Empezó como reflexión acerca de la energía, sus carencias y estrecheces y, de momento, está abierto a todo tipo de conjeturas, a lo que se me ocurra...Aunque eso sí: Agua, Energía y Medio Ambiente, siempre.
miércoles, diciembre 16, 2009
Los ingenieros apuestan por integrar la peatonalización de La Libertad en un plan global
lunes, diciembre 07, 2009
PROPUESTA LAICA
Estando en preparación el borrador del Anteproyecto para la retirada de los símbolos religiosos en centros públicos, a fin de facilitar la ruta emprendida por nuestro actual gobierno (de la Nación) y cuyo rumbo queda fijado en la notable iniciativa que pretende purgar los centros públicos de ese distorsionador elemento -que es el Crucifijo- para una sociedad que, plena de nuevos valores, debería -según nuestro gobierno- rechazar de plano, planteo la cuestión (que de continuo ofrezco) sugiriendo una serie de anotaciones que bien podrían contemplarse para hacer el recorrido laico mucho más fácil y, lo que es éticamente más deseable, más responsable, todo ello a desdén profundo de nuestro acervo cultural.
1.- A partir del próximo año, el orden para su denominación cardinal debería ser AÑO 6. De este modo, para España (previa consulta a las nacionalidades o identidades nacionales afectadas) se conmemoraría el decisivo momento en que, tras unas dos o tres eventuales explosiones, accede al poder la figura inigualable de J. L. Rodríguez Zapatero, pleno de talante y desbordado de democracia, la que sin duda nos está llevando a los españoles hasta lugares no imaginados. De feliz rebote eliminaríamos, al tiempo, la referencia religiosa que a unos pocos (¿o muchos?) afecta y que nos lleva a la sinrazón de tener presente que el año CERO es el año en que nació Jesús, el hijo de Dios para algunos, pero no para todos. Así es que nada de 2010, mejor 6, para que quienes se sintieron ofendidos por la intrusión religiosa se serenen.
2.- Debería disponerse, de inmediato, pues a lo visto la cuestión obliga, el estudio completo de los 365 días del año a fin de que el nefasto Santoral quede sustituido necesariamente por un conjunto de signos, animales, personas o cosas, que representen más genuinamente los nuevos valores democráticos. A tal efecto se identificarían a los días previamente designados conceptos tan válidos como Consenso, Pluralidad, Aborto, No a algunas Guerras, Fuera los Obispos, Nunca Mais etc. Una vez suprimido felizmente el Santoral, el ciudadano tendría la posibilidad de (en ceremonia democrática sustitutiva) bautizar a sus respectivos vástagos con nombres tales como Consenso, María de la Democracia, Aborto, Aído, Dante, Estatuto etc., entre otros.
3.- Se suprimiría (por Real Decreto, posteriormente convalidable) las Fiestas de Nochebuena y Navidad, lo que llevaría consigo la creación de nuevas festividades en días distintos de los actuales, dejando bien claro que lo conmemorativo del asunto tendría que ver exclusivamente con la exaltación de los nuevos valores (¡tan interesantes!) propuestos por el Gobierno que, haciendo uso y ostentación de su poder, ideará el efecto alegórico más ajustado de la forma más simple, como por ejemplo, situar a los nuevos sociólogos de la Nueva Moral como son los artistas, actores y cantantes, y sus progenitores, haciendo como que juegan al corro de la patata en una grande y enorme zapatería. Y con la ceja levantada.
4.- El día 6 de enero, la festividad intrusiva de los Reyes Magos tendría que ser necesariamente eliminada. En su lugar se propondrá la venida de los Tres Senadores del Oriente de España (bien podrían ser de Cataluña) que simbólicamente ofrecerán al ciudadano los auténticos elixires de la pluralidad de España.
5.- La Semana Santa por supuesto que debe desaparecer pues ¿Qué pinta un ciudadano agnóstico y curtido en valores democráticos obligado a reconocer con su descanso festivo el dolor, y después la gloria, de quien es considerado el Hijo de Dios por unos pocos intransigentes descarados? No, la Semana Santa debe desaparecer, si bien no la festividad consecuente ¿Qué hacer, pues? Sencillo: implantar una Semana Gótica durante la cual el morado nazareno sea relevado por el negro gótico en prendas y calzados. Todos, un sábado de gloria en la calle, haciendo votos para que, en el futuro, los valores laicos no se vean acosados por quienes los impiden con sus muestras religiosas. Para completar esta ruidosa y feliz semana (martes o miércoles) bien podrían incorporarse algunos elementos folclóricos bien seleccionadas de los felices Días del Orgullo Gay.
6.- En fin, ni que decir tiene que días de ocio como aquéllos que recuerdan nuestra identidad bien podrían ser mantenidos: La Constitución , los distintos Días de la Región, el del Trabajo y todo el extraordinario espectro de las Fiestas Locales que, sin embargo, deberían conmemorarse bajo un patronazgo distinto al que hoy se acogen. Nada de santos de la Iglesia, mejor otros personajes. Propongo a Aristóteles, el geocéntrico, y a Galileo, el no geocéntrico. También a Heráclito y Parménides, los dos juntos, y ¿porqué no? a la mamá de Barden, una auténtica matrona. Así es que, riojanos, disponed de un nuevo patrón pues San Mateo caduca. Ah, y los días festivos los miércoles: ya se sabe, los domingos tienen un carácter muy propio de origen cristiano.
7.- Dicho todo lo anterior sin ánimo de molestar.
El valor religioso de los símbolos, a más de su sentido auténtico dispone de un contenido cultural enriquecido por años de historia. A lo mejor, por eso, todas las propuestas anteriores carecerían de valor y, además, estamos próximos a la Navidad. A todos, creyentes y gentiles: ¡Feliz Navidad!
JUAN GUILLAMÓN
6 diciembre 2009. La verdad
EL TEMPLO DE DEBOD

Para mí que una obra faraónica es una obra muy grande, muy grande, y que sólo sirve para la mayor gloria del que la promueve (un faraón, por ejemplo). Por consiguiente una gran obra que tiene como objetivo una extrema funcionalidad no es obra faraónica. Así, por ejemplo, la formidable presa de Asuán, pese a estar en Egipto, no es -bajo el anterior concepto- una obra faraónica. Tal extraordinaria presa dispone de una capacidad de almacenamiento de agua próxima al conjunto de lo que almacenan todas las presas existentes en España (unas 1.200). Sí, es cierto que la ocupación del terreno y el posterior desalojo de quienes habitaban en la región supuso en su día una alteración profunda en el biotopo considerado. Frente a ello debe reconocerse que la existencia de ese grandioso reservorio afectó de modo significativo a los más de 250 millones de habitantes que en este momento están protegidos de terribles inundaciones y extremas sequías, de manera que el control que supone Asuán sobre el Nilo, analizando sus pros y sus contras, es positivo. La presa, al sur de Egipto, provocó la afección de tesoros arqueológicos situados en la región de Nubia. A finales de los años sesenta -y próxima la terminación de las obras- la UNESCO constituyó el llamado Comité Ejecutivo para salvar los Monumentos de Nubia, realizando un llamamiento universal al que acudieron entre otros España, Holanda, Italia y Estados Unidos que formaron grupo para el salvamento de los monumentos de Nubia. El Comité Español colaboró en la excavación de los yacimientos allí descubiertos. En compensación por esta ayuda, Egipto a estos países regaló cuatro de los templos recuperados, correspondiendo a España el llamado templo de Debod. Situado hoy, y desde 1970, en Madrid. Tal templo fue trasladado, piedra a piedra, primero hasta Alejandría, en las inmediaciones de Suez; posteriormente, en barco, llegó hasta el puerto de Valencia y finalmente por tierra desde Valencia hasta Madrid, quedando enclavado cerca del Parque del Oeste, en una zona reconocida secularmente como el Cuartel de la Montaña. Esta acción, meritoria, tiene como consecuencia feliz para el ciudadano la observación directa de la recuperación exacta, piedra a piedra, de un templo cuya antigüedad data del año
Así pues, cueste lo que cueste, la reproducción exacta de lo encontrado bajo tierra deberá disponerse en altura de modo que podamos constituir un pequeño museo arqueológico para la mejora de la conciencia histórica del ciudadano murciano. Así no habría mayor inconveniente para que, una vez ejecutado lo dispuesto, pudieran continuar las obras del aparcamiento (a este respecto no quiero dejar pasar la ocasión de reafirmar determinada teoría bajo la cual la ejecución del aparcamiento no me parece adecuado. Esto procede de un anterior recuerdo que se produce justo en el momento en que se aprueba la ejecución de este mal llamado elemento de transporte. Elemento de transporte fallido, pues un aparcamiento más en el centro de nuestra ciudad más que un elemento favorecedor de la movilidad es un estructurador urbanístico, en este caso desestructurador urbanístico).
En fin, dos cuestiones. La primera, establecer la perfecta compatibilidad que ha lugar entre restos arqueológicos y aparcamiento de vehículos. La segunda, la fallida respuesta de nuestras autoridades para que en su día se autorizara la construcción de un aparcamiento en el centro de la ciudad. Y ya que esta segunda situación resulta irremediable, lo inteligente sería aplicar lo figurado en la primera cuestión.
Juan Guillamón
02/12/09 La verdad.
martes, noviembre 10, 2009

lunes, noviembre 09, 2009
DE CEJA EN CEJA, POR LA CARRETERA
Aun navegando por entre los adarves de todo aquello que al lector, presumo, no le interesa; reflexionando, en lo profundo, acerca de la bondad técnica que puede influir y modificar la Naturaleza cuando ésta se presenta destructiva; determinando lo accesorio de la tecnología cuando se manifiesta con arte y respeto a la historia, incluso aceptando las propuestas razonables de la moderna ecología y, en fin, a todo esto, todavía me quedan arrestos para opinar acerca de algo que hostiga a mi memoria, mi memoria francamente histórica. “La guerra es la guerra”, dicen que dijo aquella hermanita de la caridad tan mayor en el momento en que unos locos histéricos, tras asaltar el convento, pretendían dejarla ajena a los abusos de la carne. La guerra es la guerra, en efecto. Ya sea en Irak, Corea e incluso Afganistán. Sí. Por eso me resultan inaceptables y hueros (vanos y vacíos, falsos) los argumentos que artistas y titiriteros emplearon hace algo más de cinco años -utilizando el conjunto de medios puestos a su disposición- para ‘levantar la ceja’ y arremeter (eso sí, con toda la razón del mundo) contra lo dispuesto por Bush II El Exagerado. Sin embargo visto lo visto, el conjunto de artistas y/o titiriteros pierden toda la razón cuando cierran sus altavoces y aherrojan a todos sus voceros respecto a la triste e insufrible guerra de Afganistán.
No creo que merezcan la consideración, por tanto, de todos aquellos quienes nada tenemos que ver con esos que cada día despiertan en distinta habitación y dan con sus huesos poco antes de que el sol salga (tras divertido concierto de grillos), y duermen fatal y queman a discreción su salud porque cada día, si hay suerte, o tienen un concierto, un ensayo sin trampa ni cartón. De la guerra saben mucho pero son como el perro viejo que vive la carretera, quizás dentro de un autobús. No, nada tenemos que ver con ellos porque lo cierto es que en todo caso cuando sale el sol, el resto del mundo (sin ellos) no se acuesta sino que se levanta para ir a trabajar (claro que si el paro no hace mella en su intención) mientras ellos recuperan el aliento. Y a ser posible comemos y cenamos en casa con la familia; vemos juntos la televisión y vamos al cine (cine, cine, cine y más cine, ¡por favor!). Y constituimos un conjunto de familias normales, con amigos normales y que pueden, no sé, dormir un minuto más porque hemos sido previsores retirándonos de la calle a horas normales y evitamos… esa copa final. En efecto, porque hay gente que no vive en la carretera, vive en la ciudad, ni van de feria en feria, ni pasean sin decoro sus miserias. Es gente normal, enemigos de la guerra, de cualquier guerra porque de ella sólo deviene miseria, tristeza y, lo que es peor, venganza. Son enemigos de combatir y son enemigos de combatir en Afganistán, también.
No les concedo una gelepa de crédito por mucho que levanten la ceja. Esa ceja estúpida cuya cualidad más interesante es que cuando rectifica, acierta. Una ceja a la que le pasa como a los malos árbitros: siempre se equivocan dos veces: una, cuando se equivoca y la otra, cuando compensa. Por eso, en la rectificación, en la compensación, es cuando esa ceja se comporta mejor.
Por eso, ¡allez hop!, titiriteros, de ceja en ceja, contentos, id de feria en feria, subvencionados o no, cantando vuestros deseos y, porqué no, también vuestras miserias, porque como dijo el sabio ‘más que consejos lo que quiero son ejemplos”. Y, ustedes, de ejemplares, nada.
JUAN GUILLAMÓN
jueves, octubre 22, 2009
LA INICIATIVA EXTREMEÑA
Nada tan sorprendente como la actual historia del agua en España para explicar el asunto de una pluralidad excesiva que compartimenta todas y cada una de las comunidades autónomas. Estamos ante un error, un gran error. Pero es un error que conlleva grandes dosis de esperpento; tanto que resulta absolutamente increíble ver cómo nuestros gobernantes no son capaces de evitar el estropicio que supone mantener determinadas iniciativas en materia hidráulica que no nos llevan a ningún sitio. Desde la desafortunada acción que supuso eliminar el trasvase del Ebro a cambio de un inconexo e improvisado plan de construcción de estaciones desaladoras cuya objetivo era obtener agua “antes, mejor y más barata”, pasando por la broma de mal gusto que supuso el intento de llevar agua potable en barco desde Almería hasta Barcelona, con tal de no tocar el agua de la desembocadura del Ebro, y de un planteamiento, cúmulo de despropósitos bien patente, planteando una tubería desde Tarragona hasta Barcelona cuyo coste se estimó en 180 millones de euros y -sin duda para aplacar los ánimos antitrasvasistas de quienes con anterioridad habían determinado que cualquier trasvase es una idea demoníaca- cuyo establecimiento se establecía con el carácter de provisional (como si 180 millones de euros pudieran entrar en la categoría de lo transitorio, breve y efímero y fugaz). Y, en fin, el tratamiento lamentable dado a las Tablas de Daimiel que, a despecho de considerar el principal problema que supone para su desecación la brutal sobreexplotación provocada por los miles de pozos ilegales pertenecientes al nefasto acuífero 23, se ordenó por parte de las autoridades hidráulicas de España (y su partición Castilla-La Mancha) el trasvase - autorizado porque no traspasa las fronteras autonómicas de tal partición- de 50 Hm3 procedentes de la cabecera del Tajo que discurriendo por la infraestructura del Acueducto y el cauce del Cigüela habría de llegar hasta Las Tablas, sin considerar que las pérdidas en la circulación han sido de tal magnitud que a quienes no nos sentimos responsables de tal iniciativa nos produce el mayor de los bochornos: apenas el 5% de esos 50 Hm3 llegaron a su destino. Una cárcel de papel en donde los verdugos de la inteligencia deberían estar procedería para encarcelar a quienes son responsables de tanto disparate. Sin embargo hay dos cuestiones que me producen profunda emoción. Eso sí, sin llegar al llanto que esta emoción, sin duda, podría originar (¡para mostrar debilidades estamos!). La primera cuestión (emocionante) tiene que ver con la disposición abnegada del movimiento ecologista que, haciendo de tripas corazón y entregándose al capital pecado que supone admitir los trasvases entre cuencas, aceptan –previa expresión patente de tristeza: “siempre que se tomen medidas para evitar la sobreexplotación”- la aportación hídrica suficiente para evitar la combustión de turba interior que en estos momentos se produce debido a la sequía que azota a Las Tablas, causada por esa indecente e incontrolada sobreexplotación de un montón de pozos, ante los ojos cerrados de una Administración que prefiere “tocarse el pijo” antes que terminar con esa irregularidad tan manifiesta. Comprenderá el lector que el producto de mi emoción tiene mucho que ver con la lucha vibrante que el movimiento ecologista tiene para defender cualquier cuestión que afecta a la Naturaleza, excluida, eso sí, la condición humana, tal y como se supone que resulta aquella perteneciente a la Cuenca del Segura, cuyo abastecimiento de agua no supera los límites de la vergüenza distributiva.
Y otra gran emoción, ésta de todo punto positivo por lo que representa frente al conjunto de políticos ineptos que han utilizado el agua como bandera para defender sus intereses sectarios y electorales. Se trata de la iniciativa tomada por el gobierno de Extremadura en relación con la política del agua. Es de todo punto sorprendente, máxime cuando la iniciativa parte de una cierta partición de la plural España que viene a suplir los defectos causados por el estamento central que es quien debería administrar el volumen hídrico total disponible de manera razonable entre todas las comunidades autónomas de España bajo el criterio estricto de la sostenibilidad, que no es otro que aquél que tiene en cuenta los parámetros fundamentales por los que han de regirse la gobernabilidad en cualquier campo: cohesión social, defensa del patrimonio ambiental y beneficios económicos bien distribuidos. Pues bien, amigo lector que ha llegado hasta aquí (lo cual tiene un gran mérito ya que quien esto suscribe no se muestra ajeno a lo indómito, maleducado e intransigente), lo cierto es que ha sido el Gobierno extremeño el que ha establecido un servicio de consultoría y asistencia técnica para el Estudio de “factibilidad de un hipotético trasvase desde el embalse de Valdecañas al Levante español y de alternativas prioritarias de un trasvase interno Tajo Guadiana en Extremadura”.
JUAN GUILLAMÓN
Peligro
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