Guillamón Sostenible

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Lo que no está rodeado de incertidumbre, ¡no puede ser verdad! Richard Feymann.

sábado, agosto 13, 2011

EL EBRO NACE EN FONTIBRE, CERCA DE REINOSA, PROVINCIA DE SANTANDER…



Allí, en medio de un tupido fresnedo, en Fontibre, nace el Ebro. La pequeña, casi insignificante, gruta es la madre del cordero del río más caudaloso de la plural España. Al lado, en un pequeño hueco, se esconde una minúscula talla de la Virgen del Pilar tras un enrejado donde cintas de todos los colores forman una llamativa estampa multicolor que prende la atención del personal asistente a este extraordinario nacimiento de la vida. No es casualidad que la imagen venerada esté bajo la advocación del Pilar pues hay notas, reseñas, leyendas de apuros en donde se expresa la gratitud de que tal fuente sea la gran benefactora de la ciudad de Zaragoza, allá donde el Ebro ya es ‘mayor’,  de puro maduro, mucho antes de que su caudal –casi inmenso- rinda al mar de quien, sin duda alguna, es tributario. Algo más adelante puede observarse un magnífico mural de piedra caliza, ligeramente abochornada por la humedad cantábrica y en él, con grandes letras talladas en tan noble material, se dispone un texto del muy considerado e ilustre montañés Don Marcelino Menéndez y Pelayo. Resulta muy difícil proceder a la lectura de unas palabras que se antojan mágicas pero, no sin cierto esfuerzo, a través de los espacios que se advierten tras la musgosa superficie, recorriendo el mural y siguiéndolo de izquierdas a derechas se puede leer: LA ÁSPERA SIERRA QUE GUARDA EN SUS HUMILDES PEÑASCALES LA CUNA DEL HISTÓRICO RÍO QUE A TODA LA PENÍNSULA DA NOMBRE Y QUE DESPUES DE SALUDAR LOS FERREOS LINDES DE LA VASCONIA Y BESAR EL MURO TRIUNFAL Y SAGRADO DE ZARAGOZA VIENE A RENDIR TRIBUTO A VUESTRO MAR EN LA RIBERA TORTOSINA  SIMBOLIZANDO EN SU MAJESTUOSO CURSO  LA UNIDAD SUPREMA Y LA DIVERSIDAD FECUNDA DE LA HISTORIA PATRIA.   
 Así leído, puede parecer al visitante que el magno río cántabro representa, al tiempo, la unidad y diversidad de España, cuestión que resulta obvia respecto al segundo concepto pero que, al contrario de la intuición de don Marcelino, en relación a esa pretendida unidad, los recientes aconteceres políticos demuestran la puesta en cuestión de la literalidad unitaria de esta nuestra nación, en donde (ciertamente atizada por el poder político actual) cada región campa por sus respetos y hace de sus fronteras el paradigma de una singularidad tal que la singularidad de esa otra región fronteriza con ella resulta ser de todo punto excluyente. Los ríos –destrozados impunemente en su concepción administrativa- son ya la bandera, el pendón que se ondea para avivar el denostado criterio de la unidad que resultaría posible sin más que buscar la intersección de los valores invocados por cada trozo de los territorios. Lejos estaba, don Marcelino, de esperar este curso tan lenitivo, cuyo rumbo lleva a los españoles a sentirse enemigos los unos de los otros, si de arbitrar valores locales se trata.
 El Ebro es hoy la cuestión más prevalente de lo estúpido que son  las barricadas territoriales. Qué inconveniente ha sido para la administración hidráulica la irrupción malvada de ese pedazo radical (y perverso) del ecologismo más vibrante que ha  logrado a confundir a políticos y ciudadanos respecto al punto de vista racional (y solidario) en relación al Agua, arguyendo criterios universales de absurda y pretendida aplicación igual en África que en Aragón o el Levante. No creo que hubiera sido de asunción literaria para don Marcelino esta derrota que el derrote político de la cuestión hídrica ha provocado en quienes, desde el dogma de la ‘unidad de cuenca’, buscan subterfugios y maquinaciones varias para cerrar la curva que ha de volver las cosas, de nuevo, hacia esa meta razonable de la Unidad de Cuenca. Por eso, cada vez que el político de turno hace uso del Agua para acomodar el voto buscado para servir a sus intereses, el camino que a continuación se anuncia nos ha de llevar al desconcierto. A lo mejor es tarde para revirar el asunto, pero bueno sería que la oposición política de nuestra Región (hoy reducida a una miserable trinchera) mandara a paseo esos criterios negativos procedentes de la cúpula nacional de su partido y se ‘arrimaran’ a las soluciones que verdaderamente preocupan a los murcianos y que no es otra que la de estar en disposición desprendida para que las cosas del Gobierno sean beneficiosas, sin ambages, sin huecas proposiciones, sin interesadas apariciones en la galería de las cuestiones políticas que no son otra cosa que un recorrido huero donde destino y origen se confunden.
En fin, España, además de plural es paradójica pues circular por el Páramo de Masa bajo un sol de cierta justicia (32ºC) es tanto como ver La Manga anegada de nieve un día de invierno. Suerte que solo unos pocos kilómetros adelante, y sin necesidad alguna de sotilezas (desde la hijuela al anzuelo) la niebla, no tan espesa, me recibe desde las estribaciones del Escudo, también en lo alto, hasta rendir sus empinadas pendientes, allá en Luena como pórtico necesario a una emocionante llegada a Santander, esa ciudad bella, noble, elegante y serena, en donde siempre (o casi siempre) conviene hacer una estratégica y emocionante parada.
                Y no se me olvida agradecer al fresno la espesura e íntima unión de todas sus hojas pues en su conjunto conforman la más segura de las defensas frente a la solana.  Viva España, pues.
Juan Guillamón

2 comentarios:

Anónimo dijo...

A ver si todo lo que dices, y yo suscribo casi al cien por cien, le llega a la Sra. Rudí, porque cuando el próximo 20N nuestro país se tiña todo de azul, tú y muchos como tú, os váis a quedar sin argumentos y sin culpables a quienes culpar.

Espero equivocarme, pero no te veo en el papel de "azote" de las varonesas del Partido Popular que al igual que sus antecesores nos niegan el preciado líquido elemento.
Un saludo.

Juan Guillamón Álvarez dijo...

Sí, vistas las cosas de primera intención, es aceptable tu comentario. Tengo cierta seguridad de que cuando España 'se tiña de azul' encontraremos soluciones hidráulicas mediante la mediación política, contando incluso con los trozos del Ebro que C'riminalmente' el PSOE confeccionó a su medida, perversa medida.
En cuanto a las 'vsaronesas', si te refieres a las baronesas Rudí y Cospedal, pues miedo me dan.