sábado, noviembre 15, 2008

En la húmeda Asturias

Los ingenieros de caminos defienden su papel en el desarrollo de Asturias

El Colegio de Oviedo inaugura la nueva sede regional, cuyas obras de remodelación acaban de finalizar

  
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto
Asistentes a la inauguración de las instalaciones del Colegio de Ingenieros de Caminos de Asturias. jesús farpón

A. ÁLVAREZ 
El presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de España, Edelmiro Rúa, y el decano de la delegación del colegio en Asturias, Luis Galguera, defendieron ayer, durante la inauguración de la sede regional del colegio, cuyas obras de remodelación acaban de finalizar, el papel de la ingeniería civil como motor para el desarrollo socioeconómico de Asturias en la España moderna. 

El acto contó también con la presencia del primer decano del Colegio de Ingenieros de Asturias, José Antonio Estrada, y con la de Juan Guillamón, decano del Colegio de Ingenieros de Murcia y experto en temas hídricos. Estrada fue el encargado de descubrir una placa conmemorativa en la que se recuerda a los anteriores decanos del Colegio de Ingenieros asturiano, fundado en el año 1976. 

Durante su intervención, Luis Galguera se felicitó por las nuevas instalaciones, que «dan un toque de modernidad al colegio», y dijo que espera que sirvan para mejorar, más si cabe, el servicio que presta en la actualidad a todos los colegiados. 

Por su parte, Juan Guillamón pronunció una conferencia en la que, entre otras muchas cosas, defendió la ingeniería como arma para ordenar el territorio. Afirmó, asimismo, que la obra civil es la gran aliada del desarrollo y lanzó duras críticas al sector más «radical» del ecologismo. También tuvo tiempo para repasar la situación del sector energético. Aquí, Guillamón, sin pelos en la lengua y en el tono combativo que lo caracteriza, defendió la energía nuclear y abogó por la construcción de nuevas centrales para garantizar el suministro.

domingo, octubre 19, 2008

ATRÁPAME ESA NIEBLA




93 días, 104 países, 3 organizaciones mundiales y 17 comunidades autónomas españolas resumen las cifras de lo que ha sido la recientemente clausurada Expo de Zaragoza. En ella, la Tribuna del Agua se ha constituido en el principal foco de difusión de todo lo que se ha venido tratando en relación con el asunto hídrico. La denominada Carta del Agua, cuya difusión tiene el carácter preferente para explicar el cuando, cómo y porqué de las cosas del Agua examinadas en la capital aragonesa, es un documento de gran interés pues -sin duda- en ella se encuentran (no con un carácter muy ordenado precisamente) lo que sus autores entienden como paradigmas del agua, de acuerdo con el criterio -verdaderamente aceptado por ciudadanos, poderes públicos y usuarios- que conduce a una visión del agua no en exclusiva antropocéntrica. Lo cual no supone novedad notable alguna por cuanto que, ya antes de la celebración de este acontecimiento, las cosas son por así decirlo examinadas por todos con intención holística. No obstante lo cual, la Carta resulta más decepcionante que imprecisa, lo que es ya mucho decir. En la introducción se nos anuncia una serie de Conclusiones que luego en definitiva no son tales sino que se formalizan 17 Consideraciones y 33 Recomendaciones que hacen un total de 50 pretendidas conclusiones mediante un llamamiento de carácter universal y otro más reducido que tiene por receptores a los poderes públicos, los usuarios y los ciudadanos en general. Habida cuenta de que hay quienes pensamos (y practicamos) que la Hidráulica es una excelente aliada para asistir al Medio Ambiente en su preservación, mantenimiento y, desde luego, su explotación resulta verdaderamente increíble que entre esas 50 conclusiones no figure la expresión infraestructuras hidráulicas más que en uno de los puntos y no referido exactamente a la totalidad de los territorios sino haciendo referencia expresa a los “países en desarrollo”, lo que parece indicar que en países desarrollados como el nuestro las obras hidráulicas no pertenecen a ese colectivo paradigmático de las cosas observadas en el acontecer hidrológico. Bien es verdad que una Declaración de este tipo debe disponer de amplitud suficiente para propiciar el encaje de consideraciones que no tienen por qué ser muy uniformes por parte de esa opinión global, distinta y de carácter holístico; sin embargo resulta muy curiosa alguna precisión -en exceso detallista- de intención vigorosa muy acorde con la política hidrológica que en España se viene propiciando. En efecto, junto a manifestaciones globales tales como “el acceso al agua es un potente vector de desarrollo” ó “el agua de los ecosistemas de la tierra deben ser preservados y protegidos” aparece una precisión tan detallada como ésta: “..que se impulsen y apliquen las tecnologías que permiten el ahorro la desalinización y aprovechamiento de aguas del mar, la captación de nieblas y de lluvias, la depuración, regeneración y reutilización del agua con elevada eficiencia en consumo energético de bajo impacto ambiental, potenciando las energías sostenibles”. Es preciso mantener una gran estabilidad intelectual para aceptar que en un documento de este calibre los autores hayan estimado muy interesante incluir entre sus apuntes este paradigmático asunto de apoderarse de nieblas y lluvias para resolver los déficits hídricos. La captación de nieblas será de gran interés para el ciudadano pero, seguro, lo sería más el haber permitido incluir no ya el concepto sino la sola palabra “trasvase”. Quiero recordar una situación de máxima estupidez que se produjo una vez que el proyecto del Pabellón de Murcia fue examinado por los responsables técnicos de la Expo. Todo bien, aunque se incluyó un comentario en donde se advertía que la palabra trasvase aparecía dos veces en la memoria del proyecto. Lo curioso es que esta palabra se refería al campo de las ideas, de los pensamientos, no al río Ebro. Resultará, al fin y al cabo, que los trasvases figurarán en lo sucesivo como parte del imaginario despreciable en la gestión de los recursos hidráulicos, tal como sucedió en su día con las presas y embalses cuya identificación con el franquismo aún las mantiene en el campo de la inmoralidad hidráulica, cuando muy por el contrario gracias a ellas (casi 1.300) en España bebemos y regamos y, además, Franco no era ingeniero de caminos, precisamente.

En fin, la Carta de Zaragoza supone una gran decepción por cuanto canta verdades obvias y universales mientras olvida lo que realmente ordena el territorio habitado por los hombres: las presas y los canales. Bien, de acuerdo con esto observaremos a los puertos de Pajares y del Escudo en actitud amable, no sea que la solución de escasez hídrica del Sur esté en atrapar, sin miramientos, sus siniestras nieblas. Y seguiremos afrontando nuestra crisis con la mirada atónita hacia el presidente Zapatero quien en su discurso de clausura manifestó suscribir en su totalidad los contenidos de la Carta, incluida la Recomendación A6 que dicta: “Que las unidades básicas de gestión de los recursos hídricos sean la cuenca hidrográfica y el acuífero, incluso en los casos de carácter supranacional A lo mejor el Guadalquivir está en Júpiter pues mientras tanto Chaves y la ministra de Medio Rural, sometían la gestión de tal río a la competencia exclusiva de Andalucía, bajo el manto misericordioso de Santa María de las Cuevas, patrona de las transferencias impropias.

Juan Guillamón. La verdad, oct. 2008.

domingo, septiembre 28, 2008

ALGO ASÍ COMO EL 0,0009%




Siempre he tenido por cierto que algunos científicos, al tiempo que expresan su doctrina, muestran su plumero por cuanto lo que parece que hacen es política. Como pienso que hacer uso de la ideología supone una cierta estafa (pequeña) al proceso científico pues no me queda otro remedio que hacer patente mis reservas. Pero resulta que en algún caso no procede tal denuncia dado que el científico hace un reconocimiento expreso de su punto de vista político en relación al meollo de su comentario. Así sucede con Costa Morata, habitual columnista de este periódico, quien haciendo uso de su bagaje ideológico descalifica a quienes plantean determinado punto de vista científico en torno al problema nuclear. Además, (en esto es un consumado maestro) utiliza los elementos clásicos que necesita un debate del todo radical: prefabricar a su propia medida el enemigo a combatir, no ya científicamente sino bajo el despotismo de lo ideológico. Las características son muy clásicas, ya digo: lobby, grupo inmoral llevado exclusivamente por intereses económicos etc. La descalificación en este caso corresponde al catedrático Antonio Elorza a quien niega su alegato científico en materia nuclear, lo que nos lleva a la conclusión de que Costa Morata más que divulgador es un inmovilista anclado en el pasado y cuya falta de visión, reprimida por su ideología, sin duda, le impide ser un interesante divulgador, al tiempo que se constituye en excelente activista. Mucho más interesante para la sociedad sería que este activista-divulgador científico renunciara a expresarse en términos de negocio, privilegios, potentes adversarios etc., así como a referencias al pasado con concomitancias trasnochadas que citan hasta al caudillo de España en medio de algaradas exigidas por un sector montaraz que supuestamente se pasa por el forro de la entrepierna la revuelta antinuclear de 1974-75, olvidando fundamentos tecnológicos, morales y económicos y políticos que en definitiva constituyen, según él, un conjunto algo más que científico, es decir, un conglomerado político de raíz ideológica mediante el cual cabe interpretar como complejas, carísimas, ineficientes y peligrosas las centrales nucleares, pues el pensamiento de este divulgador supura (él lo dice) política y más política. Muestro mi asombro ante referencias tan dramáticas a Hiroshima o Nagashaki, lejos ya en el recuerdo, y lo que pueda suponer como asunto vergonzante para la Humanidad. Tampoco soy capaz de sacar enseñanzas positivas de sus referencias a Chernóbil, cuya tragedia, en definitiva, tuvo su fundamento en un par de cuestiones que no merecen olvidarse: sucedió en un país carente de democracia y con una tecnología que nada tiene que ver con la generación actual de reactores atómicos. Estamos en el siglo XXI.

Es una pena que este reputado divulgador científico recurra a conceptos argumentados hace casi 30 años, como es el caso citado de Robert Jungk (1979), para justificar algunas de sus conclusiones. Bien mirado, lo que hace falta en estos momentos trágicos en donde la energía es casi nuestro principal problema, (a fin de cuentas, todo se reduce al consumo de los jodidos kwh.) es dar cuenta de las condiciones de seguridad que la energía de origen nuclear puede ofrecer. No es lo mismo una descalificación inicial de este tipo de energía que discutir acerca de la seguridad en su empleo. Llegado el caso, la falta de garantías en un proceso nuclear moderno y de última generación debería hacer inviable la implementación de este sistema. En caso contrario, no. Y para enarbolar banderas de carácter político que impidan el avistamiento de un horizonte posible ante la que se nos avecina y que no es otra cosa que un aumento extraordinario en el consumo energético mundial (donde China y la India, con intensidades energéticas 6 veces menor que la que tenemos en España, ya están presionando el mapa energético) lo mejor es que tal activismo quede recluido por improcedente, dando paso a estudios que identifiquen nuevas fuentes energéticas en donde la de procedencia nuclear, nadie lo dude, figura en cabeza de las más sostenibles.

Termino, en términos científicos y dando de lado a cualquier criterio basado en cualesquiera ideología. La Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear (AIMPGN) ha realizado un cálculo en función de la probabilidad que seguiría un suceso de catástrofe nuclear y, mediante una serie de cálculos, tal probabilidad de que ocurriera un accidente en Europa (igual que en Chernobyl) sería en la actualidad de 0,0009%. Vaya. Es esto lo que debe citarse para mejor entendimiento de una sociedad mal informada. Y a partir de ahí, con información fiable, ‘cada mochuelo a su olivo’. Por último, no olvidemos que hoy en nuestra España plural existen 1.900 instalaciones nucleares, con sus correspondientes residuos y cuyo tratamiento está seriamente estudiado por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). Sin ellas, nuestra Sanidad estaría en precario. Por eso recomiendo al sufrido lector que tome por más eficientes los postulados científicos de Antonio Elorza que los supuestos alarmantes que se desprenden del forro político de Costa Morata, dicho esto con el mayor respeto a losintransigentes político-divulgadores.

Nota bene.- Me subleva que los que son pocos hablen como si fueran muchos; mientras que los que son muchos callan, como si fueran pocos.JUAN GUILLAMÓN, Septiembre 2008

domingo, septiembre 07, 2008

Lo siento, amigo.


Antonio Soler Valcárcel, el pasado jueves, escribía en este periódico un sentido artículo en el que reclamaba respeto a los grupos ecologistas, cuando en realidad lo que sucede es que son precisamente estos grupos ecologistas los que no respetan en absoluto al resto del mundo. Sucede que -como en todo- la sociedad debería funcionar como un equipo, repartiéndose tareas y asumiendo funciones propias de las características de cada uno. Así los grupos ecologistas fundamentalistas (no los grupos ecologistas) se adjudican la función mesiánica de salvar al mundo a base de despreciar al resto del mundo. Esto es así y si no vean lo que a continuación transcribo y que constituye un conjunto de sustantivos recogidos todos ellos de un artículo redactado por un ecólogo y ecologista muy bien considerado:  Fanfarria, paladín, maraña, artillería, estigma, lobby, frivolidad, mito, tomadura de pelo, dislate tecnológico, desenfoque, falto de rigor, falsedad, propio beneficio, mafias, traficantes etc.. También, unos edificantes adjetivos: Hostil, indeseable, atroz, acientífico, inmoral, pavoroso, negativo, frívolo, soez, terrorífico, destructivo, exasperado, maleable, amordazado, canalla, dictatorial, lamentable, oportunista, descarado…. Por todo ello lo siento, amigo, pero el problema es el discurso ecologista radical que necesita la figura de un ‘enemigo’ creado ad hoc y con la agresividad de quien pertenece a un lobby montaraz, porque en todo discurso ecologista siempre aparece el dinero como corruptor de cualquier planteamiento que tenga como objetivo todo aquello que no se contempla en la alternativa Cero, la de no hacer nada, como si la Naturaleza fuera intocable y jamás hubiese producido inundaciones, terremotos, sequías y demás catástrofes naturales que hacen de la vida de las personas una tragedia. El problema es y lo siento, amigo, que los grupos que usted defiende derrotan más por demostrar su amor a los espinos, cardaviejas, ispágulas,  zamarrillas, tréboles reventones y ajos de flor negra que al entorno doméstico de cada hombre; y que las tarabillas, currucas, camachuelos trompeteros, gaviotas, cormoranes y pardelas figuran por encima de la cobertura de determinados peligros que tiene el hombre pues, y esto es indiscutible, la Naturaleza le fue dada por Dios al hombre para su uso, disfrute y conservación. Por consiguiente el mantenimiento sostenido de un medio natural adecuado corresponde al hombre, integrado en una determinada sociedad democrática compuesta por distintos estamentos, cada uno con una función específica, siendo la de los ecologistas precisamente la de defensa de determinadas intrusiones indeseables por parte de algunos desarrollistas sin escrúpulos. Pero sucede que no todos los desarrollistas carecen de escrúpulos, más bien son los ecologistas los que crean el retrato robot de un hombre entregado al dinero, de ambición desmedida y falta de respeto hacia todo lo que le rodea. Les viene bien.

 

            Esto ha cambiado; con el siglo entrante  las cosas no son como antes y la crítica ecologista debe acomodarse a las nuevas coordenadas, pues carece de sentido emplear argumentos que ayer tenían fundamento y que hoy no deberían ir más allá del mero carácter testimonial. Lo siento, amigo, pero tal y como están las cosas tengo el convencimiento de que entre las amenazas más importantes que tiene la defensa del medio ambiente se encuentra el propio Movimiento Ecologista que junto a  la Pobreza y la Insolidaridad constituye un trío poco recomendable, al tiempo que la Ecología, la Ingeniería y la Solidaridad conforman las bases por las que la Sostenibilidad queda garantizada. Así es que es la ingeniería la que pretende establecer los itinerarios precisos para acercar a los conservacionistas radicales hasta los límites de la sostenibilidad, determinando, más por métodos científicos que por disposición social (y mucho menos por aplicación sesgada de la categoría política), el criterio objetivo que permita formular planes y elaborar proyectos que afectan al hombre y a la Naturaleza, cuyo sistema nervioso está constituido por los ríos y sus afluentes.

 

            Y para terminar, amigo, ¿cree usted que siguen vigentes los argumentos esgrimidos durante la década de los 70 que fundamentaron la lucha social, ciudadana y ecologista, en contra de una actitud gubernamental escasamente democrática? ¿Son hoy, todavía, válidos los argumentos, razones e ideales que entonces se enarbolaban como armas de combate por grupos, pueblos y comarcas para hacer frente a los últimos estertores de lo que se denominó estado de obras, sin respeto alguno hacía los valores ambientales? No. Hoy, si en el trascurso de determinadas obras, éstas se paralizan ante la presencia no prevista de unos conejos, jabalíes, zorros, búhos, águilas o azores, la culpa no es de la Sociedad, la culpa es o bien del ingeniero redactor del proyecto o bien de los grupos ecologistas (que se pierden las mejores) por no haber determinado tal circunstancia en el correspondiente periodo de información pública a que toda Declaración de Impacto Ambiental queda obligada, pero nunca del conjunto de la sociedad democrática que hoy gozamos. Y, también debería contemplarse el escenario resultante de eliminar todas las presas que regulan los ríos españoles. Sin esos 1.200 embalses no sólo el hombre sino la fauna y flora que los radicales con tanto tesón defienden tendrían alguna que otra dificultad en materia sostenible.


¿OSTENTAR O EJERCER?



 Crisis o no, lo cierto es que hay alarma ante situaciones reales que, al menos de modo indirecto, recaerán en los modestos ciudadanos, ajenos a los movimientos del jodido capital, cuyos poseedores ignoran que lo mejor para todos, y no sólo para ellos, es respetar el imposible objetivo que reza así: ‘Pan para todos’. La cuestión española tiene suficientes amenazas, si bien las soluciones posibles encuentran tantas dificultades dentro como en el exterior del territorio: la eterna cuestión de las variables endógenas versus a las exógenas. Zapatero es el actor capital en este inicio de drama, y su acción en esta crisis, recesión o enfriamiento de la economía, la de más extraordinaria repercusión, favorable o no, en nuestra economía. El presidente es, desde luego un verdadero as de la política: en lo de ganar elecciones se las pinta solo. Lo hace muy bien. En cada gesto, acción y actitud mediática, siempre reconozco su suprema intención: ganar elecciones. No es mala tal actitud, lo que sí es irresponsable es el sometimiento de cada una de las cuestiones que pasan por el patio de su gobierno a esa soberana voluntad de ganar elecciones. Las cosas como son y el poder para ejercerlo, no para ostentarlo. Cada movimiento de la ceja presidencial es todo un ejercicio político que juega a su favor. Veamos. Antes de las últimas elecciones, nada de hablar del ‘tubito provisional’ para transfundir H2O del Ebro a Barcelona (por cierto, el presupuesto de la no ejecutada transfusión temporal -180 M€- euro arriba euro abajo, coincide con el que se financiará la UMU el próximo ejercicio). Nada de problemas durante el proceso electoral, tal como esa estúpida historia de entretener a esa Martinsa-Fadesa con promesas increíbles y referencias al ICO, como si éste tuviera por objeto salvar los muebles de la casa de cualquiera. Me atrevo a pensar: ¿será que el ladrón cree que todos son de su condición? Algo así debió suceder hace 4 años con el acoso espectacular al gobierno saliente por culpa de una no certificada mentira de corte masivo ante un espeluznante atentado. Siempre me parecerá necio, por donde lo mire, una propuesta -tan electorera- como el asunto de los 400€ o la oferta de los 2.500 a los bebés, poco antes de producirse eso que no se sabe como llamarlo pero que es una crisis económica como un castillo. Una de dos, o nuestro presidente Zapatero no las huele o, quizá, es que  pierde el culo detrás de un montón de votos. La pobreza es una enfermedad terrible, así es que hay que tomar el toro de la economía por sus propios cuernos y adoptar medidas cuya solvencia tenga la suerte de sortear crisis y deflexiones molestas. Menos repartos ridículos con fines electorales y más inversiones en Infraestructuras, Tecnologías y Educación. Tres actividades que ayudarían muy mucho a ganar la batalla que la plural España tiene con el petróleo, la estúpida moratoria nuclear autoimpuesta, los fantasmas de turno y los nefastos poseedores de las reservas mundiales de capital, cuya cifra brinca por encima de los 4 billones de euros y cuyos poseedores de las dos terceras partes están en los países asiáticos (¡). Eso, nada mejor para nosotros que el gobierno se aplique y estudie Economía, porque el zafarrancho de combate se anunció una vez que las grandes empresas comenzaron a vender activos.

La verdad, agosto 08.

 

Ser y no ser, al mismo tiempo



            Un tipo, por demás muy original, explica –tumbado sobre una toalla azul, supino prono, gafas de concha- lo interesante que resulta para sí mismo ser lo que es y lo que no es al mismo tiempo. Por mucho que le doy vueltas a semejante e insólito argumento apenas soy capaz de profundizar en lo que es, sin duda, una novedosa propuesta vacacional: ser y no ser y, por eso, ser algo concreto. Comprendo que el verano no es precisamente una estación en donde se produzca con facilidad el análisis de las ideas -ya de enjundia indiscutible, ya de tenor prosaico e interés escaso- pero debo admitir que pese a la toalla azul, las chanclas de goma y el paquete de marlboro entre los dientes, ese personaje sorprende y deja de sorprender acompasadamente, al unísono. Y sin que la ausencia de unidades temporales, espaciales y de especial acción borre su mensaje de ser-no ser, me acerco a él y le pregunto: ¿Es usted, por casualidad, un turista ocasional de la plural España, la del campanario y los huevos colgando según expresó, sin querer ofender, aquel truhán de mote Rubianes?, ¿representa usted, acaso, a ese pérfido colectivo fascista que se descompone (arbitrariamente) cuando manda –alguien- a la plural España hasta la puta mierda? No anda usted descaminado –responde, la toalla azul plegada, el sol rebotando en los oscuros cristales de unas horteras gafas- porque lo cierto es que cada vez que miro al cielo no veo más que incógnitas que soy incapaz de resolver; me pregunto si no es normal, mostrar leve y educada indignación ante el panorama siniestro que dibujan las declaraciones de nuestros sesudos representantes políticos según sea el foro de representación. Si convenimos en que la energía consumida tiene que ver con el cuadrado de la velocidad (E=mV2/2), ¿a santo de qué el ministro/a de turno se jacta de impulsar proyectos que aumentan la velocidad de los artilugios del transporte en un determinado porcentaje? Y, bien, entonces, ¿cómo admitir que el tal ministro/a no es un impostor cuando postula, en otro lado, que su intención es someterse a un tal Sr. Kioto? Lo entiendo –respondo- pues tal actitud, o aptitud, de ser y no ser, la veo con cierta claridad en los políticos de uno y otro territorio de la España plural: en Aragón, a sus ciudadanos les han convencido de que el agua es suya, mientras que en Valencia y Murcia se llega al convencimiento de que el agua es de todos. De izquierdas y de derechas a un mismo tiempo, pues el conocimiento acerca del territorio de procedencia (y solo eso) nos explica el porqué alguien puede ser lo que es y lo que no es al mismo tiempo, ya que el análisis del Agua no se corresponde con ciencia alguna sino que es un concepto ideológico ( y sentimental) que justifica una u otra política.

            En el verano, ya digo, no es momento para las ideas, lo es para hablar de personas. Y no es de extrañar pues (en la playa o en el monte) siempre que sea vacando, las personas sorprenden con emociones desconocidas que hacen inevitable la observación ácida, con tal de encontrar a tu lado el preceptivo interlocutor que suscriba tus comentarios sobre aquel imbécil (y no tanto) vecino tuyo (en la playa o en el monte). Y es así, el mundo de las ideas desaparece de repente cuando el de la toalla azul y chanclas de goma refiere, angustiado, que antes de las 24 de horas de estar en La Manga, por culpa del tráfico, dos conductores, ajenos entre sí, ya le han llamado ¡gilipoyas! dos veces, por las  buenas.

            La España plural, y el consenso, ¿funcionan? No sé, pero lo que parece cierto, según fuentes autorizadas, es que Jennifer López tiene asegurado el culo en 40 millones de euros. Una idea: será por si a alguien le da por hacerle daño. (La verdad, julio 08)

lunes, septiembre 01, 2008


QUIEN MAL EMPIEZA NO NECESARIAMENTE HA DE ACABAR MAL, PERO….

RAYO VALLECANO 1 MURCIA 0

Peligro

  Agua embalsada en España a 08-02-2022 - España - - Provincias - - Cuencas Hidrograficas - España - Estado general de los embalses. Agua em...