Aragón es más disparate que el Trasvase del Ebro». Lo declara al comparar -junto con Juan Guillamón- cómo quedaría repartida el agua en España. Esto es, más de 5.000 metros cúbicos por habitante y año en Aragón frente a 1.000 de la media. «Lo malo de derogar el Trasvase del Ebro es que la palabra hormigón se ha convertido en un tabú», apostilla uno de los impulsores de su derogación en el año 2004. Guillamón subraya que esa derogación «fue un disparate». «Hay que preguntarle primero a Aragón para qué quiere el agua. Si es para regar la estepa de Los Monegros, eso es otro disparate». Así las cosas, el presidente del Colegio, Edelmiro Rúa, aporta una visión salomónica. «Aragón se ha reservado 6.500 hectómetros cúbicos. Respecto del resto del agua que lleve el Ebro y que puede sobrar, no tendría que decir nada», añadió, al mismo tiempo que hacía mención al gran casino que se quiere construir en aquella comunidad, emulando a Las Vegas.López Martos lanzo otro dardo: «El mayor trasvase que hay en España son los 300 hectómetros cúbicos anuales que se sacan de los pozos de Albacete y que están afectando a la cuenca del Júcar».CONTRA LOS BARCOS DE AGUA¿Los recibirá Zapatero?El Colegio de Ingenieros también se muestra muy crítico con el proyecto para enviar agua desalinizada por barco desde Almería hasta Cataluña. Guillamón alude irónicamente «a la inestimable ayuda de los ingenieros navales». López Martos va más allá y arroja más piedras sobre el tejado de la ministra de Medio Ambiente y del Gobierno socialista. «Ese agua costaría más de 1.200 pesetas el metro cúbico», explica. A su juicio, esta medida es consecuencia del Tripartito de Cataluña, «que ha demonizado los trasvases. Tienen una solución más práctica, que es construir una tubería de 20 kilómetros para conectar Barcelona con el minitrasvase de Tarragona».Juan Guillamón recordó la encuesta realizada por el Colegio en el año 2004, según la cual el 45% de ingenieros apoyaba los trasvases, el 8% la desalinización y el 90% el complemento de ambas fórmulas. Este organismo ha expresado su «preocupación» por los costes energéticos y los vertidos de salmuera de las desalinizadoras, un problema menor comparado por «la inexistencia de una planificación nacional». No creen que Rodríguez Zapatero les cite para discutir estos problemas; y si lo hace será unos días antes de las elecciones.

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