Guillamón Sostenible

Guillamón Sostenible
Lo que no está rodeado de incertidumbre, ¡no puede ser verdad! Richard Feymann.

jueves, octubre 22, 2009


LA INICIATIVA EXTREMEÑA

Nada tan sorprendente como la actual historia del agua en España para explicar el asunto de una pluralidad excesiva que compartimenta todas y cada una de las comunidades autónomas. Estamos ante un error, un gran error. Pero es un error que conlleva grandes dosis de esperpento; tanto que resulta absolutamente increíble ver cómo nuestros gobernantes no son capaces de evitar el estropicio que supone mantener determinadas iniciativas en materia hidráulica que no nos llevan a ningún sitio. Desde la desafortunada acción que supuso eliminar el trasvase del Ebro a cambio de un inconexo e improvisado plan de construcción de estaciones desaladoras cuya objetivo era obtener agua “antes, mejor y más barata”, pasando por la broma de mal gusto que supuso el intento de llevar agua potable en barco desde Almería hasta Barcelona, con tal de no tocar el agua de la desembocadura del Ebro, y de un planteamiento, cúmulo de despropósitos bien patente, planteando una tubería desde Tarragona hasta Barcelona cuyo coste se estimó en 180 millones de euros y -sin duda para aplacar los ánimos antitrasvasistas de quienes con anterioridad habían determinado que cualquier trasvase es una idea demoníaca- cuyo establecimiento se establecía con el carácter de provisional (como si 180 millones de euros pudieran entrar en la categoría de lo transitorio, breve y efímero y fugaz). Y, en fin, el tratamiento lamentable dado a las Tablas de Daimiel que, a despecho de considerar el principal problema que supone para su desecación la brutal sobreexplotación provocada por los miles de pozos ilegales pertenecientes al nefasto acuífero 23, se ordenó por parte de las autoridades hidráulicas de España (y su partición Castilla-La Mancha) el trasvase - autorizado porque no traspasa las fronteras autonómicas de tal partición- de 50 Hm3 procedentes de la cabecera del Tajo que discurriendo por la infraestructura del Acueducto y el cauce del Cigüela habría de llegar hasta Las Tablas, sin considerar que las pérdidas en la circulación han sido de tal magnitud que a quienes no nos sentimos responsables de tal iniciativa nos produce el mayor de los bochornos: apenas el 5% de esos 50 Hm3 llegaron a su destino. Una cárcel de papel en donde los verdugos de la inteligencia deberían estar procedería para encarcelar a quienes son responsables de tanto disparate. Sin embargo hay dos cuestiones que me producen profunda emoción. Eso sí, sin llegar al llanto que esta emoción, sin duda, podría originar (¡para mostrar debilidades estamos!). La primera cuestión (emocionante) tiene que ver con la disposición abnegada del movimiento ecologista que, haciendo de tripas corazón y entregándose al capital pecado que supone admitir los trasvases entre cuencas, aceptan –previa expresión patente de tristeza: “siempre que se tomen medidas para evitar la sobreexplotación”- la aportación hídrica suficiente para evitar la combustión de turba interior que en estos momentos se produce debido a la sequía que azota a Las Tablas, causada por esa indecente e incontrolada sobreexplotación de un montón de pozos, ante los ojos cerrados de una Administración que prefiere “tocarse el pijo” antes que terminar con esa irregularidad tan manifiesta. Comprenderá el lector que el producto de mi emoción tiene mucho que ver con la lucha vibrante que el movimiento ecologista tiene para defender cualquier cuestión que afecta a la Naturaleza, excluida, eso sí, la condición humana, tal y como se supone que resulta aquella perteneciente a la Cuenca del Segura, cuyo abastecimiento de agua no supera los límites de la vergüenza distributiva.

Y otra gran emoción, ésta de todo punto positivo por lo que representa frente al conjunto de políticos ineptos que han utilizado el agua como bandera para defender sus intereses sectarios y electorales. Se trata de la iniciativa tomada por el gobierno de Extremadura en relación con la política del agua. Es de todo punto sorprendente, máxime cuando la iniciativa parte de una cierta partición de la plural España que viene a suplir los defectos causados por el estamento central que es quien debería administrar el volumen hídrico total disponible de manera razonable entre todas las comunidades autónomas de España bajo el criterio estricto de la sostenibilidad, que no es otro que aquél que tiene en cuenta los parámetros fundamentales por los que han de regirse la gobernabilidad en cualquier campo: cohesión social, defensa del patrimonio ambiental y beneficios económicos bien distribuidos. Pues bien, amigo lector que ha llegado hasta aquí (lo cual tiene un gran mérito ya que quien esto suscribe no se muestra ajeno a lo indómito, maleducado e intransigente), lo cierto es que ha sido el Gobierno extremeño el que ha establecido un servicio de consultoría y asistencia técnica para el Estudio de “factibilidad de un hipotético trasvase desde el embalse de Valdecañas al Levante español y de alternativas prioritarias de un trasvase interno Tajo Guadiana en Extremadura”.

Impresionante.

Y, a todo esto, el gobierno central (sobre todo), el dúo Barreda y Cospedal, el movimiento ecologista, Aragón, los venenosos efluvios del pacto del Tinel, el resto socialista de España, excluida Extremadura, los distintos partidos populares de la plural España que ya no es una, sino muchas, y por demás muy grande, mirando hacia el lado injusto de las cosas.

JUAN GUILLAMÓN