jueves, enero 31, 2008

A LA MATEMÁTICA LE SALEN FACCIONES

Me refirieron que el enojo de los cristóffeles fue mayúsculo justo al aparecer misteriosamente el Sr. Riemann[1]. En absoluto se contaba con él; no obstante, y por fortuna, la cosa no pasó a mayores por cuanto que Ricci planteó a Einstein[2] la cuestión, consiguiendo una serie de relaciones tensoriales que apaciguaron las covarianzas de todos y cada uno de los cristóffeles. Ante la actitud tan hermítica[3] de todos los presentes se decidió por regularidad manifiesta adoptar como domino de operadores a la variedad real encabezada por Hadamard. Este señor expuso su métrica y rechazó rotundamente la igualdad de grammianos aunque, eso sí, cedió al fin un tanto presionado por el grupo ortogonal, el cual había hecho ostensible su propuesta. También cabe resaltar, por lo notable, la decidida adhesión de Minkonski y otros a las desigualdades expresadas por Hadamard[4].
Entre las afinidades más claras que salieron a relucir, cabe reseñar la que a continuación se produjo entre la fracción Cristoffélica[5] y el Sr. Riemann: ¡Todo es posible! Tras largo debate se constituyó por vez primera en la historia el llamado Grupo de Riemann-Cristóffel[6], cuya finalidad habría de centrarse, así se dijo, en negar ciertas desigualdades[7] relativas a la coalición covariante. La crítica más dura corrió a cargo de Schwartz quien expuso con todo el rigor del mundo la imperfección de esas desigualdades[8], demostrando claramente y de modo ortogonal[9], la clarísima tendencia euclídea del grupo Riemann-Cristóffel.
Fue TrKalian[10] quien desarrolló la tesis más aguda y compleja acerca de la tensión entre los divergentes de la fracción ortogonal[11] (dicen que se les vio el culo) denunciando con maestría el hecho de que determinados rotacionales anulaban su acción en el partido conservativo. También se mostró decidido partidario de Beltrami[12] y matizó ciertas cuestiones cuya anormalidad era constante. Tomó la palabra Laplace[13] y su exhorto a la fracción divergente de la rotacional fue tan brillante que casi consigue integrarlos en un grupo armónico[14]. Quizá la sugerencia fue en extremo exigente ya que la plena integración se antojó a todos los presentes como excesivamente complicada y sujeta a ciertas funciones arbitrarias no precisamente fáciles de determinar. En fin, se les igualó a cero -como medida excepcional, claro- ofreciéndoseles la colaboración de Poisson, Green y Newman[15] que fue aceptada. Dirichlet[16] hizo, finalmente, uso de la palabra para manifestar que si el grupo derivaba normalmente la acción interior sería nula. Unicamente se le opuso alguna condición que él aceptó sin mayores inconvenientes. Tras lo cual quedó cerrada la sesión.

Se hace notar que justificaron su ausencia Cantor y Gödel, por hallarse encerrados en determinados centros sanitarios a fin de curar determinadas dolencias de dimensión infinita y distintos niveles, ascendentes, que han originado en el segundo, eso dicen, desánimos justificados. Hilbert, enterado de la cuestión que afecta a sus dos amigos, les ha ofrecido alojamiento en su hotel advirtiéndoles que no existe problema alguno por falta de sitio.

En otro orden, Evaristo Galois no pudo asistir por estar, ese día, batiéndose en duelo.
Ah, y Echegaray, truncuneando de aquí para allá con el ánimo de divulgar, en prosa y hasta en verso todo lo que observa, llevando en el puño de la espada el Nobel que sin duda apetecerían todos los del 98.
[1] Tensor de Riemann.
[2] Tensor de Ricci-Einstein.
[3] Espacios Hermíticos.
[4] Variedad real de Hadamard
[5] Símbolos de Cristoffel de 1ª y 2ª Especie.
[6] Tensor de Riemann- Cristoffel.
[7] Desigualdad de Minkonski
[8] Desigualdad de Schwarzt.
[9] Ortogonalidad.
[10] El Campo Complejo de TrKalian.
[11] La divergencia del rotacional.
[12] Anormalidad del Campo de Beltrami.
[13] Laplaciano
[14] Campos Armónicos
[15] Teoremas de Poisson, Green y Newmann.
[16] Teorema de Dirichlet

2 comentarios:

Anónimo dijo...

si estrena echegaray mejor se está, aunque haya peste, en bombay.

Juan Guillamón Álvarez dijo...

Cierto, los del 98, gloria eterna de las letras españolas, no tomaron en consideración los méritos literarios de Echegaray, autor de dramones intensos: suicidios, adulterios etc..Pero lo que no es de recibo es tachar de tonto a quien atesoró una de las inteligencias más relevantes de España. Sin duda, el desprecio de los '98' hacia las mejoras tecnológicas es uno de los signos de identidad de la España casposa y de brasero a resultas de la ignorancia de España proveniente del XVIII. Ya lo dijo el Padre Feijóo, en su día:?Es necesario una cruzada moral contra la ignorancia'-
Mi desprecio, pues, al desprecio de los 'gigantes del 98' de todo aquello que no era lucidez literaria. Valle Inclán incluido.
Gracias por el comentario.

Estado de los embalses 25-04-2017

Una verdadera carrera hacia el desastre hidrológico.