martes, julio 04, 2006

EMPRESA Y FINANZAS 2 JUNIO 2006


NO LOS LLAMEMOS EXTRANJEROS
(NO ME GUSTA LA PALABRA)
La primera sensación que uno tiene cuando se encuentra por primera vez en la Quinta Avenida de Nueva York es la de sentirse como en casa. El promedio de películas rodadas en Manhattan es de 365 al año. Es decir, una por día. Por consiguiente, es difícil que, entre el montón de películas que, día a día, se ofrecen por televisión no nos encontremos con una o dos, al menos, de las rodadas en Nueva York. Pero esto no es la impresión mayor porque, sin duda, resulta sorprendente no ver a los americanos circular por las calles de la Gran Manzana (ni mucho menos a Sigourney Weaver o Sharon Stone, qué pena). Probablemente estarán en sus oficinas, ante sus ordenadores, pendientes de operaciones financieras (long distance + Internet) o de oportunidades manifiestas de ganar dinero. Por el contrario, las calles y avenidas de Manhattan están pobladas por gentes del mundo. De todo el mundo: chinos, africanos, indios, hispanos etc. Ellos son los que ocupan las partes más visibles de Nueva York. Esto es así hasta tal punto que uno piensa que qué sería de esta gran ciudad sin tanto emigrante, pues ellos son los que sostienen el negocio adicional que permite a los americanos colocarse las deportivas al hombro para tomar, en medio de la calle, comida basura, echar mano a un taxi, comprar zapatos, zamparse un güisqui, subir al metro y otras nimiedades por el estilo, para después poder realizar su trabajo.
Se ha dicho que Nueva York es un crisol de civilizaciones y es cierto. Es el mejor ejemplo en donde las libertades se convierten en los mejores aliados de aquellos que pretenden mejorar un nivel de vida que en sus países de origen se les hubo negado, sin que nadie, nadie absolutamente, tuviera la culpa de ello. Ver la pasión y el entusiasmo con que un afro americano da vueltas al volante de su taxi a fin de conseguir una chapa en propiedad que le permita dar carpetazo a una vida infame, merece la pena de ser observado. O un chino vendiendo falsos relojes, a 9 dólares la pieza, en medio de Chinatown. También, el mexicano que a las puertas del Gughengein, ofrece perritos calientes bien calientes. En fin, y qué bien, los camareros del Metropolitan te hablan en español. Por eso, la inmigración la observo bajo un doble punto de vista. En primer lugar, los fenómenos migratorios responden a un impulso vital que los receptores han de considerar siempre bajo el punto de vista moral que nos lleva a pensar que el mundo sería mejor si todos tuviéramos las mismas oportunidades. De otro lado, también es de considerar que gracias a la inmigración, la economía de los países receptores se mantiene en condiciones que permiten las mejoras económicas y sociales de sus habitantes. Sin duda, un parámetro que caracteriza bastante bien la pujanza económica de un país es el número de inmigrantes que acoge. Hay puestos de trabajo que, como consecuencia de la mejora global económica de todos los ciudadanos de un país, son apetecidos por los inmigrantes. Si no fuera por ellos, es muy posible que la estructura económica presentara desequilibrios peligrosos. El sector de la hostelería, los trabajos -temporales o no- de la agricultura, la construcción y el transporte, son hoy buenos centros acogedores de la mano de obra inmigrante.
En nuestra región se está dando el fenómeno de la inmigración con gran intensidad, lo cual no significa sino que estamos creciendo, pero no sólo para nosotros mismos sino que tenemos la gran oportunidad de globalizar el bienestar de aquellos que provienen de países menos afortunados que el nuestro. Cifras del 12,5%, sobre una población que supera ya un 1. 300.000 de habitantes, nos indican a las claras que la inmigración en nuestra región es superior a la media española. El clima y, sobre todo, nuestra condición periférica y fronteriza hacen posible que la ausencia de mano de obra para trabajos duros sea compensada con avalanchas (no del todo controladas) de gente con necesidad de trabajo. Todo ello redunda en beneficio de todos y baste para ello un botón de muestra: a día de hoy, son ya más de 100.000 trabajadores inmigrantes dados de alta en la seguridad social. Y esto, señores, beneficia a España y a todos y cada uno de los españoles. Ojala, dentro de unos años, como pasa en Francia, Inglaterra y Holanda, nuestras selecciones deportivas estén integradas por un buen número de personas venidas allende nuestras fronteras.
No los llamemos extranjeros, porque es una palabra triste. Llamémosles hermanos.
Juan Guillamón

LAS BARRICADAS HIDRÁULICAS

( EMPRESA Y FINANZAS 1 JUNIO 2006)
Mientras el debate sea político, interesado y sectario por parte de los actores que intervienen en la Ordenación del Territorio, resultará difícil establecer cuál es el límite para la sostenibilidad del modelo, entre otras cosas porque el propio concepto de sostenibilidad, tan manoseado y pervertido, ofrece serias dificultades para su interpretación. No sé, no sería capaz de sancionar si el desarrollo económico basado en el empleo del ladrillo supone un despropósito por haber superado límites razonables o, por el contrario, es un verdadero motor para la mejora del bienestar común de los ciudadanos sin atentar a la conservación del Medio Natural. En tal caso, lo procedente sería determinar mediante parámetros ajustados la situación actual de la construcción en Murcia para posteriormente someterla a las comprobaciones objetivas que configuran el desarrollo sostenible. La objetividad se ajustaría mediante valores tales como ocupación máxima del suelo, índice de edificabilidad, y estructuración global del territorio que haga compatible el vivir con el Modelo Medioambiental acordado. Además, es importante respetar la especialización de cada uno de los territorios respecto a sus potencialidades, y la región de Murcia -cuyas características son su buen clima y sus valores ambientales- presenta indicadores para que su territorio sea elegido por individuos provenientes de todos los lugares del mundo. Puestas así las cosas, no se puede estimar si el ladrillo nos mata ó sin el ladrillo moriremos.
En todo caso, cualquier desarrollo económico, social y ambiental de nuestra Región estará lastrado por la ausencia de agua. Nada sin ella es sostenible. Lo grave, lo dramático del asunto es que hemos llegado a un punto entrópico nada deseable: la política hidráulica está en manos de las Comunidades Autónomas y, por esta razón, existe un enfrentamiento imposible de solventar. Castilla-La Mancha y Murcia, de espaldas entre sí, son el mejor ejemplo de la disparatada Gestión del Agua llevada por el gobierno actual, y cuyo pecado mayor es haber olvidado que el agua y sus riquezas no tienen fronteras.
Malo: el agua hará insostenible tanto al ladrillo como a la defensa de la Biodiversidad, hablemos o no de paisajes frondosos o áridos.

LOS TRANSFUGAS QUE SE CONVIERTEN EN TESIS AMBIENTALES....SIN PRETENDERLO









LOS TRANSFUGAS

Seamos razonables: pidamos lo posible. Bajo el punto de vista razonable y basado en consideraciones científicas comúnmente asumidas por todos, no parece sensato aplicar medidas ecológicas a ultranza en una región que se caracteriza por su pobreza ambiental (ESTO FUE UN GRAN ERROR, ADMITIDO) (esto no es el Amazonas). Quiero decir que la utilización de los criterios generalistas en que se basa la protección al medio ambiente para determinar si el desarrollo de esta región es sostenible o no, nos llevan sin remedio a una solución sin salida. Saladares, malas tierras, gledas y tormos limosos no son suelos precisamente muy aptos para la expresión de doctrinas conservacionistas a ultranza. Si las cosas fueran de otra forma, Polaris podría desarrollar su oficio sin tanto sobresalto en esta región. Porque, señores, esto no es la Amazonia, ni Alaska, ni el parque natural de Monfragüe: es Murcia, territorio que dada la globalidad existente resulta ser un lugar muy apetecidos para que los crudos bárbaros del norte puedan disfrutar del clima que les ha sido negado por razón de su procedencia. Polaris es un ejemplo de esfuerzo empresarial, no lo derribemos.
Claro que habitualmente los derribos políticos tienen un denominador común: los tránsfugas. En España, a lo largo de nuestra Democracia, hay casos verdaderamente sorprendentes cuando no decisivos. Veamos.
Allá por 1989 en el ayuntamiento de Madrid dos concejales del CDS abandonaron su grupo para incorporarse al socialista, lo cual originó un nefasto giro en la política nacional pues el "mosqueo" de la dirección del partido centrista tuvo como consecuencia la organización de un pacto de centro-derecha que terminó como Rosario de la Aurora (dicen que el motivo por el que los tránsfugas actuaron tuvo que ver con un asunto de faldas). En Aragón, tierras solidaria donde las haya y símbolo de la nobleza hidráulica, Gomariz, diputado de ascendencia murciana, arrebató a la derecha el Gobierno para entregárselo a la oposición (este señor fue olvidado muy rápidamente, tal y como se merecen los tránsfugas de cualquier especie). Y, ¿qué me dicen del Sr. Piñero, sangrante tránsfuga de la comunidad de Madrid que sirvió en bandeja la presidencia a Joaquín Leguina del PSOE a cambio de una nunca demostrada explotación de gasolineras?
Si bien lo habitual en el transfuguismo es que el pecador abandone la parte derecha de los escaños para aliviar la minoría de la izquierda y darle a ésta la oportunidad de hacerse con un gobierno que las urnas les hubo negado, tenemos la excepcional pareja de diputados madrileños formada por Tamayo y Sáez, quienes no siendo capaces de dejar sin escarmiento a determinada fracción de su partido -el PSOE- que les hubo esclarecido, con su trampa hicieron repetir unas elecciones que cambiaron los resultados obtenidos en los primeros comicios: gracias a la parejita, doña Esperanza Aguirre lleva dos años, casi tres, mandando en Madrid.
Pero no es necesario apelar al exterior del esta región para denostar con energía a esa especie política denominada "los tránsfugas", pues hemos tenido casos suficientes como para ver que, salvo alguna deshonrosa excepción, el tránsfuga de turno siempre, saliendo por la puerta trasera, ha caído en el olvido y en la indiferencia más acusada. A finales de los 80, en el ayuntamiento de Murcia se hubo dado una circunstancia más que vergonzosa, penosa. Dos concejales, uno del PP y otro del PSOE, se convirtieron en tránsfugas notorios. Sánchez Cárceles, paisano de Algezares, mal asesorado por un mono que compartía vivienda con él, fue cazado por militantes del PSOE para neutralizar el intento llevado por el socialista Juan Alhama para derribar al alcalde de su partido, José Méndez. El pitoste municipal fue devorado y gracias a que la ida y vuelta de estos tránsfugas se compensó en su propio trayecto, las cosas quedaron como estaban. Pero en el caso, a mi modo de ver, más atípico, más alejado de la racionalidad de las cosas, sorprendente y falto de castigo, corresponde al gobernador civil, hoy llamado delegado del gobierno, don Angel González, quien habiendo sido elegido diputado regional por él CDS, por motivos ya de incompatibilidad con los miembros de su grupo, ya por mor de una ilustrez que el sujeto asimismo se atribuye o ya por motivos meramente económicos, abandonó a su grupo, convirtiéndose en el único tránsfuga dentro de la asamblea regional ha habido hasta el momento. El partido socialista de la región (o más concretamente su líder, Pedro Saura) han premiado este recurso de traslación con el nombramiento con que se adorna el señor González. Y para terminar, nos encontramos con la tránsfuga más perniciosa que hemos padecido en esta región. Se trata de Teresa Rodríguez, concejal de Alhama, quien ha sido capaz de, a despecho de avances informativos, planes generales, planes parciales, estudios de detalle, asignación de usos, declaraciones de impacto ambiental, rayitas finas trazadas por urbanistas imparciales, delimitación de polígonos, aprobaciones inicial y provisional, modificar y mandar al carajo una propuesta de progreso y beneficio global para su pueblo al utilizar su voto decisivo en contra de lo que evita el sentido común y que no es otro que la vocación de Alhama y de otros pueblos de nuestra región es la de acoger la demanda que se produce en materia de edificación.

Así es que entre González (único y paradigmático diputado tránsfuga regional) y Rodríguez (tránsfuga decisiva municipal de Alhama) podemos encontrar un elemento común: ¿habrá alguien, después de visto lo visto, que pudieran votar su presencia institucional de ahora en adelante? No.

LA ZAPATERÍA: ZAPATERO, ¡QUE NO ERES BUENO!



Miss Bush and Miss Shoemaker
Ni siquiera la retransmisión en directo de la agonía, muerte y sepultura de Rocío Jurado ha producido una alteración tan intensa en mi equilibrio mental como las últimas declaraciones del presidente Zapatero en relación con la política hidráulica. Tampoco, el rostro impenetrable del discurso hidráulico de la ministra Narbona me hace olvidarme de lo que su presidente ha digerido de su doctrina conservacionista. En el primer caso, en el de Rocío, me pregunto cómo es posible que seamos (los españoles) como somos. Claro que, a lo mejor, somos como somos porque la propia familia de esta mártir televisiva -excepcional artista- ha dado las gracias, públicamente, por la retransmisión efectuada, y es de suponer que lo que ha primado para que este instinto de agradecimiento haya sido tan espontáneo sea el cariño y la admiración que todos nosotros (los curiosos y morbosos), de alguna forma, hemos demostrado a la desaparecida cantante. En cuanto a nuestra ministra preferida, Cristina Narbona, su paso fugaz -y recurrente- por estas tierras no hace sino consolidar un punto de vista perverso y maligno respecto a nuestra crisis hídrica, mezclando los argumentos correspondientes al agua con destino a la agricultura con el asunto del abastecimiento urbano. No es posible colocar en el mismo saco las dos cuestiones que nos afectan de manera distinta. Por un lado, el asunto del abastecimiento es algo que tiene una solución rápida, pues ya el trasquilado PHN nos sometía al consumo de agua desalinizada en cantidad de 200 Hm3. Y por otro, la inexistencia de un discurso creíble y homogéneo para dar con la solución de nuestra agricultura -rentable y no subvencionada- nos pone los pelos de punta ante la inminencia de la clausura del trasvase Tajo-Segura. Es de destacar la increíble labor de Acuamed en cuanto a la velocidad que ha imprimido a la puesta en marcha del proceso desalinizador en nuestra cuenca. Con lo cual se demuestran dos cosas: que el gobierno regional no ha puesto ni una sola pega en la tramitación ambiental de los proyectos, y que los movimientos ecologistas han sido respetuosos con la iniciativa de Acuamed. Como consecuencia, Adrián Baltanás está procediendo como un ingeniero verdaderamente eficaz, tanto que como tal ha superado con creces su aportación política al asunto del Agua, y en definitiva Baltanás como político no se llega a la suela de su zapato como ingeniero.

Dice, y voy al meollo del asunto, nuestro presidente Zapatero que gracias a su gobierno se ha podido evitar el trasvase absurdo del Ebro ¿Esto qué es, talante, debate, delirio o gilipollez? Porque de absurdo, dicho trasvase no tiene nada. Su derogación se ha debido a una intrusión -de todo punto intolerable- de los valores políticos en el campo de la técnica. Aún hay quien sigue manteniendo que el agua del Ebro hubiese resultado demasiado cara para su uso en la agricultura. Cuestión que, en efecto, pudiera acaso haber provocado diferencias entre los distintos puntos de vista. Pero, ¿cómo no expresar nuestro susto ante la evidencia del precio del agua desalinizada, que ya es un hecho? En Alicante, este agua (elevada a la cota 150) se está pagando a la empresa concesionaria a razón de 60 c€ que, sin subvención, serían 70 c€. El volumen de agua a detraer desde la desembocadura del Tajo hubiese tenido viabilidad incluso durante el pasado año hidrológico, considerado uno de los más secos posibles. Zapatero, con la derogación del trasvase absurdo, ha dado al gobierno de Castilla - La Mancha argumentos de sobra para exigir, con toda la razón, la clausura de los trasvases del Tajo, porque si es absurdo detraer (en su desembocadura) el 6% de los recursos totales del río más caudaloso de España, cuyas aportaciones al mar se estiman en unos 15.000 hectómetros cúbicos-año, ¿cómo calificar un trasvase equivalente al 20-25% de la capacidad de los embalses de cabecera del Tajo? Aquí nos han pillado, y, para tormento de los ambientalistas académicos y estudiosos de nuestra tierra, el futuro que se ofrece a los agricultores es levantar árboles y dirigirse a los ayuntamientos respectivos para que mediante acertados convenios pueda tramitarse el respectivo plan parcial que genere riqueza sin cuento a cuenta del ladrillo, porque para éste sí que habrá agua (desalinizada).

Y una vez que he sido capaz de distinguir las voces de los ecos, declaro que la sostenibilidad -tan manida- tiene verdaderamente argumentos objetivos para ser determinada. De este modo, si respetamos las teorías de los profesionales de la ecología, acaso podríamos llegar a definir un modelo en donde la agricultura y las urbanizaciones de nuevo cuño pudieran encontrar un marco acordado previamente por desarrollistas y medio ambientalistas para que -con el soporte inexcusable del Agua- pueda ser considerado por nuestros políticos, sin necesidad de seguir tirándose los trastos a la cabeza. Claro que a veces mi hartura respecto a la lucha política me lleva, sin rumbo, a sentirme desesperanzado.

Zapatero, ¡que no eres bueno! Por eso, a tus zapatos.

Juan Guillamón Álvarez

FERNÁNDEZ, HERNÁNDEZ Y GONZÁLEZ.

Apellidos épicos..FDZ, GLEZ, HDZ.


Permanecer más de un tiempo prudencial sometido a la crítica y a la intolerancia intelectual frente a despropósitos evidentes no puede provocar, a la larga, más que la pérdida del equilibrio y conciencia del individuo involucrado. Tengo experiencia personal acerca de ello y sé positivamente que hay que echar el freno -como Magdaleno- lo hubo echado en cada ocasión confusa. Hace unos años padecí de obsesión (muy obsesiva) respecto a un determinado personaje que todos llamaban ‘el Pajarito’ pero que yo lo nombraba como don Andrés José. Pude librarme a tiempo de una obsesión que pudo hacer de mí un incontrolado. Ahora mi rebelión intelectual se muestra, mi modo de ver, muy agresiva y combativa. Me estoy refiriendo a la refundación de una nueva política del Agua en España, basada en derechos a los ribereños y la participación territorial de las gestiones hídricas como alternativa perniciosa a una política hidráulica respetuosa con su usuario genuino, el medio ambiente, y controladora de demandas exageradas. Echo el freno, pues, no precisamente agotados mis argumentos sino porque temo convertirme algún día en una de esas figuras exageradas, compulsivas y fuera de toda coordenada cartesiana como pueden ser mis admirados compañeros ingenieros de caminos Díaz Marta (por desgracia desaparecido) y el admirado, pero desbocado, Ramón Llamas.

Bueno, bien.

Aprovecho la ocasión, pues, para dirigir mi obsesión venial hacia un asunto que también me preocupa y que no es otro que la fractura impresionante (dos palabras) que observamos los ciudadanos en relación a la lucha política. Tanto a nivel regional como nacional, de tal modo que la presión insoportable que la oposición, en Murcia, práctica al gobierno regional sólo tiene un parangón: el que la oposición, en Madrid, práctica al gobierno nacional. Es lamentable y triste observar que cuando se organiza un acto cultural con determinados matices políticos de uno y otro bando, la asistencia se caracteriza, casi en exclusiva, por partidarios de eso: de uno y otro bando. Se han celebrado jornadas, actos y soflamas alrededor del Agua en donde no había ni un solo representante político del Partido Socialista. Por el contrario cuando es éste el que hace un llamamiento a la ciudadanía para exponer determinada cuestión técnica, cultural o económica, la ausencia de los santones populares se hace patente.

Pero afortunadamente he visto esta última semana un par de gestos que merecen mi felicitación. De un lado, la presencia de Miguel Sebastián convocó no sólo a los entusiastas socialistas mitineros de siempre sino que también pude advertir la presencia de algunos personajes de significada adscripción al PP. De otro, este periódico dio la destacada noticia de que, siquiera por una vez, cargos políticos socialistas han tenido la oportunidad de ejercer esa buena práctica de compartir con cargos del partido rival la inauguración de determinadas obras. Así Fernández de la Dirección General de Costas (o quizá Velasco, no sé) junto con González, nuestro sube-baja favorito y gobernador civil, y Hernández, alcalde popular y promotor inmobiliario, aparecen en una situación, en modo alguno embarazosa, inaugurando el paseo marítimo de La Ribera: Es posible ya, por fin, exclamar ¡aleluya! Y eso, que tras ellos, aparece la jefa de costas, Paca Baraza, de quien esperamos todos, y no sólo los socialistas, que ponga orden en nuestro litoral.

¿Estamos ya para sanar la fractura política que nos asola?

Nota: No he terminado todavía de expresar una opinión ajena a lo que es motivo de mi obsesión hidráulica cuando no tengo otro remedio que desautorizarme. La reserva hidráulica que el estatuto de Autonomía de Aragón establece para sí en cantidad de 6.500 Hm3/año supone una detracción constante a lo largo de los 12 meses del año de un caudal equivalente a 220 m3/seg. El derogado trasvase del Ebro (1.150 Hm3/año) suponía una detracción de 50 m3/seg. durante 9 meses al año, ¿hay algún argumento medioambiental no basado estrictamente en la locura que convenga como buena la petición aragonesa siempre y cuando se mantenga demonizado -y derogado- ese dichoso trasvase?

¡Ay, mis obsesiones!
UNA HOGUERA SIMPLIFICADA. VECTORIAL Y DUAL. DE INCIERTA REALIDAD (SEGÚN LA ACTITUD DEL OBSERVADOR)

Peligro

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