Guillamón Sostenible

Guillamón Sostenible
Lo que no está rodeado de incertidumbre, ¡no puede ser verdad! Richard Feymann.

jueves, enero 04, 2007

EL GORGUEL: LA PIEZA NECESARIA



Mayor Zaragoza, ayer presidente de la UNESCO y hoy inquietante experto en materia de los "archivos de Salamanca", mantenía el interesante principio de que: "detrás de una excelente decisión política, siempre hay un preciso análisis técnico que la sustenta". El Movimiento Ecologista Mundial exige, en beneficio de todos, un determinado freno a los líderes que promueven el desarrollo económico y determinado bienestar. Por eso, hoy las cosas se hacen, por así decirlo, dentro de un orden. Un buen orden. Las iniciativas procuradas por los poderes públicos, de entrada, están laminadas por determinado sesgo de orden ambiental. Eso siempre. Otra cosa es que a nivel puntual el ecologismo activo juegue dentro de su habitual intransigencia el papel de malo de la película cuando en realidad debería ser el bueno, por el bien de todos. El Gorguel ha sido elegido como el lugar adecuado para permitir, sin trabas mayores, el formidable desarrollo que viene ofreciendo el puerto regional de Cartagena. La ampliación de Escombreras, iniciada en 1997, se ha visto desbordaba por el trasiego de mercancías acarreadas, por suerte, una tras otra: en los últimos 10 años el volumen total (en toneladas) tratadas por el Puerto ha pasado de 10 a 27. Sólo la compañía Repsol tiene previsto trajinar para el año 2011 doce millones de toneladas más, dentro de sus planes de tratamiento en crudos pesados. Además, siendo Cartagena un polo turístico de especial interés para la Región, el Ayuntamiento pretende utilizar las dársenas de San Pedro y Santa Lucía -hoy de contenedores- para el tráfico de cruceros turísticos. Por otro lado, dado el crecimiento -y sus magníficas previsiones- que se está produciendo en el tráfico de contenedores a lo largo del Mediterráneo, sobre todo en la dirección este-oeste, del cual más de un 10% pasa por Cabo de Palos (ya sin riesgo, gracias a la tecnología, ésa que hubo precisado el Sirio hace 100 años) ¿Sería decente dejar escapar nuestra cuota correspondiente de esos casi 100 millones de contenedores? El canal de Suez es un artilugio que permite comunicar el Océano Índico con el Mar Mediterráneo, por suerte. Y Cartagena, ¡está en el Mediterráneo! Como Málaga, cuyo puerto aprovechó la oportunidad de pasar de 0 a 300.000 teus (contenedores, más o menos) en nada de tiempo.

FERRMED es una asociación sin ánimo de lucro que pretende incentivar el tráfico de mercancías desde Hamburgo hasta Algeciras por medio de un ferrocarril ad hoc (nada de viajeros). En Murcia hay varias instituciones asociadas como lo son la propia Comunidad Autónoma, el Puerto de Cartagena y algunos Colegios Profesionales. La línea de ferrocarril deseada ha de dar servicio a todos los puertos del Mediterráneo, y Cartagena es uno de ellos: no sería oportuno quedarse fuera. Sin la proyectada nueva dársena de El Gorguel nada sería posible. Ahora bien, la ejecución del proyecto debe responder a las tres cuestiones armónicas que determinan la bondad de una excelente propuesta territorial. Me refiero a que no sólo debe primarse el desarrollo económico que garantiza la construcción de la dársena sino que, además, debe valorarse mediante el correspondiente Estudio de Impacto Ambiental que la salvaguarda de los valores ambientales del lugar ocupado por los diques de nueva construcción esté garantizada. De este modo, sin duda, todos saldremos beneficiados y mejoraremos nuestra tercera cuestión armónica: más desarrollo, más protección ambiental y, en su consecuencia, ¡mayor bienestar! El lugar elegido para la construcción reseñada responde a las exigencias de las actividades logísticas previstas por el Puerto; el análisis batimétrico y biológico de los fondos han de permitir los ajustes necesarios sin violentar poseidonias (mejor si no las hay); el acceso a los muelles, tanto por carretera como por ferrocarril es un asunto prioritario; cuidado con la banquisa costera con que se adorna el litoral cartagenero, pues a poco que nos descuidemos superaríamos ampliamente la profundidad de 50 metros que señala el límite de lo posible, técnica y económicamente, en lo que respecta a las obras. El cambio de orientación del dique principal ofreciendo resistencia al viento de lebeche en lugar de al de levante ofrece mejoras sustanciales en la agitación interior de la futura dársena.

Y por último -esto es importante- los diques y sus tinglados en modo alguno deberán ser obstáculo para el desarrollo previsto en la bahía de Portmán. Que no tiene por qué serlo ni para el próximo (feliz) año 2007, ni para los venideros.