jueves, enero 03, 2008

¿Derribos en el litoral?Juan Guillamón Álvarez





La Economía
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Para castigos ejemplares, mejor revisar (otra vez) la declaración de la Renta de Lola Flores. La falta de disciplina urbanística en la actividad inmobiliaria ubicada en la costa tiene mucho que ver con determinadas actitudes necesariamente pasivas de las administraciones concurrentes. Tengo la seguridad de que los excesos urbanísticos en el litoral provienen de injustos actos legales producidos por la autoridad competente. Así por ejemplo, La Manga, además de ser producto de un diseño demencial, tiene cumplidos todos los trámites legales con origen en las profundidades de los años sesenta, tan desarrollistas ellos, del pasado siglo, en donde un gestor desconsiderado y una Administración permisiva dieron lugar a un Plan de Excelencia -¡increíble excelencia!- tal que ha sido posible la erección de una ciudad lineal de 20 kilómetros de largo abastecida, en lo que a tráfico se refiere, por una carretera de siete metros: ¡solemne disparate! En cuanto a las construcciones ilegales, soy partidario de multar a sus promotores y no propiciar demoliciones ejemplares que a nada conducen (véase el caso de Lola Flores). En todo caso, según los exegetas del cambio climático, esos promotores depredadores van a tener su castigo pues institución tan respetable (?) como Greenpeace –ésa que nos anunció, hace poco menos que un año, que en la Cuenca del Segura no hace falta agua sino que sobra (!!)- ha anunciado gráficamente que de inmediato el litoral español estará anegado por las aguas crecidas del mar. Esta estupidez gráfica y desalmada podría cumplir una función alternativa: o bien dar su merecido a los desalmados profesionales del sector inmobiliario y a todos sus trabajadores (directos e indirectos) o bien situar en la inmanencia de la tiranía intelectual y sectaria a todos aquellos exegetas de la cosa ambiental para que, recluidos en nichos y foros pertinentes, puedan seguir utilizando a su propio interés teorías catastrofistas a despecho de la escala geológica a la que los cambios en el clima responden. Porque, ¿quién duda, hoy, de que el cambio climático presenta dos características muy significadas y que son: una, que es real, y otra, que es un título especialmente diseñado para su manipulación conveniente por parte del más despabilado?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Bravo, fantástico. Me considero un seguidor suyo, me gustaría poder contactar con usted vía mail. He estado en alguna conferencia suya y he leído bastantes textos suyos (y eso que no soy de Murcia).

Un Saludo
jose maría rivera
josepedalea@hotmail.com

Estado de los embalses 25-04-2017

Una verdadera carrera hacia el desastre hidrológico.