jueves, febrero 22, 2007

LABORDETA, SIEMPRE CONSTANTE EN MI PENSAMIENTO

TE RECUERDO..LABORDETA...
SEGUNDO INCIDENTE CON EL GRUPO EN LA CÁMARA Labordeta llama 'gilipollas' al diputado 'popular' Carlos AragonésEUROPA PRESS
Labordeta (en el centro) se dirige a Carlos Aragonés (arriba), que gesticula. Mientras, Marín, se desespera. (EL MUNDO)
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MADRID.- El diputado de la Chunta Aragonesista, José Antonio Labordeta, que en diciembre de 2002 protagonizó un agrio incidente en el Pleno del Congreso mandando "a la mierda" a los parlamentarios del PP que le increpaban, repitió su enfrentamiento con el Grupo Popular. Labordeta llamó "gilipollas" al diputado Carlos Aragonés.
El presidente de la Cámara, Manuel Marín, se vio obligado a intervenir y exigir la retirada de tal "palabro castizo", a lo que Labordeta accedió sin problemas.
La bronca surgió cuando el diputado de la CHA intervenía por segunda vez en el debate sobre la convalidación del decreto ley que deroga el Plan Hidrológico Nacional. Ante los sonoros murmullos que nacían en los bancos del PP, Labordeta se fue 'encendiendo' paulatinamente.
Tras recordar que iba a mandar al PP "al mismo sitio" que en aquel otro enfrentamiento de hace algo más de un año, el diputado aragonesista optó por encararse directamente con los diputados 'populares' que le increpaban. "Déjenme hablar, yo tengo la palabra, señorías. ¿Qué haces con el puño cerrado? -le dijo a Carlos Aragonés, ex director de Gabinete de Aznar-. El puño cerrado lo tengo yo, tío. Yo voy con el puño cerrado con dignidad. No me lo cierres tú, gilipollas".
Ante la mirada reprobatoria de Marín y las protestas del PP, especialmente de Aragonés, Labordeta esbozó excusas. "Es que me están insultando. Están todo el rato metiéndose conmigo y haciendo gestos, que si el puño cerrado, la mano abierta", se quejó.
Marín se vio obligado a intervenir. "Comprendo que hay dificultades y momentos de tensión -le dijo a Labordeta-, pero tampoco esta Presidencia puede consentir que se creen precedentes. Ha utilizado un palabro, que ciertamente es castizo, pero que espero que lo retire".
El diputado de la CHA accedió a la reclamación del presidente, no sin antes pedir que "mientras un diputado habla, el resto de la Cámara se guarde de insultar". Marín agradeció la rectificación porque "si continuara esta espiral, imagínense lo que sería el hemiciclo en algunas semanas".

PARQUES TECNOLÓGICOS. LO POLÍTICO Y LO CIENTÍFICO.





(Empresa y Finanzas, febrero 07)
Una reciente encuesta nos dice que, en España, algo más de la mitad de sus habitantes no considera la ciencia como algo significativo. Sin embargo, a principios del siglo pasado primaba por encima de todo la categoría política, sin duda porque el esfuerzo de los intelectuales del siglo XIX hizo de los españoles un conjunto consciente de su atraso cultural y científico. A lo largo del siglo XX se produce un tránsito paulatino en donde la ciencia va perdiendo protagonismo mientras que la política, a modo de ectoplasma, se hace cargo de la conciencia nacional, de modo que esa categoría científica ha sido suplantada por la política. Y eso que la ciencia extiende sus bases sobre la incertidumbre de las cosas, mientras que la política lo hace sobre verdades absolutas. Nada más peligroso y dañino para el individuo que se mueve entre las tinieblas de la incultura y las sombras del sesgo político.

Tengo el convencimiento de que la ciencia, y su consecuencia más inmediata para las garantías futuras del ciudadano, debe volver a ocupar el lugar que le corresponde, sin demérito de que la democracia como sistema político merece todo mi respeto pues, en definitiva, el curso de los acontecimientos lo marcan los políticos, ya sean buenos ya sean malos. Y en este punto me detengo para felicitarme (al tiempo que lo hago para los promotores) por la decisión, ya definitiva, de establecer un Parque Científico ubicado precisamente en el lugar donde debe establecerse, esto es, junto a la Universidad Pública de la ciudad de Murcia. Y en orden a respetar la ordenación de los territorios regionales respecto a su potencial, he de remarcar que este Parque Científico junto al de Fuente Álamo, de carácter tecnológico, ha de servir con eficiencia al progreso económico de esta región, sin olvidar las vertientes social y ambiental. Es decir, estamos en el punto de partida de lo que será el inicio de los procesos de investigación y desarrollo que han de dar sus frutos mediante el desafío de la innovación. Sin ser profeta de lo neoliberal, ni mucho menos, sí entiendo que determinados aspectos de la globalización son muy convenientes para regiones señeras como la nuestra. Así, respecto al establecimiento formal de relaciones del Parque Científico con otros ocho parques el mundo puede afirmarse que es una buena medida la que tomará en su momento el Patronato de la Fundación. Deben aprovecharse socialmente los avances de la ciencia, de modo que el desarrollo científico (la gestión del mismo) ha de servir para estimular la participación de la sociedad civil en el mundo de la empresa, aprovechando al máximo los frutos de la investigación. Como debe ser, en el Parque Científico deberán primar las iniciativas en cuanto a los intereses de la industria autóctona regional. La biotecnología, la faceta agroalimentaria y conservera en general, junto a las exigencias de la sociedad de la información y, sobre todo, en la mejora de las tecnologías del agua y de las energías renovables, han de llenar las ocupaciones y preocupaciones de los investigadores.

Y termino con el epítome relativo a la política en la ciencia. El órgano de gobierno del Patronato estará formado por 10 miembros, de los cuales siete constituirán la denominada Comisión Ejecutiva. Es de esperar, por el bien de todos, que le elección de tales miembros sea producto de un análisis objetivo en donde prime el científico frente a la aspiración del militante de turno, pues de esta manera tan profesional y tan sencilla de establecer las cosas, el gran beneficiado de todo ello será el propio ciudadano quien, acaso sorprendido, recibirá sus talentos políticos de modo inmaculado, sin perversión sectaria alguna y así confortado con aquello de que el político a lo suyo… y el científico a lo nuestro. Por eso, que cada cual se apriete los zaragüelles como pueda.

Juan Guillamón

LOS CAMINOS DE ECHEGARAY


Murcia 6 de Febrero: Homenaje al ingeniero, politico, dramaturgo y divulgador.
MUSEO 'LOS MOLINOS DEL RÍO'

miércoles, febrero 21, 2007

HACIENDO AMIGOS (A DIESTRA Y SINIESTRA)




Desde luego lo mío no es hacer amigos porque mi hipótesis es la siguiente: Por desgracia, la ciencia depende del color político con que se mire. Y mi tesis es la que García Martínez (La Verdad, 17.09.06) expuso en su Zarabanda: «Comoquiera que el PP propone Tranvía, los del PSOE llegan y pretenden Metro. Y ahora viene lo bueno: si los del PP hubieran propuesto Metro, los del PSOE habrían pretendido Tranvía». Pues, en efecto, el asunto es así. Veamos.Parte primera. Murcia. El 7.12.06 (La Verdad) el edil del PSOE de Murcia, Rafael González Tovar, arremetió por enésima vez contra el proyecto del tranvía, y aseguró que «no aportará nada a solucionar el tráfico de la ciudad y es un transporte del siglo pasado». Este mismo concejal, el 30.10.06 (La Verdad), en nombre de su Grupo Municipal, denunció en un comunicado de prensa que el comienzo de las obras del tranvía en la avenida Juan Carlos I era «ilegal» porque están siendo tramitadas sin tener en cuenta la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas. Además, González Tovar denuncia que durante las obras de este tramo de tranvía inútil se producirán ruidos, aumento de tráfico pesado, contaminación y molestias a los vecinos de la zona, se perderán cientos de plazas de aparcamientos en un área todavía disuasoria al tráfico, al encontrarse en la periferia del centro de la ciudad. «Si llega a funcionar algún día creará mas colapsos de tráfico, más inseguridad vial y más contaminación acústica». Y es que el Grupo Municipal Socialista defiende la puesta en marcha de un metro ligero, con un tramo subterráneo coincidente con la zona de mayor densidad urbana, a diferencia del tranvía superficial propuesto por el PP. Entre las ventajas del modo de transporte que proponen los socialistas destacan que no tendría efecto negativo en la superficie; sería más seguro al no entrar en conflicto con el tráfico superficial y los peatones; contribuiría a la disminución del tráfico, y alcanzaría mayores velocidades. Además, la candidata socialista, María J. Alarcón (al tiempo que reclama una Murcia moderna, libre de estereotipos sexuales, con mujeres libres de enseñar el canalillo) estima, el 23 09 06 (La Verdad), que Murcia debería contar con un medio de transporte sólido como el metro, pues así se resolverían realmente los problemas de tráfico. Dice, también, que con los problemas de tráfico que hay en Murcia es muy injusto que el equipo de gobierno municipal invierta cinco mil millones de pesetas para un proyecto sin bases sólidas como es el del tranvía. Claro que nuestra candidata olvida que el transporte subterráneo supone una inversión de entre 3 ó 5 veces (ó 10, qué sabe uno) la del transporte superficie. Y, en fin, el alcalde popular, Miguel A. Cámara, hace frente a los ataques socialistas del proyecto tranvía con una rotundidad tal que: «quieren taladrar las entrañas de la tierra desde la oscuridad, y habrá que preguntar cuántos murcianos quieren que les hagan un túnel debajo de su casa». (14. 10.06; La Verdad).Parte segunda. Zaragoza. El Heraldo de Aragón recoge en su edición del 7.02.07, lo que sigue: «la oposición (PP) exige la paralización del proyecto del tranvía y reclama el metro». El portavoz del PP, Domingo Buesa, anuncia que si es alcalde impulsará un plan para que el 80% de los zaragozanos tenga un acceso al suburbano a 5 min. de su vivienda. Y le contesta Jesús Sarría, concejal de Movilidad del PSOE, «Zaragoza mantendrá su propuesta para implantar la línea de tranvía Norte Sur, pese a las peticiones de paralización de la oposición del PP». Y, además, acusa al PP de querer convertir la ciudad en un queso gruyére y anular la potencialidad del metro que, ante la falta de distancia suficiente, nunca podría coger la velocidad que «lo haga tan eficaz como el tranvía». Respecto a éste, Jesús Sarriá, recordó que es un sistema de transporte de capacidad idónea para ciudades del tamaño como el de Zaragoza y recriminó al PP que no se atreviera en sus años de gestión en el Ayuntamiento a implantar sistemas de transporte de alta capacidad como el tranvía.«No es coherente plantear la propuesta a tres meses de las elecciones. Se debería paralizar el proyecto». Es la respuesta de Domingo Buesa, portavoz popular.Parte tercera. Conclusión. Lo que dice el PP de Zaragoza es lo que dice el PSOE de Murcia. Y lo que dice el PP de Murcia es lo que dice el PSOE de Zaragoza. Con lo cual se demuestra que la ciencia y la tecnología dependen de las coordenadas cartográficas y del color político con que se adornan los territorios y, por consiguiente, la tesis de García Martínez, el de La Zarabanda, está muy ajustada a la realidad. Y eso contando con que la precisión del citado periodista tenía mucho más de intuitivo que de deductivo. Con lo que, desde luego, hemos podido comprobar, desgraciadamente, que la hipótesis y la tesis indicadas al principio tienen plena validez. Dicho lo cual, pese a todo lo dicho (y dicho con todo respeto) en las próximas elecciones ejercitaré mi voto.Y termino recordando lo que el Colegio de Ingenieros de Caminos de Murcia aportó en aras de dulcificar el debate, el 10.10.06 (La Verdad): «Sobre la actual controversia entre los dos principales partidos del Ayuntamiento de Murcia (tranvía vs. metro), este Colegio opina que lo de menos es la denominación de un transporte muy necesario para la ciudad sobre la base de la electrificación, y que el trazado más conveniente es el de superficie siempre que sea posible, y, cuando esto no suceda, que los expertos determinen las condiciones técnicas por las cuales la circulación pueda transitar bajo tierra».


Ni caso.


Juan Guillamón es ingeniero de Caminos, Canales y Puertos.

martes, febrero 06, 2007

Echegaray: desde Murcia hasta Estocolmo



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“Mancha, y mancha vergonzosa, porque no vale que un pueblo tenga poetas, pintores, teólogos y guerreros, si no tiene filósofos ni geómetras, ni hombres que se dirijan a la razón, la eduquen, la fortifiquen y la eleven». Así, de esta manera tan rotunda, expresaba Echegaray su lastimero sentimiento respecto a la pobreza científica que asoló España durante más de dos siglos y hasta el momento en que este insigne ingeniero, político y literato tuvo la oportunidad de ingresar en la Academia de las Ciencias, el 11 de marzo de 1866. José Echegaray realizó sus primeros estudios en Murcia, en el Instituto Alfonso X el Sabio, en donde su padre, médico aragonés, dictaba clases de agricultura, siendo, además, uno de los fundadores de tal Instituto, hace ya 170 años. De Murcia parte a Madrid, muy joven, para graduarse ingeniero de Caminos, Canales y Puertos como elección directa para recibir lecciones de las materias más complicadas, ya que por aquel entonces el prestigio de los ingenieros de Caminos era bien alto (como hoy). Todo ello, a despecho de las diatribas lamentables que reyes y gobernantes impresentables dieron en despreciar a aquellos españoles que, conscientes de la pobreza moral imperante en España, acudían a las fuentes de la Ilustración francesa en busca de conocimientos científicos, y que por esta razón fueron acusados de afrancesados, y lo que es peor, de traidores a la Patria. Los ingenieros de Caminos que, tras diversos avatares, surgen a principio del siglo XIX (entre otras razones como consecuencia de la tragedia del pantano de Puentes, Lorca) constituyeron un colectivo librepensador, ilustrado y afrancesado. José Echegaray bien puede considerarse un elemento muy representativo de este grupo innovador que a la larga colocó a España, acaso como en una heroica cruzada cultural, en los niveles mínimos para progresar en el futuro. La figura de Echegaray es realmente notable por cuanto su perfil humano nada tiene que ver con los efluvios románticos propios del XIX y sí con la pléyade de hombres universales habidos en el Renacimiento. Sus ideas políticas y económicas liberales le llevaron a participar en la Sociedad Libre de Economía Política en defensa de las ideas librecambistas. Tras la revolución democrática de 1868 (en la que no participó) contribuyó al afianzamiento del nuevo régimen ocupando diversos cargos políticos: fue diputado en las Cortes constituyentes, director general de Obras Públicas, ministro de Fomento y ministro de Hacienda, y participó activamente con Ruiz Zorrilla en la fundación del Partido Radical. En esto de la política, tuvo mucho que ver con su colega ingeniero de Caminos, Práxedes Mateo de Sagasta, presidente del gobierno progresista por turnos, si bien, éste fue más moderado. En realidad, Echegaray, formó parte del ala izquierda del Partido Liberal de Sagasta.En su época fue considerado un hombre de extraordinario prestigio. Presidió el Ateneo de Madrid, fue director de la Real Academia Española, senador vitalicio y presidente (por dos veces) de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. En fin, a principios del siglo XX obtuvo en compañía de Frederic Mistral el Premio Nobel de Literatura. Han sido cientos los artículos escritos acerca de las matemáticas y la física, cuya producción ha sido clave en el desarrollo de estas ciencias en España, su gran preocupación. «No hay historia de la ciencia en España, aquí no hubo más que látigo, hierro, sangre, rezos, braseros y humo», dijo. Asimismo, fue profesor en la Escuela de Caminos en varias y variadas disciplinas. Y de su pensamiento, del pensamiento de un Premio Nobel, no me resisto a reflejar una frase que lo dice todo de su categoría científica: «Amad a la ciencia por la ciencia, a la verdad por la verdad, que el resto se os dará en añadidura». Bonito, ¿no?José Echegaray Eizaguirre salió de Murcia y llegó, pasando por Madrid y sus circunstancias científicas, intelectuales y políticas, hasta Estocolmo, donde alcanzó la gloria que muy pocos tienen en su poder. Valga todo lo anterior para justificar el entusiasmo y el orgullo con que desde Murcia recordamos a este insigne ingeniero, cuyo padre, recordémoslo, vino desde Aragón hasta estas resecas tierras para enseñarnos cómo hacer florecer nuestra Agricultura. Este ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, nació en Madrid en 1832 y murió en 1916. De él se ha dicho que las matemáticas entraron en España gracias a su empeño (y de algún otro, naturalmente).

Juan Guillamón es ingeniero de Caminos, Canales y Puertos.

miércoles, enero 31, 2007

EL FILÓN DE LA ZERRICHERA





De errores también se vive. El caso de la Zerrichera es uno de ellos, no tanto por constituir un caso de ilegalidad manifiesta y/o de determinadas irregularidades administrativas, sino por la sencilla razón de que, con los tiempos que corren, su proyección en el terreno político es todo un filón para la Oposición, a la que por cierto no le faltan argumentos para preparar su ataque. En efecto, los terrenos sobre los que se pretende determinada actuación urbanística están clasificados como LIC Y ZEPA, lo que lleva, en principio, a extremar las condiciones de autorización de ciertas actividades. Y no es que los LIC y las ZEPAS sean poco menos que la santísima dualidad de los misterios ambientales, pero se quiera reconocer o no los lugares de interés comunitario se merecen un mayor respeto que otros no así cualificados. Además, las zonas en donde los pájaros (los que tienen plumas, y no otros) ponen sus huevos (los de los nidos, y no otros) deben tener una cierta prioridad para eso, para que las aves aniden y disfruten sin que los humanos las molesten, pues de sobra existen otros parajes, con menos condiciones de contorno impuestas, para que se pueda pasear y aun vivir. Cierto es que hacer compatible las condiciones establecidas para los LICs y las ZEPAs y las exigidas para que las urbanizaciones de nuevo cuño pueden asentarse, resulta administrativamente complicado, y nada digamos si, además. los grupos ecologistas (en ocasiones cargados de razones ambientales de asunción generalizada) plantean la batalla, por delante y por detrás, a las resoluciones administrativas que hacen de estos terrenos sus campos de batallas; campos de justificadas batallas, por supuesto.

El principal error que se deriva del expediente de la Zerrichera es que a partir de él se puede practicar con toda naturalidad lo que, por desgracia, viene siendo habitual en la lucha política: aplicar el ventilador, ampliar el foco y valiéndose del método de la inducción completa, estimar -para que todo el mundo lo sepa- que un asunto tipo Zerrichera, lejos de ser una excepción urbanística, es el paradigma o cuestión prevalente de la gestión global en materia ambiental de la Administración. Además de esto, entiendo que los procesos administrativos llevados por los funcionarios correspondientes han tenido sus más y sus menos, y al final se ha encontrado el resquicio (atención, ¡siempre lo hay!) mediante el cual, posiblemente con ‘calzador’, arbitrar soluciones adecuadas para proceder a una autorización que en todo caso tiene un coste político. Lo mejor, en este tipo de casos, es ajustarse al contenido literal de la normativa referida al Urbanismo y el Medio Ambiente a fin de no dirigir los pasos hacia terrenos pantanosos y dejar que, dentro de la armonía global que el libre mercado determina para todos, pobres y ricos, el empresariado de la construcción pueda proceder a mantener sus negocios, procurando que la ordenación a establecer permita el mantenimiento de su contribución a la economía regional, entre el 12 y el 14%, cantidad que ciertamente no es excesivamente alta para nuestra región, cuya costa, menos presionada que otras (Cataluña, Valencia y Andalucía, entre otras) aún permite actuaciones urbanísticas de baja densidad, como así se han aplicado en Cabo Cope, pese a quien le pese: 0,14 m²/m² no es para asustarse.
En todo caso, lo que sí supone un espectáculo digno de finalización urgente es el desfile de funcionarios y ex altos cargos por la Fiscalía; algunos de ellos justificando lo justificable, mientras que otros se quitan el ‘mochuelo’ de encima a costa de lo que sea, lo cual poco dice en favor de nadie porque cuando se firma una cosa, se firma con todas sus consecuencias. Quiero decir que, incluso en la Administración, el jefe es el jefe y por consiguiente los funcionarios deben seguir sus instrucciones para ponerlas en práctica, dentro de lo que la legalidad ordena. Algunos funcionarios bien intencionados saben buscar el resquicio oportuno, mientras que otros se debaten en la inmanencia del miedo que les hace buscar desesperadamente el precepto por el cual se logre informar negativamente. Y termino. Hace algún tiempo tuve un jefe que se empeñó en que yo informara el trazado de determinada carretera lo más cercano posible a Cartagena, siendo mi intención proponer un trazado distinto que alejaba la tal carretera 3 km más lejos de Cartagena y más cerca de Murcia. Como el jefe es el jefe, no me costó trabajo alguno encontrar el criterio técnico por el cual la traza de la infraestructura se dispusiera tal y como él pidió. Y santas pascuas

HISTORIA, HIDRÓGENO Y ENERGÍA




Permítaseme utilizar exactamente el título con que el ingeniero de caminos, canales y puertos, Antonio Colino Martínez, pronunció su discurso de ingreso en la Academia de Ciencias, no hace mucho, y a quien rindo sentida admiración. La mención de estos tres conceptos, a mi modo de ver, representa el pasado, presente y, sobre todo, el futuro del Planeta. Murcia pertenece al Planeta pero no es todo el Planeta.
A modo de prolepsis, me disculpo ante la globalidad de los ecologistas, pues ya sé que nada hay más que los incomode que alguien que, no siendo uno de ellos, tenga la osadía de hablar de Medio Ambiente, Cambio Climático y otros asuntos que a ellos les conmueve. Pero es que, disculpen, a mí también. Ruego, entonces, se tenga en consideración, no sólo por todos ellos sino por el conjunto de todos los ciudadanos, que la acción antrópica hoy es francamente destructiva. Lo saben los ecologistas, y lo sé yo. Por eso lo cuento.
No creo en modo alguno que los esfuerzos locales que los ambientalistas hacen acerca de las cuestiones territoriales más cercanas sean vanos. Sí creo, también, que dichos esfuerzos, si no van acompañados de otros esfuerzos de las distintas partes del planeta, la cuestión no pasa de apreciaciones teñidas de intención política. Me preocupa (nos debe preocupar a todos) la que nos viene encima. La Historia del Mundo es una Historia de la Energía, y la Energía es Hidrógeno. En efecto, toda la energía que nos viene al planeta procede del Sol. En él, y en procesos de fusión continuos, el Hidrógeno se convierte en Helio; en forma de rayos (distintos y diferentes) nos llega la Energía a la tierra. Dependemos del Sol. Dicen los físicos que el Hidrógeno se funde en el astro rey a razón de unas casi 50.000 t diarias, lo cual indica que aún queda vida para 4.500 millones de años. En esto no hay problema, creo. La distribución de la gente en nuestro planeta, con aproximación, es del orden del 8% en América del Norte y el Caribe; 12% de europeos; 5%, americanos del sur; 1% en Oceanía; 13%, África; y, el resto, corresponde a Asia con el 61% de la población mundial. Dando por supuesto que el progreso de chinos e indios es imparable (los mejores informáticos del mundo están en la India: ¡esto es una auténtica lanzadera¡) y que aún es grande la diferencia que existe entre nosotros, los europeos, y ellos (el consumo energético de los chinos acaso es del orden de seis veces menor del que tenemos en España, y el nuestro algo menos de la mitad de los yanquis), se nos anuncian tiempos difíciles para la consecución de una energía sostenible en todos sus términos. Se imaginamos que chinos e indios, en número algo mayor de 2.500 millones, deciden encender una bombilla de 100 vatios durante una hora, el consumo energético global sería de 250 Gwh, lo cual llevaría consigo la emisión de las siguientes en cantidades de CO2 (¡en una hora¡; adiós Kyoto) a la atmósfera, según la materia prima empleada para la producción de tal energía: 250.000 tm, utilizando carbón; 125.000 tm, utilizando petróleo; 72.000 tm, si centrales de ciclo combinado; y, en fin, 0 tm, si centrales nucleares. Al Gore dice, y es una voz bien autorizada, que la cuestión energética que va indisolublemente unida al cambio climático, no es un problema político, es moral. Y estoy de acuerdo. Los últimos años (bastante menos de 100 años) de una humanidad civilizada, cuya duración se estima en 4.000 años, se han caracterizado por una acción antrópica decisiva que ha modificado demasiadas cosas en La Tierra. Si bien es cierto que es más seguro saber lo que va pasar dentro de 10.000 años (una glaciación) que lo que pueda pasar dentro del 50 o 100, más nos vale tomar en consideración medidas extraordinarias en materia energética hasta tanto en cuanto nuestros científicos den con la clave de la obtención directa de energía a partir de la fusión nuclear y, en fin, del hidrógeno. Todo esto me parece muchísimo más importante que dedicar tanto esfuerzo a denostar el ‘ladrillo’ regional en función de su (sic) poco aceptable huella ecológica. Son los asiáticos -recuerden, el 61% de la población mundial- y luego, Dios así lo quiera, los africanos -el 13%- los que deben preocuparnos, y como no es ético ni cristiano proceder a una eliminación sistemática de chinos, indios y africanos (Hitler y Stalin ya están en el infierno) lo correcto es proceder rectamente en consonancia y respeto hacia la Madre Naturaleza, tal que la propuesta del socialista Almunia relativa al debate sobre la energía nuclear(*) debería ser tomada en consideración por nuestro presidente Zapatero, a desdén de su torpeza.
Y como epítome necesario, repito: disculpen los amigos ecologistas mi atrevimiento de hablar sobre aquello que según ellos es su patrimonio cultural, intelectual y, por supuesto, político. Perdón.

(*)Por desgracia, la utilización de todo el conjunto de energías renovables no daría ni para el 20% de nuestras necesidades actuales. Eso, como mucho.

Peligro

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