Guillamón Sostenible

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Lo que no está rodeado de incertidumbre, ¡no puede ser verdad! Richard Feymann.

miércoles, septiembre 05, 2007

DE BILBAO A GAMBIA, PASANDO POR BARRANDA



Soy uno de esos aficionados al fútbol que se han visto desbordados por la exagerada oferta deportiva que los distintos canales de televisión nos ofrecen cada semana. El fútbol hace tiempo que pasó de ser un espectáculo para convertirse en un auténtico negocio cuyos beneficios alcanzan a unos pocos. Esta cuestión toma especial relevancia en este país nuestro donde el paro es una plaga feroz y el miedo al terrorismo el común denominador de los sentimientos profundos de cada español. No creo que llegado el caso me muestre partidario de aborrecer el fútbol pero algo desengañado sí languidezco. Puesto que las circunstancias me obligan a convivir intensamente con el fútbol, tomo éste como excusa para establecer una cierta reflexión sobre determinado aspecto -hecho diferencial, sin duda- que, al hilo de los desencuentros habidos en Navarra con Euskadi al fondo, vienen a cuento..
En Bilbao siempre han tenido algún que otro problema con la cuestión del RH a la hora de confeccionar la plantilla del legendario Athletic. No precisamente por fichar a un entrenador extranjero, que eso es tradicional a lo largo de la historia del club, sino en lo que se refiere a la opción de contar con determinados jugadores. Bien sabido es que los del Athletic han hecho dogma del prurito y el orgullo de no alinear jugadores que no sean vascos. Tal norma ha sido transgredida en incontables ocasiones, pero eso sí, con justificación subsiguiente. Es decir, aportando datos que, sorteando la regla no escrita y a veces ridiculamente respetada, han dado con la clave para incluir en la plantilla jugadores no nacidos en Euzkadi pero sí residentes. Esto es un truco que ellos mismos se perdonan. Llevados por las circunstancias deportivas, un día decidieron admitir como vascos a los naturales de Navarra (¡nafarroa bai!), lo cual tiene cierta lógica porque los topónimos navarros parecen más vascos que los propios de Euskadi, pero también no deja de ser una trampa a su autoimpuesta normativa. Así Urzáiz, Zabalza, Goicoechea y otros han tenido el orgullo de vestir la camiseta del Athletic. Y como el nivel competitivo se ha pasado de rosca y la norma les perjudica, pues no hay territorio o país sencillamente perfecto, hace ya algunos veranos le estuvieron dando vueltas a un francés con antepasados naturales del sur de Francia, concretamente en lo que se ha dado en llamar el País Vasco francés. No debieron encontrar papeles con datos suficientes porque el pretendido fichaje se diluyó dulcemente y el asunto no cuajó. Al tiempo, en una Asamblea del club, cierto compromisario propuso que la norma racial dejara de aplicarse a partir de la fecha (sin duda el compromisario prefiere triunfos al mero orgullo de ver repleto de paisanos su equipo). Parece que la propuesta fue acogida con división de opininiones de los asambleístas y, aunque la cosa no llegó a mayores, el resultado de la propuesta aún está por ver, aunque lo cierto fue que los dirigentes del club vuelven a la carga (ya lo hicieron, hace unos años con José María) pues vuelven a dar por buena la procedencia de un jugador de Logroño (que ya hubo jugado, tiempo atrás, en el Atlethic) para ser considerado vasco. Se trata de Santi Ezquerro, de Calahorra,, el cual jugador se convirtió en su día en un referente de verdadera importancia de cara a lo que ha de deparar el futuro a los vascos. La justificación transitoria que afecta al no cumplimiento del dogma no puede ir más allá de que el territorio de La Rioja es colindante con el de Euzkadi, lo cual por extensión puede llevar al Athletic a contar con jugadores de Pozo Estrecho o Barranda, si es el caso de que, por esa ley no escrita de crecimiento en mancha de aceite, la razón nacionalista pudiera ampliarse. Claro que para que el de Pozo Estrecho o el de Barranda pudieran alinearse en el equipo de Bilbao, primero haría falta que lo hubieran hecho (por ejemplo) uno de Alcañiz y otro de Casas Ibáñez como mínimo, y por este orden.
Lo mejor para evitar suspicacias en aquellos que no damos demasiada importancia al valor racial del paisanaje es que de esa norma los del Bilbao se olviden (como hizo la Real), aunque esto realmente tenga el "gravísimo" peligro de ver alineados en las filas rojiblancas a un indio del Paraguay o un moreno de Gambia. Hasta ahí podíamos llegar. Pero, atención, el fin justica los medios: cualquier cosa menos bajar a Segunda División, que le ha faltado un pelo.
(Empresa y finanzas, agosto 07)