martes, septiembre 12, 2006

RONCESVALLES BURGOS (CAMINO DE SANTIAGO)

LOS PEREGRINOS SON:
JAVIER FUENTES (EMPRESARIO Y DIETISTA)
JOSÉ BENITO MEIJE (ECÓNOMO Y ECONOMISTA)
FERNANDO DEL CORRAL (ING. NAVAL, CRACK Y HERMANO DE DEPORTISTA INTERNACIONAL).
ÁLVARO COLOMER (ING. NAVAL, FERROVIARIO Y CUÑADO).
JUAN GUILLAMÓN (ING. DE CAMINOS INFILTRADO, DILETANTE Y MUDO),

1.- VILLAVA (¡Viva Induráin!).
2.-UNA FRONDA, CERCA DE ZUBIRI.
3.-EN SANT JEAN PIED DE PORT ¡PREPARADOS!
4. EN EL ALTO DEL PERDÓN (perdonen pero la bajada del pedregal es ¡PEOR!)







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viernes, julio 07, 2006

NO CREO QUE SEAMOS LOS MALOS DE LA PELÍCULA


Tengo ante mí, no sé si como fuente propia del diario El país o como resumen propio, el Estudio realizado por Greenpeace en relación con el estado de las costas españolas. Es de interés objetivo dicho Estudio porque, dado el clamor existente en toda España -y en particular en Murcia- que establece un abuso en el uso del suelo del litoral con corrupción sistemática en todas sus formas de explotación, resulta sorprendente observar que de todas las regiones litorales (mediterráneas, atlánticas y cantábricas) sólo Asturias registra una ocupación de suelo menor que la región de Murcia. Aquí, de los 274 Km. de litoral existentes solamente el 13,6% está ocupado por la edificación. En Asturias este porcentaje (respecto a sus 345 Km.) no alcanza el 9%. Esto indica que aproximadamente la situación de Murcia es, hoy por hoy, casi equivalente, en cuanto abuso del cemento, a la inmaculada región de Asturias. No obstante lo anterior, nuestro litoral se encuentra en disposición de construir muchas, muchas viviendas pero, eso sí, bajo el estricto parámetro que establece una densidad no superior a 0,14 m²/m². De otro lado, resulta además curioso que la región de Murcia es la que menos ocupa (en el Mediterráneo) su litoral, muy por debajo de Cataluña (que se lleva la palma, no podría ser de otro modo) con el 39% de ocupación, seguida de Valencia con casi el 34% y Andalucía con el 24,5%.

Entiéndase lo anterior, no con ánimo de justificar una medida exagerada en la construcción de viviendas en el litoral sino como bálsamo -o al menos elemento placebo- que consuele a los murcianos de los ataques virulentos que se nos dirigen desde el exterior. En efecto, no es de recibo admitir que Murcia es un ejemplo devastador de horizontes marítimos y medioambientales. Podrá decirse que estamos construyendo espacios que nos serán reclamados por visitantes y turistas extranjeros. Podrá afirmarse que, por supuesto, nuestro futuro económico se basa en la explotación de nuestro sector Servicios, acompañada de un oferta viviendas capaz de atraer a miles y millones de ricos y nuevos ricos allende nuestras fronteras: Miguel Sebastián, director de la oficina económica de la Presidencia del Gobierno, animó a la sociedad civil murciana para que instrumentara los recursos suficientes aptos para fidelizar, mediante el establecimiento de amplios complejos residenciales, un turismo que procedente de China producirá dentro de unos años 70 millones de chinos ricos (¡a paseo las huchas de barro que recolectan dinero para el Domund!). En definitiva, téngase claro que los murcianos no somos los malos de la película. Eso sí es que hay malos que parece que sí pero, desde luego, Murcia no. Ojo, pues, con lo que se dice porque no podemos caer en el error de admitir, por ejemplo, que cada vez que la ministra Narbona se refiera Murcia lo haga en función de "parques, jardines, baldeos de calles, usos no esenciales y campos de golf". Mientras que cuando hace consideraciones respecto a que el 8% de las hectáreas de regadío producen 70% del valor añadido de la Agricultura y que más de la mitad de la superficie regada en España produce sólo un 2% del valor añadido, elude hablar de Murcia, como si no fuera la artífice de eso, lo del 8%.

Juan Guillamón Álvarez

SCOUBIDOU


PERICO DEL PINAR

Que hablen con Batasuna, porque –parece- que antes todos lo hicieron. Además, si entra dentro de lo posible buscar la salida de ETA, podríamos aplicar aquello de "el fin justifica los medios", aun en democracia, como en su día justificó Felipe González: "gato blanco gato negro, lo importante es que cace ratones". Sí, que hablen y resuelvan. Mucho más grave me parece lo que cuentan de determinado colegio de Sitges, el Esteve Barrachina, en donde, parece, que a los alumnos les están enseñando el himno catalán, el cual debe ser cantado en pie ("…camarada, y siempre, adelante, cantemos el himno de la juventud..."). Y, si no grave, pero si estúpido me resulta el seleccionador nacional de fútbol francés, señor Doménech, quien a requerimiento del periodista nos dice que es catalán y no español. Precioso y apropiado este sentimiento. Plural y conciliador.
En 1958, aparece la canción "Apple, peaches and cherries", inmortalizada por el genial Sacha Distel bajo el título " Scoubidou.., de pommes, poires", o algo así. El scoubi-dou son unos hilitos de plástico de unos 80 cm de longitud y de muchos colores alegres. Con ellos se pueden conseguir formas divertidas, a base de nudos, para hacer pulseras, llaveros, collares y otros adornos. Tuvieron su gran éxito a finales de los 60, pues no había jovenzuelo que no tuviera entre sus manos esos plásticos maravillosos que, a falta de MP3 y play station, eran de obligada manipulación. Sacha Distel, y su scoubi-dou, fue el más firme baluarte de lo que en su día se denominó rock francés. Casi me olvidé de ello. Hasta hoy. Del partido político Aralar ha surgido un concejal, médico y al parecer vasco, de quien se ha dicho: " Xabier Eskubi Aralarreko zinegotziak horixe esan du azkenean txupinazoa jaurti duenean: "Iruñearrak, Gora San Fermin jaiak!", que traducido al castellano, más o menos, quiere decir que: "vivan las fiestas de san Fermín" y cuya expresión no representa nada de particular excepto que su función era, y no otra, remarcar que el señor Xabier Eskubi (dou), es agnóstico. Por cuanto la situación personal de cada cual ante Dios es algo que no nos incumbe a los demás, y menos en asuntos políticos, creo que el guiño realizado por Eskubi (dou) es fatuo, ridículo y distanciador. Muy en la línea actual que determina como fundamental para el gobierno de este país la introducción de gestos que han de ser aplaudidos por la mitad España, mientras que producen cierta molestia en la otra mitad. De Xabier Eskubi (dou) no veo otro valor (o mejor característica) que el de no creer en Dios. Pero, sin embargo, estamos de lleno en el campo de la estupidez, porque si el referido señor en lugar de haber nacido en donde nació, lo hubiera hecho, es un suponer, en San Pedro del Pinatar, ¿cómo habría de referirse a su pueblo natal? Probablemente diría que nació en Perico del Pinar, por ejemplo. Muy ridículo, sí señor.
Y para terminar, un cuarto ejemplo de lo que es otra de las muchas cuestiones prevalentes que determinan una fractura política en España de alto calado. Propongo al lector que recuerde, eso sí con bochorno, aquella estúpida historia protagonizada por Fernando VII y su ínclito papá Carlos IV, allá por los comienzos del siglo XIX., cuando se firma un documento de renuncia de Fernando VII, en donde se puede leer: “Artículo 1º. SAR. el Príncipe de Asturias se adhiere a la cesión hecha por el Rey Carlos de sus derechos al trono de España e Indias a favor de SM. el Emperador de los franceses, y renuncia a cuanto sea menester a los derechos que tiene, como Príncipe de Asturias, a dicha Corona ¿Se habrá cometido en España, gratuitamente, mayor estupidez? No, y por tanto merece que el silencioso (o mercenario hidráulico) ex ministro Borrel, remita urgentemente tal asunto al Parlamento Europeo al objeto de que se produzca un rechazo masivo por parte de todos los países europeos (incluida Francia) a tan bochornosa cesión que produjo la vergüenza de los españoles, incluidos afrancesados e ilustrados -como yo-. Esta acción sería mucho más positiva que la que recientemente se ha tramitado para rechazar la forma en que el general Franco hubo sometido a los españoles a una dictadura larga, demasiado larga. La derecha, con toda razón, se ha visto provocada. Por dos razones: porque de una manera descarada si la quiere identificar con patrones en desuso, basados en dictaduras pasadas de moda; y porque tal provocación reduce las posibilidades de entendimiento entre unos y otros, esto es, entre azules y rojos; blancos y negros. Cuando realmente lo que ahora se necesita es teñir de gris todos los gestos políticos provenientes de uno y otro sitio, al objeto de volver a una situación que crispe mucho menos de lo que viene siendo habitual.
Por eso, hoy por hoy, prefiero a Sacha Distel cantando a sus peras, manzanas, melocotones y cerezas que a Xabier Eskubi (dou). También prefiero que los niños catalanes, hispano-parlantes o no, entonen el himno catalán sentaditos y no de pie. A Borrel, ayer indiscutible hoy no se sabe qué, le diría que puestos a evitar fracturas innecesarias, mejor se dedique a poner a caldo a Fernando VI -el que usaba paletón-. Eso sí, siempre que de lo que se trate sea de unir y no separar. Por último, espero que se acabe con ETA, sea del modo que sea. Y Doménech, que se dedique a tirar “petards blaus a la nit ".


Juan Guillamón

martes, julio 04, 2006

OBSERVATORIO DE LA VIVIENDA MURCIA 27/06/06


Crecimiento sostenible en el Desarrollo Urbanístico. Seguridades

El uso del término sostenible se viene empleando en cualquier expresión relativa a cuestiones políticas. Es, desde luego, un término políticamente correcto. Sin embargo, es empleado con retórica partidista por personas de todo nivel que lo utilizan de acuerdo con sus intereses políticos. La sostenibilidad es un concepto que requiere no sólo análisis sino respeto a todo lo que encierra. Los valores de sostenibilidad no tienen por qué ir en contra de los desarrollos económicos sino, más bien al contrario, deben acompañarlos. La cohesión social bien entendida pasa por establecer relaciones estables y comprometidas entre las tres cuestiones básicas que argumentan el significado verdadero de la sostenibilidad. Tales son, la prosperidad económica, la equidad social y la protección ambiental.

Dentro de los distintos sectores económicos, los territorios con su especificidad y sus potencialidades, pueden darse distintos tipos de desarrollos. En la región de Murcia, la agricultura fue motor de la economía hasta el momento en que el crecimiento del sector industrial encabezó el progreso regional. Dada la situación geográfica, cuyo clima resulta un buen reclamo para el asentamiento de personas, el sector construcción, y más concretamente el de la vivienda, tienen un campo importante para que los inversores estén interesados en él. Los algo más de 170 km de litoral suponen un atractivo importante para la construcción de complejos urbanísticos, sobre todo de segunda residencia, cuyos pobladores provienen de distintas regiones de Europa, huyendo de condiciones climáticas poco apetecibles. Es así que el proceso urbanístico de la región, estúpidamente llamado "el ladrillo", viene siendo, por desgracia, un banco de pruebas para observar cómo el enfrentamiento entre las distintas opciones políticas aprovechan para efectuar sus críticas, en muchos casos a despecho de la racionalidad de los intereses ciudadanos. En el caso particular de esta región, junto a la problemática global que la escasez de agua provoca, se da la circunstancia de que ha sido injustamente determinada como el paradigma del ladrillo. De tal forma, que ha podido leerse en más de una ocasión, y en periódicos aragoneses, que el objetivo de Aragón es, desde luego, no "levantinizarse". Así que la cuestión es verdaderamente importante, porque por un lado se trata de desarrollar las potencialidades económicas propias de la región, y de otro, precisar de los poderes políticos las ayudas necesarias para evitar alusiones a falsos lugares comunes.

En todo caso, lo que sí parece evidente es que, pese a los esfuerzos legislativos, tanto de la ley del Suelo estatal como la regional, el acceso a la vivienda (tan numerosa en número) resulta muy difícil, sobre todo para los jóvenes, debido al precio ofertado por los promotores. Se ha podido comprobar que las medidas tendentes a aumentar la oferta del suelo al objeto de propiciar, según las leyes del libre mercado, un descenso en el precio, han sido fallidas. Probablemente porque el urbanismo entiende perfectamente la distribución de la población en función de sus recursos económicos, y por consiguiente un suelo calificado para el tramo alto de la población siempre será más caro que aquél cuyo destino es ubicar viviendas para otros cuyo nivel económico es menor. Por otro lado, la ejecución de un urbanismo basado exclusivamente en la iniciativa privada no responderá nunca a los criterios sociales por los que todo el mundo tiene derecho a una vivienda digna. Es necesario que los ayuntamientos participen en el proceso urbanístico de una manera más eficaz. No exactamente interviniendo y sí procurando establecer las correcciones precisas para una mejora global de las condiciones sociales. Así, el sistema establecido por la ley estatal del Suelo y, en particular, en la ley regional, tiene su base fundamental para desarrollar los Planes Generales en la figura, bien reconocida, del Convenio Urbanístico. No está claro si, en efecto, el Convenio, es la base del desarrollo urbano, pero, siendo esta figura de todo punto interesante, sorprende que se haya convertido en el elemento más utilizado por todos, o casi todos, los ayuntamientos españoles. Echar un vistazo en el buscador Google produce una sorpresa mayúscula cuando se observa las miles y miles de referencias que acuden a nuestro ordenador bajo la llamada "convenio urbanístico". Lo que, sin duda, debió ser un instrumento accesorio en la acción urbanizadora de los ayuntamientos, se ha convertido en una práctica habitual.

Pero lo verdaderamente pernicioso de estos convenios es que se han convertido en una fuente -muy cómoda- de financiación de los ayuntamientos. A tal efecto se describe el siguiente párrafo que figura como estipulando en uno de los convenios suscritos por determinado ayuntamiento: "... los fondos abonados por las mercantiles X e Y, podrán ser destinados a financiar gastos culturales, educativos, sociales y demás, de interés general, tanto de carácter corriente como de inversión". He aquí un caso paradigmático de cómo a través del urbanismo un ayuntamiento se busca la vida. Mejor sería, y el legislador debió pensar en ello, que el producto obtenido por la firma de un convenio urbanístico tuviera un destino diferente: la promoción de viviendas sociales. La financiación municipal, ya sea con cargo al capítulo II o VI, ha de venir a través del cobro de impuestos propios y de la participación de los del Estado. Ello, junto a la cesión obligatoria por parte de los promotores del 10% del aprovechamiento del sector, contribuiría a la formación -¡de una vez por todas!- de un Patrimonio Municipal de Suelo como Dios manda. Además, si los poderes municipales fueran capaces de gravar en cualquier medida las plusvalías generadas en la transmisión de terrenos como consecuencia de su clasificación, seguro que los fondos municipales aumentarían.

En cuanto a la sostenibilidad como medida de respeto hacia la cohesión social necesaria, cabría estimar como muy interesante la No participación activa de los políticos en materia puramente científica. Esta labor corresponde al mundo de la ciencia, y todos los científicos deberán establecer los puntos comunes a los que deberían ajustarse las decisiones políticas posteriores. Medioambientalistas y desarrollistas tienen la ocasión de recurrir a la ciencia para que ésta nos diga cuáles son las condiciones de contorno bajo las cuáles buscar el desarrollo. Mucho respeto al Medio Ambiente y poco a aquéllos que utilizan a éste como arma arrojadiza contra quien desea avanzar razonablemente. A continuación, copio textualmente la frase que pronuncia un político de la oposición de un determinado partido en relación con una denuncia formulada por mercantiles que se han visto perjudicadas por las acusaciones de aquél con motivo de la celebración de un convenio urbanístico en el ayuntamiento correspondiente: "porque no cabe en cabeza sensata que calificar un convenio urbanístico de operación especulativa, de pelotazo, y de ilegal, pueda ser considerado por alguien punible penalmente. Estas calificaciones se inscriben en una opinión fundamentada políticamente y expresada en términos críticos, como casi a diario se está haciendo en prácticamente todos los rincones de la geografía española cuando de valorar convenios urbanísticos se trata". Es tremendo que reconocer esto de una manera tan simple pueda, a la larga, provocar situaciones de inseguridad cuando se trate de firmar un convenio urbanístico absolutamente respetuoso con las normas legislativas. No resulta difícil entender que la intrusión política es escandalosa por cuanto no se reparan en medios para denostar al rival.

Por último, y pese a que siempre nos pareció positivo desplazar las competencias hacia los ayuntamientos, puede reconocerse un cierto peligro en la tramitación urbanística de proyectos buenos y sostenibles para la comunidad. En efecto, el ardor político entre gobierno y oposición carece de ponderación suficiente a nivel municipal, y por ello hacer depender la tramitación urbanística, la aprobación de cualquier tipo de plan o proyecto de urbanización, de las disputas locales de unos y otros políticos, puede llegar a dar al traste con actuaciones interesantes. Quizá, llegado el caso, la intervención, no ya tutelar, de la administración regional resulte necesaria para hacer ver que las voces son algo distintas de los ecos y por consiguiente que con las cosas importantes no se puede jugar (un tránsfuga en un ayuntamiento es muy, muy peligroso). Pero pese a ello los ayuntamientos son los entes más apropiados para disminuir el precio del m² construido, y no sólo eso sino que también para dar validez jurídica y económica a los procesos que continuación se suceden. Además, los ayuntamientos deben aprender a gravar el negocio de la compra venta de terrenos, ayer rústicos y hoy sectorizados. Les trae cuenta.

Juan Guillamón Álvarez

Murcia, junio 2006

OBSERVATORIO DE LA VIVIENDA


EMILIANO SANZ (EPIPSA), ANTONIO GARRIGUES, M. ÁNGEL CÁMARA, M. ÁNGEL RÓDENAS Y SERVIDOR.

Peligro

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