lunes, octubre 30, 2006

PRUEBA Y ERROR

(pie de foto: Jardines de Piquío; al fondo, playa de Castañeda, o la 2ª. Santander).

Ayer estuve participando en una reunión de individuos que huyen del escándalo, y sin embargo la mayor parte de ellos me producen eso, escándalo. Nada hay que me irrite más que escuchar la voz del orador que descubro como falso y sectario. Por eso he autorizado al dueño de mi inmanencia a que borre esta secuencia no deseada y escriba sobre lo borrado con notas musicales arrancadas de un chelo, un chelo profundo e íntimo, tal que en un instante mágico acompañara la voz prudente de Cayetano Veloso. Habría, así, conseguido un palimpsesto paliativo sin asomo alguno de placebo aparente e inicuo.
Para nada deseo el fracaso, me mantengo en el círculo vicioso que determina el radio seguro, con centro en la reiteración que se produce en los procesos de prueba y error, porque de aquí -con seguridad matemática- se consigue el éxito que ahoga cualquier fracaso. Y que no me llamen ‘tontodelcapullo’ porque siempre, siempre me anima una ilusión. Una ilusión que se deriva de la contemplación exhaustiva de todas las facetas que constituyen el Arte. Cantar, pintar, construir, esculpir, interpretar y danzar son el conjunto que me lleva a mi deporte favorito: leer y jugar. O lo que es lo mismo, viajar. Viajar a lo largo de mi pueblo, que es como una inmensa esfera de aproximadamente 5.500 km de radio. Fijar itinerarios favorables tomando como referencia siempre el punto de partida, Murcia, y pasando, en cualquier itinerario, radial o transversal por Santander, de forma tal que pueda abrevar sin mesura alguna en la Fuente de Cacho, mirando al Sardinero. Sin perder el control, porque de lo contrario, caería en la tentación -imposible de soslayar- de ejercer el oficio de vaquero en el valle de Pas, lo cual me llevaría tanto tiempo que habría de descartar esa otra obsesión mía de vender a voces miel por la Alcarria, a lo largo y ancho de ella. Pero siempre volvería a mi lugar de origen, a mis resecas raíces, azotadas sin delicadeza por una edad padecida y disfrutada a lo largo de un montón de años. Ya no me acuerdo.

Y así, discurrir por la vida hasta llegar al momento final en donde, a través de la muerte podamos encontrarnos todos, es decir, gentiles y creyentes, sabios e ignorantes. Y yo allí con todos, con Dolores, con mis hijos, mis amigos y todos mis hermanos.

Juan Guillamón. La verdad, oct 2006

LA REAPARICIÓN DEL TRANVÍA (QUE SE SOSTIENE)

(Pie de foto: Tranvía en Friburgo, Alemania. Imagen que subraya el espíritu de 'convivencia entre el peatón y el 'hierro'. 2006)

La eclosión del vehículo privado, la versatilidad del autobús y del trolebús para absorber demandas en transporte de viajeros, el bajo precio del petróleo como fuente de energía y la rigidez en los sistemas de explotación del tranvía, en el caso de Murcia, terminaron con ese gran invento que probablemente el ingeniero suizo Littel introdujo hace más de 100 años de nuestra ciudad (no obstante, la unión de Littel con los Massotti puso armonía musical, que aún perdura, en Murcia). Hoy las cosas han cambiado: los criterios de sostenibilidad nos llevan a optimizar el uso de las energías. El petróleo ha bajado su precio pero apunta irremediablemente hacia los 100 $ el barril. Las energías renovables están haciendo su carrera lenta pero segura hacia cotas de participación energética más elevadas. En el asunto del transporte (el gran consumidor de energía) las medidas para controlar los consumos son necesarias.

¿Por qué, después de haber desmantelado todos los tranvías de todas las ciudades españolas, ahora se vuelve la vista hacia este sistema de transporte? La respuesta no puede ser exacta ni precisa, pero es posible explicar el proceso si atendemos a una serie de detalles que todo el mundo puede entender, lo cual es muy interesante puesto que esta sociedad civil, para defenderse de las propuestas políticas interesadas, debe tener formado un determinado criterio acerca de las bizantinas discusiones que se establecen entre los distintos partidos. Siendo esto así, creo que el ciudadano debe opinar en función de valores objetivos. De esta manera, evitaremos -¡si ello fuera posible!- que las posturas de unos y otros frente al tranvía (en este caso) tengan una relación directa con sus credos ideológicos.

La instalación del tranvía supone una inversión bastante mayor que la que correspondería al uso del autobús en transporte. La instalación de 1 km de vía urbana para el tranvía (contando todo: vehículo, vía, sistema de seguridad almacenes etc.) puede alcanzar fácilmente los 10 millones de euros. El coste de un autobús, no articulado, puede estar por debajo de los 200.000 €, sin contar otros costes accesorios. Suponiendo una linealidad en las hipótesis que pretenden comparar la eficiencia del tranvía frente al autobús en relación con la ocupación, puede establecerse que los cálculos se refieren a una ocupación del 100%, resultando estos válidos para ocupaciones inferiores en ambos sistemas de transporte: el autobús y el tranvía. El coche-tipo tranvía dispone de una capacidad de hasta 200 pasajeros que permite el traslado de hasta 2400 pasajeros con una frecuencia de 5 min. El autobús con una capacidad de 80 viajeros necesitaría contar con una frecuencia de 2 min. para alcanzar la cifra anterior. Tomando en consideración que la hora punta en el tráfico urbano, en ciudades como Murcia, puede estimarse en 1500 vehículos-hora-fase verde (cifra importante sin duda y que por todos los medios -la ciudad no puede absorber este tráfico- habría de reducirse) las posibilidades del tranvía son superiores a del autobús. La seguridad del suministro eléctrico goza de la característica típica que exige a este tipo de servicio una garantía del 100%, al igual que otros servicios como puede ser el de abastecimiento población, también del 100%. De hecho las compañías suministradoras de energía eléctrica son fuertemente sancionadas cuando coyunturalmente se produce un apagón, circunstancia que se produce muy raramente. La posibilidad de un apagón por motivos eléctricos no debe contemplarse.

Cabe la posibilidad de establecer autobuses articulados con capacidad para 120 pasajeros pero sin duda su circulación entorpecería el tráfico de vehículos individuales. Pero de lo que se trata es de procurar pasar pasajeros individuales al uso del transporte colectivo, sin que el fracaso secular que se han venido produciendo en este sentido pueda desanimar una iniciativa de tan beneficiosa como ésta. El tranvía puede ser una buena solución por las siguientes razones: la accesibilidad al mismo es mayor por contar con zonas reservadas y seguras; la comodidad del transporte es fundamental para que su uso se haga universal; sólo el tranvía es capaz, por la novedad, por la estética o por lo que sea, de captar pasajeros individuales; energéticamente el gasto de un tranvía equivale a poco más que el de tres vehículos de motor, por lo que la sostenibilidad energética es mayor; en horas punta la capacidad del tranvía supera a la del autobús; y, por último, el tranvía permite fortalecer los nuevos asentamientos urbanos del norte de la ciudad, si éste se convierte el protagonista principal del transporte urbano. El tranvía, por tanto, con la reserva de suelo necesaria para su plataforma y la prioridad total en el tráfico, es un buen elemento urbano para las zonas de ensanche. Desde luego que si de atravesar el núcleo urbano de la ciudad se trata, el tranvía debe discurrir subterráneo, para lo cual no creo que haya carencia de técnica en la construcción de túneles seguros.

Por último, el tranvía dará prestigio a nuestra ciudad, igual que lo ha hecho en otras ciudades de igual o mayor rango: Barcelona, Alicante, Valencia, Málaga etc.. El tranvía, no es de derechas ni de izquierdas, el tranvía del siglo XXI es conveniente hasta el punto de que quizá fuera posible, en breve plazo, eliminar la necesidad de utilizar ese nefasto (para la ciudad) cable llamado "catenaria", mediante la instalación de un tercer carril electrificado, lo cual sería como "jugar al póker y ganar". Sigamos, pues, el ejemplo de las grandes ciudades y démonos el prestigio que nos merecemos, al tiempo que nos procuramos un transporte más limpio, menos contaminante y sostenible.

Juan Guillamón. La verdad oct, 2006

domingo, octubre 22, 2006

sábado, octubre 21, 2006

EMPRESA Y FINANZAS. NOV, 2006.- CAOS, COCHES, CULTURA, ALICANTE, PLANIFICACIÓN... TODO.

(pie de foto: Autovía Toledo-Madrid. 2002)


La composición del tráfico tiene mucho que ver con la cultura local, con las inmanencias consuetudinarias y con las aspiraciones de alcanzar metas de progreso que la publicidad, pertinaz, acelera. En España, desde luego que por razones climáticas, las posibilidades de desplazamiento individual en vehículo privado están bien acusadas y por consiguiente el número de estos se eleva cada vez más. Nadie puede poner puertas al campo de la adquisición de un coche, grande o pequeño. Las ciudades están dimensionadas, por lo general, en función de usos y de zonas. Raramente, las autoridades municipales toman en consideración la importancia que tiene, a la hora de ordenar la ciudad, la planificación de las infraestructuras necesarias para paliar en la medida de lo posible aglomeraciones no deseadas. El PGOU de Murcia adolece de esta circunstancia, pues no existen determinaciones, mediante el pertinente Estudio de Movilidad, para que los accesos a las nuevas zonas comerciales del norte de Murcia pudieran tener algún mecanismo paliativo. Incluso, el Plan Especial redactado al efecto para definir los ‘Accesos a los Sectores Terciarios del Ensanche Norte’ en 2003, carece de un Estudio de Tráfico que apoye fehacientemente la solución propuesta de entre las distintas alternativas estudiadas.
Esto es así.
Pero pese a las precisiones anteriores, por mucho que se intente, no es posible evitar puntualmente las aglomeraciones en determinadas circunstancias y condiciones. En los Manuales de Capacidad para carreteras y vías urbanas se determinan situaciones de tráfico que se corresponden con determinados niveles. Así, el Nivel A define un tráfico fluido de carácter total. El nivel E, es el peor de todos, el más rechazable y menos deseable porque implica ausencia de movimientos casi total y embotellamientos caóticos capaces de generar un estrés generalizado en los conductores. Nada es posible hacer cuando por razones festivas o comerciales un conjunto exagerado de conductores acude a un punto determinado (es el caso de la dichosa festividad valenciana que provoca la afluencia masiva de los alicantinos en busca de los comercios murcianos, cuestión ésta que no es nueva sino que se viene produciendo al menos durante los últimos 25 años). Con IMDs (intensidad media diaria) superiores a 50-60.000 vehículos con puntas de casi 10.000 vehículos-hora no hay infraestructuras urbanas capaces de establecer un tráfico con nivel de servicio aceptable (C como máximo) ya que las limitaciones existentes en las ciudades y su alfoz difícilmente pueden contar con vías capaces de prestar este servicio (por ejemplo, la capacidad conjunta de una redonda para dos accesos consecutivos no suele exceder de 2000 vehículos-hora). De este modo, no sólo en Murcia sino en Alicante, Madrid y cualquier otra ciudad con industria y comercio desarrollados tendrán que sufrir las consecuencias de atascos puntuales en días señalados.
La verdadera solución para hacer frente a esta "plaga circulatoria" que padecemos sólo puede encontrarse en el fortalecimiento de un transporte público que evite, en la mayor medida posible, el uso del vehículo privado. Lástima que nuestra ciudad, cuyo núcleo y periferia están muy distanciados entre sí, disponga de un servicio de autobuses con dificultades manifiestas de movimiento, tanto que están obligados (ciudad antigua, disposiciones árabes, adarves y calles estrechas) a circular a velocidades poco superiores a los cinco kilómetros/hora. Es evidente que esta velocidad puede hacerse cómodamente a pie en los trayectos en los que es posible y en los que no, porque la distancia es demasiada, los peatones, a despecho de su condición, circulan en su propio vehículo.
Quizá el atractivo de un tranvía, con frecuencias inferiores a los 5 min., cómodo y accesible, sería el tipo de trasporte público capaz de eliminar vehículos en los accesos a los Centros Comerciales del norte del casco urbano de la ciudad. Mientras, debemos asumir -¡y asumimos!- que el tráfico discrecionalmente, de vez en cuando, nos tocará las pelotas del alma inmanente que todos los ciudadanos llevamos dentro. Claro que para el futuro deberíamos exigir a nuestras autoridades locales que el conocimiento exacto de la movilidad y sus motivaciones es clave para paliar en buena medida estos caos que nos conmueven. Tómese nota de ello.

Juan Guillamón

TREINTA Y CUATRO AÑOS DESPUÉS. TAMPOCO HEMOS CAMBIADO TANTO, ¿O SÍ?
PACO RUIZ RISUEÑO, LUIS CASADO CARRASCO Y YO. MADRID, NOVIEMBRE 2006.

Peligro

  Agua embalsada en España a 08-02-2022 - España - - Provincias - - Cuencas Hidrograficas - España - Estado general de los embalses. Agua em...