domingo, noviembre 23, 2008

La ingeniería es (ya) sostenible.



La ingeniería actual está dispuesta a dejar sin trabajo a los ecologistas trasnochados. Sí, quiérase o no, resulta indiscutible que el proceso ingenieril (sin matiz peyorativo alguno) tiene un fuerte compromiso con el Desarrollo Sostenible en general y con las pequeñas cuestiones ambientales en particular. Ya se practica ese cometido ambiental por el que el ingeniero incluye en el precio de las diferentes unidades de obra contempladas en todo proyecto el correspondiente coste ambiental. Esta interiorización es fruto de la asunción, por demás muy razonable, de todos los criterios que se ocupan de frenar el fenomenal aumento entrópico en la Naturaleza como consecuencia del desarrollo de infraestructuras, tecnología y desbastes sin cuento producidos por el hombre (y las miembras, también) en su afán de pasar por este mundo de acuerdo con el criterio que fijó Epicuro de forma tan breve como concisa y dando por sentado (y por supuesto) que no hay acción humana capaz de salvar cualquier impacto, por pequeño que sea. Dicho sea lo anterior para tranquilizar a la sociedad, en la medida de lo posible, frente al cúmulo de advertencias apocalípticas que, procedentes de los nichos ecologistas radicales, no hacen otra cosa que agobiar nuestras conciencias a despecho de su laxitud. La ingeniería es ya, por suerte, muy conservacionista. El esfuerzo realizado por encontrar el equilibrio entre el necesario desarrollo y la vigilancia estricta del medio natural debe ser tenido en cuenta, sobre todo porque aporta suficientes elementos de contenido harto razonables. Tanto es así que es obligado recordar que la ingeniería es una de las mejores aliadas con que cuenta la ordenación del territorio.

Por fortuna (quizás), y pese a los continuos debates entre políticos de uno y otro signo, las obras del tren AVE Madrid-Levante (precisando que determinado tramo que afecta a Murcia y Cartagena no será de tal condición sino de ‘altas prestaciones’) van a un gran ritmo. Son muchos los tramos explanados y en ejecución. Ejecución que tiene por norte el respeto a las cuestiones ambientales afectadas por la traza. Para trabajar, delante de cada dumper o motoniveladora, va un arqueólogo y ‘a la primera que observa’ se pone en contacto con las autoridades para, una vez determinada la importancia del hallazgo, documentar, catalogar, proteger, recuperar el material e incluso, llegado el caso, modificar el trazado. Especial mención merece la reserva de El Regajal, humedal reconocido como Mar de Ontígola, donde se ha protegido un arbusto utilizado por una mariposa nocturna([1]), endémica de la zona, más conocida por ‘hormiguera oscura’. En la Península Ibérica sólo están presentes en 11 localidades. Siendo imprescindible protegerla, la solución ha sido diseñar un túnel de 2 kilómetros. Pero el problema no es la longitud, sino el tipo de terreno, muy complicado desde el punto de vista geológico y geotécnico pues está colmado de sales y el problema sería encontrar agua. Los sondeos fueron negativos y, por ahora, se han excavado 1.560 metros sin problema. No obstante se actúa con «pies de plomo» ya que aún tiene algo más de un año de plazo de ejecución. Y muchas más cosas a lo largo de toda la traza.

Bien, pues esto. Y, además, ¿podría saberse a cuánto asciende el coste del túnel? , pues todo hay que valorarlo, ¿o no?

Juan Guillamón


[1] La «maculinea nausithous» es la más oscura de las hormigueras y se identifica por su reverso de color canela en ambos sexos. Su hábitat lo constituyen praderas húmedas, en claros de fresnedas, hayedos o melojares y con hierba de entre 30 y 100 centímetros de altura. En peligro de extinción

 

domingo, noviembre 16, 2008

Quién estuviera en Asturias.....

«Transferir las competencias del río Nalón a Asturias es un verdadero disparate»
«El estudio ambiental de Caleao no debe impedir su construcción, sólo determinar las medidas para minimizar su impacto»
JUAN GUILLAMÓN ÁLVAREZ Decano del Colegio de Ingenieros de Caminos de Murcia.

Oviedo, Alejandro ÁLVAREZ
-¿Hay suficientes reservas de agua en Asturias como para estar tranquilos?
En Asturias hay agua de sobra. Quizás el problema que pueda tener esta región en un momento sea la regulación de los caudales.
Juan Guillamón es el decano del Colegio de Ingenieros de Caminos de Murcia y es uno de los mayores expertos en agua de España. Defensor de los trasvases, es muy crítico con las decisiones políticas sobre los recursos hídricos.
-¿Existe un buen aprovechamiento del agua o se tiende al derroche?
-El concepto de aprovechar o derrochar el agua es totalmente subjetivo; depende de la zona. En el caso de Asturias, el problema del agua no existe porque abunda. En la España seca, en cambio, la escasez obliga a un mayor aprovechamiento.
-¿Qué diferencias existen entre el norte y el sur de España a la hora de priorizar el uso del agua?
-En ambos casos, el agua de abastecimiento es prioritaria frente a cualquier otro uso. En el Norte no existe la conciencia de regadío que hay en el Sur, y el abastecimiento, en el caso de que plantee algún tipo de problema, se solucionaría fácilmente. En España el 80 por ciento del agua se destina al regadío.
-¿Falta conciencia del agua en las regiones de la denominada España húmeda?
-Yo no acusaría a nadie de falta de conciencia, puesto que en el Norte hay agua suficiente. Los que se tienen que concienciar son los habitantes de aquellos lugares donde el recurso escasea. Asturias debe entender que no toda el agua debe ir al mar. El Estado debería determinar qué cantidad debe ir al mar y qué cantidad debe aprovecharse para aquellos lugares donde haga más falta.
-Dice que en Asturias sobra agua y sin embargo el Gobierno regional asegura que el suministro no está garantizado si continúa aumentando el gasto.
-Sólo el río Nalón vierte más agua al mar que todos los ríos de la cuenca del Mediterráneo juntos, del Ebro hacia abajo. El problema en este caso puede ser de regulación, pero el agua no debería representar ningún problema en Asturias. En todo caso, de darse, sería un problema de infraestructuras.
-El Principado proyecta la construcción de una gran presa en el valle de Caleao como solución a ese déficit del suministro.
-En España hacen falta más presas por muchas razones. Porque hay que regular nuestros ríos. Sería un poco ridículo que en una zona con una abundante pluviometría, como Asturias, se optase por la construcción de plantas desaladoras. El estudio de impacto ambiental de Caleao debe darnos una pauta sobre su construcción, pero no debe impedir la obra, sólo determinar cuáles son las medidas para minimizar el impacto ambiental.
-Entonces, ¿considera viable el proyecto?
-Yo estoy en contra de la alternativa cero, la de no hacer nada. Hay que conjugar los intereses económicos con los medioambientales y con los del Estado del bienestar. En ese triángulo hay que moverse. Y si hace falta una presa, pues habrá que construirla, y no hacer caso a aquellos intransigentes conservacionistas que impiden cualquier movimiento.
-Otro asunto objeto de debate es el precio del agua. ¿Considera que es demasiado bajo?
-Bajo en Asturias, pero carísimo en Alicante, en Murcia y en Baleares. Por poner un ejemplo, la diferencia en el precio puede llegar a ser hasta diez veces superior. En Murcia, el precio del metro cúbico es de dos euros, mientras que en Oviedo apenas supera los 70 céntimos. Aun así, se puede pagar ese precio.
-¿Es cierto que se pierde tanto caudal de agua como se dice en las canalizaciones?
-La pérdida es inevitable. La efectividad técnica máxima está situada en una pérdida de entorno al 10 por ciento. Hay sitios donde se pierde hasta el 50 por ciento, sobre todo en zonas donde hay abundancia. En el caso de Murcia, la pérdida apenas supera el 12 por ciento. La mejora de la red ha permitido mejorar considerablemente las canalizaciones en los últimos años.
-¿Cómo califica la política del agua que se está siguiendo en España?
-En España no existe una política del agua ni un modelo hidráulico definido. Lo que hay son una serie de medidas que tienen como objeto conformar determinadas decisiones que siempre están marcadas por el signo territorial.
-Explíquese...
-La derogación del trasvase del Ebro ha marcado un hito absolutamente indeseable para practicar cualquier política del agua. A partir de ese momento, como la decisión sólo trató de satisfacer una petición territorial, en este caso de Aragón, ahora los andaluces quieren las competencias del Guadalquivir y el Gobierno asturiano quiere las del río Nalón; un verdadero disparate y un pecado mortal. En España, para gestionar el agua tiene que existir unidad, y la unidad tiene que partir del Gobierno central. Pero para ello es muy importante que personas como la ex ministra de Medio Ambiente Cristina Narbona, la más inteligente y perversa de las mujeres que han participado en el Gobierno, estén lejos de España. Trocear los ríos es el disparate más grande que se puede cometer.
-¿Considera que falta solidaridad entre las autonomías?
-Si dividimos el país por la mitad, hay una España seca y otra húmeda. En España llueve al año 110.000 hectómetros cúbicos, la mayoría en el Norte, de los que sólo se regulan 45.000. Aun así, tocamos a mil metros cúbicos por habitante y año. Lo que no puede ser es lo que pretende Aragón, que tiene aprobada en su Estatuto una reserva de 6.550 hectómetros. Eso supone una cifra cuatro veces y media por encima de la media nacional.
-¿Cómo cree que se podría resolver el problema del agua?
-El futuro pasa por una idea antigua, de Jovellanos, que fue el primero que planteó el desarrollo de España a través de una política de regadíos. En el año 1933, Indalecio Prieto, ministro socialista, retomó la idea de interconectar las cuencas, que más tarde Josep Borrell llevó a las Cortes. Pero el PP se opuso a aquella propuesta, que no salió adelante por un voto suyo. Antepusieron el plan de regadíos al plan hidrológico.
«El futuro del agua está en desarrollar la política de regadíos que planteó en su día Jovellanos»«La derogación del trasvase del Ebro marcó un hito indeseable para practicar cualquier política del agua»
Nació en Murcia en 1947. Decano del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Murcia y miembro de la Junta Nacional. Está considerado uno de los mayores expertos de España en temas relacionados con los recursos hídricos. Se define como un defensor de la política de trasvases de agua como principio básico y fundamental de la solidaridad entre las regiones. Asegura que España no es un país seco en cuanto a precipitaciones, sino que es un país seco en cuanto a la distribución del agua.

sábado, noviembre 15, 2008

En la húmeda Asturias

Los ingenieros de caminos defienden su papel en el desarrollo de Asturias

El Colegio de Oviedo inaugura la nueva sede regional, cuyas obras de remodelación acaban de finalizar

  
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Asistentes a la inauguración de las instalaciones del Colegio de Ingenieros de Caminos de Asturias. jesús farpón

A. ÁLVAREZ 
El presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de España, Edelmiro Rúa, y el decano de la delegación del colegio en Asturias, Luis Galguera, defendieron ayer, durante la inauguración de la sede regional del colegio, cuyas obras de remodelación acaban de finalizar, el papel de la ingeniería civil como motor para el desarrollo socioeconómico de Asturias en la España moderna. 

El acto contó también con la presencia del primer decano del Colegio de Ingenieros de Asturias, José Antonio Estrada, y con la de Juan Guillamón, decano del Colegio de Ingenieros de Murcia y experto en temas hídricos. Estrada fue el encargado de descubrir una placa conmemorativa en la que se recuerda a los anteriores decanos del Colegio de Ingenieros asturiano, fundado en el año 1976. 

Durante su intervención, Luis Galguera se felicitó por las nuevas instalaciones, que «dan un toque de modernidad al colegio», y dijo que espera que sirvan para mejorar, más si cabe, el servicio que presta en la actualidad a todos los colegiados. 

Por su parte, Juan Guillamón pronunció una conferencia en la que, entre otras muchas cosas, defendió la ingeniería como arma para ordenar el territorio. Afirmó, asimismo, que la obra civil es la gran aliada del desarrollo y lanzó duras críticas al sector más «radical» del ecologismo. También tuvo tiempo para repasar la situación del sector energético. Aquí, Guillamón, sin pelos en la lengua y en el tono combativo que lo caracteriza, defendió la energía nuclear y abogó por la construcción de nuevas centrales para garantizar el suministro.

domingo, octubre 19, 2008

ATRÁPAME ESA NIEBLA




93 días, 104 países, 3 organizaciones mundiales y 17 comunidades autónomas españolas resumen las cifras de lo que ha sido la recientemente clausurada Expo de Zaragoza. En ella, la Tribuna del Agua se ha constituido en el principal foco de difusión de todo lo que se ha venido tratando en relación con el asunto hídrico. La denominada Carta del Agua, cuya difusión tiene el carácter preferente para explicar el cuando, cómo y porqué de las cosas del Agua examinadas en la capital aragonesa, es un documento de gran interés pues -sin duda- en ella se encuentran (no con un carácter muy ordenado precisamente) lo que sus autores entienden como paradigmas del agua, de acuerdo con el criterio -verdaderamente aceptado por ciudadanos, poderes públicos y usuarios- que conduce a una visión del agua no en exclusiva antropocéntrica. Lo cual no supone novedad notable alguna por cuanto que, ya antes de la celebración de este acontecimiento, las cosas son por así decirlo examinadas por todos con intención holística. No obstante lo cual, la Carta resulta más decepcionante que imprecisa, lo que es ya mucho decir. En la introducción se nos anuncia una serie de Conclusiones que luego en definitiva no son tales sino que se formalizan 17 Consideraciones y 33 Recomendaciones que hacen un total de 50 pretendidas conclusiones mediante un llamamiento de carácter universal y otro más reducido que tiene por receptores a los poderes públicos, los usuarios y los ciudadanos en general. Habida cuenta de que hay quienes pensamos (y practicamos) que la Hidráulica es una excelente aliada para asistir al Medio Ambiente en su preservación, mantenimiento y, desde luego, su explotación resulta verdaderamente increíble que entre esas 50 conclusiones no figure la expresión infraestructuras hidráulicas más que en uno de los puntos y no referido exactamente a la totalidad de los territorios sino haciendo referencia expresa a los “países en desarrollo”, lo que parece indicar que en países desarrollados como el nuestro las obras hidráulicas no pertenecen a ese colectivo paradigmático de las cosas observadas en el acontecer hidrológico. Bien es verdad que una Declaración de este tipo debe disponer de amplitud suficiente para propiciar el encaje de consideraciones que no tienen por qué ser muy uniformes por parte de esa opinión global, distinta y de carácter holístico; sin embargo resulta muy curiosa alguna precisión -en exceso detallista- de intención vigorosa muy acorde con la política hidrológica que en España se viene propiciando. En efecto, junto a manifestaciones globales tales como “el acceso al agua es un potente vector de desarrollo” ó “el agua de los ecosistemas de la tierra deben ser preservados y protegidos” aparece una precisión tan detallada como ésta: “..que se impulsen y apliquen las tecnologías que permiten el ahorro la desalinización y aprovechamiento de aguas del mar, la captación de nieblas y de lluvias, la depuración, regeneración y reutilización del agua con elevada eficiencia en consumo energético de bajo impacto ambiental, potenciando las energías sostenibles”. Es preciso mantener una gran estabilidad intelectual para aceptar que en un documento de este calibre los autores hayan estimado muy interesante incluir entre sus apuntes este paradigmático asunto de apoderarse de nieblas y lluvias para resolver los déficits hídricos. La captación de nieblas será de gran interés para el ciudadano pero, seguro, lo sería más el haber permitido incluir no ya el concepto sino la sola palabra “trasvase”. Quiero recordar una situación de máxima estupidez que se produjo una vez que el proyecto del Pabellón de Murcia fue examinado por los responsables técnicos de la Expo. Todo bien, aunque se incluyó un comentario en donde se advertía que la palabra trasvase aparecía dos veces en la memoria del proyecto. Lo curioso es que esta palabra se refería al campo de las ideas, de los pensamientos, no al río Ebro. Resultará, al fin y al cabo, que los trasvases figurarán en lo sucesivo como parte del imaginario despreciable en la gestión de los recursos hidráulicos, tal como sucedió en su día con las presas y embalses cuya identificación con el franquismo aún las mantiene en el campo de la inmoralidad hidráulica, cuando muy por el contrario gracias a ellas (casi 1.300) en España bebemos y regamos y, además, Franco no era ingeniero de caminos, precisamente.

En fin, la Carta de Zaragoza supone una gran decepción por cuanto canta verdades obvias y universales mientras olvida lo que realmente ordena el territorio habitado por los hombres: las presas y los canales. Bien, de acuerdo con esto observaremos a los puertos de Pajares y del Escudo en actitud amable, no sea que la solución de escasez hídrica del Sur esté en atrapar, sin miramientos, sus siniestras nieblas. Y seguiremos afrontando nuestra crisis con la mirada atónita hacia el presidente Zapatero quien en su discurso de clausura manifestó suscribir en su totalidad los contenidos de la Carta, incluida la Recomendación A6 que dicta: “Que las unidades básicas de gestión de los recursos hídricos sean la cuenca hidrográfica y el acuífero, incluso en los casos de carácter supranacional” A lo mejor el Guadalquivir está en Júpiter pues mientras tanto Chaves y la ministra de Medio Rural, sometían la gestión de tal río a la competencia exclusiva de Andalucía, bajo el manto misericordioso de Santa María de las Cuevas, patrona de las transferencias impropias.

Juan Guillamón. La verdad, oct. 2008.

domingo, septiembre 28, 2008

ALGO ASÍ COMO EL 0,0009%




Siempre he tenido por cierto que algunos científicos, al tiempo que expresan su doctrina, muestran su plumero por cuanto lo que parece que hacen es política. Como pienso que hacer uso de la ideología supone una cierta estafa (pequeña) al proceso científico pues no me queda otro remedio que hacer patente mis reservas. Pero resulta que en algún caso no procede tal denuncia dado que el científico hace un reconocimiento expreso de su punto de vista político en relación al meollo de su comentario. Así sucede con Costa Morata, habitual columnista de este periódico, quien haciendo uso de su bagaje ideológico descalifica a quienes plantean determinado punto de vista científico en torno al problema nuclear. Además, (en esto es un consumado maestro) utiliza los elementos clásicos que necesita un debate del todo radical: prefabricar a su propia medida el enemigo a combatir, no ya científicamente sino bajo el despotismo de lo ideológico. Las características son muy clásicas, ya digo: lobby, grupo inmoral llevado exclusivamente por intereses económicos etc. La descalificación en este caso corresponde al catedrático Antonio Elorza a quien niega su alegato científico en materia nuclear, lo que nos lleva a la conclusión de que Costa Morata más que divulgador es un inmovilista anclado en el pasado y cuya falta de visión, reprimida por su ideología, sin duda, le impide ser un interesante divulgador, al tiempo que se constituye en excelente activista. Mucho más interesante para la sociedad sería que este activista-divulgador científico renunciara a expresarse en términos de negocio, privilegios, potentes adversarios etc., así como a referencias al pasado con concomitancias trasnochadas que citan hasta al caudillo de España en medio de algaradas exigidas por un sector montaraz que supuestamente se pasa por el forro de la entrepierna la revuelta antinuclear de 1974-75, olvidando fundamentos tecnológicos, morales y económicos y políticos que en definitiva constituyen, según él, un conjunto algo más que científico, es decir, un conglomerado político de raíz ideológica mediante el cual cabe interpretar como complejas, carísimas, ineficientes y peligrosas las centrales nucleares, pues el pensamiento de este divulgador supura (él lo dice) política y más política. Muestro mi asombro ante referencias tan dramáticas a Hiroshima o Nagashaki, lejos ya en el recuerdo, y lo que pueda suponer como asunto vergonzante para la Humanidad. Tampoco soy capaz de sacar enseñanzas positivas de sus referencias a Chernóbil, cuya tragedia, en definitiva, tuvo su fundamento en un par de cuestiones que no merecen olvidarse: sucedió en un país carente de democracia y con una tecnología que nada tiene que ver con la generación actual de reactores atómicos. Estamos en el siglo XXI.

Es una pena que este reputado divulgador científico recurra a conceptos argumentados hace casi 30 años, como es el caso citado de Robert Jungk (1979), para justificar algunas de sus conclusiones. Bien mirado, lo que hace falta en estos momentos trágicos en donde la energía es casi nuestro principal problema, (a fin de cuentas, todo se reduce al consumo de los jodidos kwh.) es dar cuenta de las condiciones de seguridad que la energía de origen nuclear puede ofrecer. No es lo mismo una descalificación inicial de este tipo de energía que discutir acerca de la seguridad en su empleo. Llegado el caso, la falta de garantías en un proceso nuclear moderno y de última generación debería hacer inviable la implementación de este sistema. En caso contrario, no. Y para enarbolar banderas de carácter político que impidan el avistamiento de un horizonte posible ante la que se nos avecina y que no es otra cosa que un aumento extraordinario en el consumo energético mundial (donde China y la India, con intensidades energéticas 6 veces menor que la que tenemos en España, ya están presionando el mapa energético) lo mejor es que tal activismo quede recluido por improcedente, dando paso a estudios que identifiquen nuevas fuentes energéticas en donde la de procedencia nuclear, nadie lo dude, figura en cabeza de las más sostenibles.

Termino, en términos científicos y dando de lado a cualquier criterio basado en cualesquiera ideología. La Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear (AIMPGN) ha realizado un cálculo en función de la probabilidad que seguiría un suceso de catástrofe nuclear y, mediante una serie de cálculos, tal probabilidad de que ocurriera un accidente en Europa (igual que en Chernobyl) sería en la actualidad de 0,0009%. Vaya. Es esto lo que debe citarse para mejor entendimiento de una sociedad mal informada. Y a partir de ahí, con información fiable, ‘cada mochuelo a su olivo’. Por último, no olvidemos que hoy en nuestra España plural existen 1.900 instalaciones nucleares, con sus correspondientes residuos y cuyo tratamiento está seriamente estudiado por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). Sin ellas, nuestra Sanidad estaría en precario. Por eso recomiendo al sufrido lector que tome por más eficientes los postulados científicos de Antonio Elorza que los supuestos alarmantes que se desprenden del forro político de Costa Morata, dicho esto con el mayor respeto a losintransigentes político-divulgadores.

Nota bene.- Me subleva que los que son pocos hablen como si fueran muchos; mientras que los que son muchos callan, como si fueran pocos.JUAN GUILLAMÓN, Septiembre 2008

domingo, septiembre 07, 2008

Lo siento, amigo.


Antonio Soler Valcárcel, el pasado jueves, escribía en este periódico un sentido artículo en el que reclamaba respeto a los grupos ecologistas, cuando en realidad lo que sucede es que son precisamente estos grupos ecologistas los que no respetan en absoluto al resto del mundo. Sucede que -como en todo- la sociedad debería funcionar como un equipo, repartiéndose tareas y asumiendo funciones propias de las características de cada uno. Así los grupos ecologistas fundamentalistas (no los grupos ecologistas) se adjudican la función mesiánica de salvar al mundo a base de despreciar al resto del mundo. Esto es así y si no vean lo que a continuación transcribo y que constituye un conjunto de sustantivos recogidos todos ellos de un artículo redactado por un ecólogo y ecologista muy bien considerado:  Fanfarria, paladín, maraña, artillería, estigma, lobby, frivolidad, mito, tomadura de pelo, dislate tecnológico, desenfoque, falto de rigor, falsedad, propio beneficio, mafias, traficantes etc.. También, unos edificantes adjetivos: Hostil, indeseable, atroz, acientífico, inmoral, pavoroso, negativo, frívolo, soez, terrorífico, destructivo, exasperado, maleable, amordazado, canalla, dictatorial, lamentable, oportunista, descarado…. Por todo ello lo siento, amigo, pero el problema es el discurso ecologista radical que necesita la figura de un ‘enemigo’ creado ad hoc y con la agresividad de quien pertenece a un lobby montaraz, porque en todo discurso ecologista siempre aparece el dinero como corruptor de cualquier planteamiento que tenga como objetivo todo aquello que no se contempla en la alternativa Cero, la de no hacer nada, como si la Naturaleza fuera intocable y jamás hubiese producido inundaciones, terremotos, sequías y demás catástrofes naturales que hacen de la vida de las personas una tragedia. El problema es y lo siento, amigo, que los grupos que usted defiende derrotan más por demostrar su amor a los espinos, cardaviejas, ispágulas,  zamarrillas, tréboles reventones y ajos de flor negra que al entorno doméstico de cada hombre; y que las tarabillas, currucas, camachuelos trompeteros, gaviotas, cormoranes y pardelas figuran por encima de la cobertura de determinados peligros que tiene el hombre pues, y esto es indiscutible, la Naturaleza le fue dada por Dios al hombre para su uso, disfrute y conservación. Por consiguiente el mantenimiento sostenido de un medio natural adecuado corresponde al hombre, integrado en una determinada sociedad democrática compuesta por distintos estamentos, cada uno con una función específica, siendo la de los ecologistas precisamente la de defensa de determinadas intrusiones indeseables por parte de algunos desarrollistas sin escrúpulos. Pero sucede que no todos los desarrollistas carecen de escrúpulos, más bien son los ecologistas los que crean el retrato robot de un hombre entregado al dinero, de ambición desmedida y falta de respeto hacia todo lo que le rodea. Les viene bien.

 

            Esto ha cambiado; con el siglo entrante  las cosas no son como antes y la crítica ecologista debe acomodarse a las nuevas coordenadas, pues carece de sentido emplear argumentos que ayer tenían fundamento y que hoy no deberían ir más allá del mero carácter testimonial. Lo siento, amigo, pero tal y como están las cosas tengo el convencimiento de que entre las amenazas más importantes que tiene la defensa del medio ambiente se encuentra el propio Movimiento Ecologista que junto a  la Pobreza y la Insolidaridad constituye un trío poco recomendable, al tiempo que la Ecología, la Ingeniería y la Solidaridad conforman las bases por las que la Sostenibilidad queda garantizada. Así es que es la ingeniería la que pretende establecer los itinerarios precisos para acercar a los conservacionistas radicales hasta los límites de la sostenibilidad, determinando, más por métodos científicos que por disposición social (y mucho menos por aplicación sesgada de la categoría política), el criterio objetivo que permita formular planes y elaborar proyectos que afectan al hombre y a la Naturaleza, cuyo sistema nervioso está constituido por los ríos y sus afluentes.

 

            Y para terminar, amigo, ¿cree usted que siguen vigentes los argumentos esgrimidos durante la década de los 70 que fundamentaron la lucha social, ciudadana y ecologista, en contra de una actitud gubernamental escasamente democrática? ¿Son hoy, todavía, válidos los argumentos, razones e ideales que entonces se enarbolaban como armas de combate por grupos, pueblos y comarcas para hacer frente a los últimos estertores de lo que se denominó estado de obras, sin respeto alguno hacía los valores ambientales? No. Hoy, si en el trascurso de determinadas obras, éstas se paralizan ante la presencia no prevista de unos conejos, jabalíes, zorros, búhos, águilas o azores, la culpa no es de la Sociedad, la culpa es o bien del ingeniero redactor del proyecto o bien de los grupos ecologistas (que se pierden las mejores) por no haber determinado tal circunstancia en el correspondiente periodo de información pública a que toda Declaración de Impacto Ambiental queda obligada, pero nunca del conjunto de la sociedad democrática que hoy gozamos. Y, también debería contemplarse el escenario resultante de eliminar todas las presas que regulan los ríos españoles. Sin esos 1.200 embalses no sólo el hombre sino la fauna y flora que los radicales con tanto tesón defienden tendrían alguna que otra dificultad en materia sostenible.


¿OSTENTAR O EJERCER?



 Crisis o no, lo cierto es que hay alarma ante situaciones reales que, al menos de modo indirecto, recaerán en los modestos ciudadanos, ajenos a los movimientos del jodido capital, cuyos poseedores ignoran que lo mejor para todos, y no sólo para ellos, es respetar el imposible objetivo que reza así: ‘Pan para todos’. La cuestión española tiene suficientes amenazas, si bien las soluciones posibles encuentran tantas dificultades dentro como en el exterior del territorio: la eterna cuestión de las variables endógenas versus a las exógenas. Zapatero es el actor capital en este inicio de drama, y su acción en esta crisis, recesión o enfriamiento de la economía, la de más extraordinaria repercusión, favorable o no, en nuestra economía. El presidente es, desde luego un verdadero as de la política: en lo de ganar elecciones se las pinta solo. Lo hace muy bien. En cada gesto, acción y actitud mediática, siempre reconozco su suprema intención: ganar elecciones. No es mala tal actitud, lo que sí es irresponsable es el sometimiento de cada una de las cuestiones que pasan por el patio de su gobierno a esa soberana voluntad de ganar elecciones. Las cosas como son y el poder para ejercerlo, no para ostentarlo. Cada movimiento de la ceja presidencial es todo un ejercicio político que juega a su favor. Veamos. Antes de las últimas elecciones, nada de hablar del ‘tubito provisional’ para transfundir H2O del Ebro a Barcelona (por cierto, el presupuesto de la no ejecutada transfusión temporal -180 M€- euro arriba euro abajo, coincide con el que se financiará la UMU el próximo ejercicio). Nada de problemas durante el proceso electoral, tal como esa estúpida historia de entretener a esa Martinsa-Fadesa con promesas increíbles y referencias al ICO, como si éste tuviera por objeto salvar los muebles de la casa de cualquiera. Me atrevo a pensar: ¿será que el ladrón cree que todos son de su condición? Algo así debió suceder hace 4 años con el acoso espectacular al gobierno saliente por culpa de una no certificada mentira de corte masivo ante un espeluznante atentado. Siempre me parecerá necio, por donde lo mire, una propuesta -tan electorera- como el asunto de los 400€ o la oferta de los 2.500 a los bebés, poco antes de producirse eso que no se sabe como llamarlo pero que es una crisis económica como un castillo. Una de dos, o nuestro presidente Zapatero no las huele o, quizá, es que  pierde el culo detrás de un montón de votos. La pobreza es una enfermedad terrible, así es que hay que tomar el toro de la economía por sus propios cuernos y adoptar medidas cuya solvencia tenga la suerte de sortear crisis y deflexiones molestas. Menos repartos ridículos con fines electorales y más inversiones en Infraestructuras, Tecnologías y Educación. Tres actividades que ayudarían muy mucho a ganar la batalla que la plural España tiene con el petróleo, la estúpida moratoria nuclear autoimpuesta, los fantasmas de turno y los nefastos poseedores de las reservas mundiales de capital, cuya cifra brinca por encima de los 4 billones de euros y cuyos poseedores de las dos terceras partes están en los países asiáticos (¡). Eso, nada mejor para nosotros que el gobierno se aplique y estudie Economía, porque el zafarrancho de combate se anunció una vez que las grandes empresas comenzaron a vender activos.

La verdad, agosto 08.

 

Peligro

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