Jamás entendí el porqué del amor de Sofía Loren por Carlo
Ponti. Sigo sin entenderlo. El asunto Hollande, sin embargo, no me sorprende.
Las mujeres (también) buscan la belleza en los hombres (sí, ya sé, siempre que
tras ella haya un buen fondo). Así si Juliet Gayet cayó en brazos de Hollande
se entiende si esos brazos fueron los de la mismísima República Francesa. Sí,
pues las cualidades físicas del presidente –bajito, algo miope, barriguita
incipiente, calvita al uso y sexagenario (casi)- no son las óptimas para
encandilar a una belleza como Juliet. Ah, de lo que es capaz una mujer tan
bella: poner, en pelotas, a todo un presidente de la República frente a la
cámara de un avezado paparazzo. Y, menos mal que fue una cámara y no una
pistola de algún calibre lo que le apuntó.
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