Guillamón Sostenible

Guillamón Sostenible
Lo que no está rodeado de incertidumbre, ¡no puede ser verdad! Richard Feymann.

miércoles, abril 25, 2007

VALENCIA, VISTA DESDE BRUSELAS


Lo siento pero me es imposible justificar una actitud coherente en cuanto a este asunto del urbanismo salvaje porque, pese a mis esfuerzos investigadores, ayudado por esta herramienta milagrosa llamada Internet, de los asuntos que me preocupan no soy capaz de encontrar exactamente el documento original mediante el cual unos se felicitan y los otros hacen patente su rechazo. Del famoso documento que elaboró el polaco Marcin Libicki, de quien quiero recordar que es precisamente el presidente del Comité de Peticiones en el Parlamento Europeo, sólo puedo opinar acerca de opiniones pues, al igual que me sucedió un día con el famoso Informe Peseta y el recurrente asunto del Cambio Climático, sin duda no he dispuesto de la eficiencia suficiente como para encontrar, leer e interpretar, el pie de la letra (y su espíritu) del citado documento que pone en solfa al urbanismo valenciano. Sí que puedo decir que las opiniones que encuentro respecto a esta materia resultan de todo punto coincidentes con la ideología política que alumbra a todos y cada uno de los intervinientes tras el trueno producido por la salida al público del informe hecho por esos tres eurodiputados venidos a Valencia.

Sin embargo, hay un hecho que salta la vista. España, país bendecido por una larga y generosa costa, tiene en la construcción lo que podríamos decir, sin miedo equivocarnos, una mina. Buen clima, muy buena situación en el mediterráneo y, todavía, unos precios bastante apetecibles por gentes que provenientes del norte de Europa (sobre todo) disponen de una calidad de vida en todos los aspectos -menos en el climático- bastante superior a los españoles. También, puede decirse que todo tiene un límite y por consiguiente la exageración de cualquier tipo de desarrollo ha de tener una cota. Un límite razonable, asumible por todos y, desde luego, a salvo de intervenciones interesadas según la dirección política de donde vengan. No pretendo denostar la suprema autoridad que para mí debe tener la categoría política, pero sí entiendo oportuno advertir que la base objetiva sobre la que se han de tomar decisiones ha de carecer de infiltraciones políticas interesadas. Por una razón, y bien sencilla, porque la ciencia extiende sus pesquisas sobre el mundo de las incertidumbres, mientras que la política pone sus reales sobre lo absoluto. Y puestos a elegir entre un camino y otro: lo absoluto y la incertidumbre, soy de la misma opinión que el físico Richard Feyman cuando afirma "lo que no está rodeado de incertidumbre, no puede ser verdad". Aún así y todo, parece que a este desarrollo intenso le vendría bien ponerle una cota superior. Lo que no admite dudas es que todas las fuentes consultadas acerca del citado informe que tanto conmueve a la comunidad valenciana afirman que dice” "Lo que está ocurriendo a lo largo del litoral mediterráneo español no es tanto desarrollo sostenible programado de las comunidades locales -aunque tal desarrollo también se produzca- cuanto, con frecuencia, un expolio de la propia comunidad y de su patrimonio cultural". De los 15 diputados integrantes de la Comisión, sólo tres y del PP estuvieron en contra. El resto, socialistas, verdes y liberales, votaron a favor. Algo de política sí que se vislumbra, porque si no cómo interpretar aquel suceso, ¿olvidado?, en el que precisamente su presidente, el mismo Marcin Libicki, decidió someter a trámite determinadas quejas de la COPE y que Borrell dejó en suspenso la admisión de la consiguiente demanda, atendiendo a la petición de doce europarlamentarios que cuestionaban la legalidad de la decisión de Libicki. El polaco consideró que la admisión de la petición era "obvia" y advirtió que Borrell se exponía "a denuncias de acción ilegal" por la violación del reglamento. Más política.

Mi opinión final tiene que ver con el sentido común. No puede ser de otra manera. Me gustaría encontrar a esa figura imparcial, tan necesaria en estos tiempos tempestuosos, que fuera capaz de encontrar el centro de gravedad respecto del cual economía, bienestar social y preservación deseable del medio natural deberían estar en armonía -casi celestial- a fin de que las propuestas, vengan de donde vengan, tuvieran una asunción moderada, y lo que es mejor que gozarán del respeto de aquéllos que modestamente intervenimos en el ir y venir de las cosas del mundo, ajenos a las bofetadas de quienes crispan por quienes son acusados de crispados. Una vuelta de arriba-abajo a lo largo del Mediterráneo, y más, desde los Pirineos hasta el Algarve en Portugal, nos mostraría una imagen costera unitaria muy parecida a la que ahora el denuesto europeo hace a Valencia.

Y a todo esto, las últimas encuestas nos dicen que casi el 95% de los jóvenes aspira a tener vivienda propia (con la que está cayendo). Menos mal que la pirámide de edad se ha convertido en una inmensa seta cuya cabeza está embotada de viejos y ancianos, pensionistas y dispuestos a que su retiro se prolongue lo más posible (y en buenas condiciones físicas y sementales, como diría el ex alcalde Méndez).

Nota: no deja de preocuparme una gelepilla que en materias donde los españoles estamos más instruidos, deberán ser los europeos -con toda su distancia- los que decidan por nosotros. ¿O es que en todos los landers alemanes no llueve lo mismo?

Juan Guillamón.
Empresa y finanzas, 20 de abril de 2007

miércoles, abril 18, 2007

LA JUNTA DE DECANOS DEL COLEGIO DE ICCP EN CANTABRIA

...sin crispación,pero atentos a las maniobras igualitarias de Mr Quintanilla para meternos por detrás en el nuevo espacio (educativo) europeo. Si somos de grado superior, nos conviene seguir siéndolo.

MUY RECOMENDABLE UNA VISITA A 'EL SOPLAO'


Con Mariló y Blanca en Cantabria: Cuevas 'El Soplao'

TAMBIEN, ¡SOY DEL RACING!

VISTA DE 'EL SARDINERO', DESDE LA SUITE REAL DEL PALACIO DEL MAR

VIDAL-ABARCA SE JUSTIFICA


LA TRIBUNA DE 'LA VERDAD' (17-04-07)
Inundaciones, presas y ordenación territorial
Mª ROSARIO VIDAL-ABARCA GUTIÉRREZ/
Seguramente si olvidáramos el mandato divino de «creced y dominad la Tierra» y lo cambiáramos por el de «creced y convivid con la Tierra», podríamos entender algo mejor lo de las inundaciones, las presas y la ordenación territorial. No puedo resistirme a comentar algunas de las cuestiones que plantea el Sr. Guillamón en su carta, parece ser, en contestación a la mía.El uso de los recursos naturales, entre ellos el agua, es consustancial con la vida misma ¿cómo no?. La posibilidad de obtener agua potable (no sólo la del bidé) debería ser un derecho de toda la población mundial, y evidentemente se requieren obras hidráulicas para ello ¿quién dice que no?. La cuestión es que entre este hecho y llegar a tener un río sin agua hay un buen trecho, y ahí es donde no nos ponemos de acuerdo. ¿Cuánta agua se puede extraer de un río sin alterar significativamente su capacidad para autodepurar, para mantener la vida acuática, para que cumpla, en definitiva, su función natural?. Esta es la cuestión y no volver a las cavernas que creo nadie lo desea ni lo predica, ni considerar a los ríos como corrientes intratables de agua.Mal ejemplo ha escogido el Sr. Guillamón comparando el Ebro con el Nilo. En realidad se parecen más de lo que usted se cree: ambos son ríos mediterráneos, lo cual no es solo un apellido sino que les proporciona una serie de características hidrológicas singulares y que comparten. Entre ellas la de que se inundan periódicamente (lo que varía es el grado de predecibilidad de estas inundaciones). Los dos ríos participan de la misma dinámica que hacen fértiles sus riberas, lo que varía en la anchura de las mismas, pero tan fértiles son unas como las otras. Pero además, ambos son ríos regulados, sí Sr. Guillamón, el río Nilo, tiene el privilegio de tener, (hasta que se construyó en el año 2002 la enorme presa de la Tres Gargantas en el Río Yangzi en China), la presa más grande del mundo: la de Asuan. Precisamente esta presa nos ha enseñando, en toda su dimensión lo bueno y lo malo de este tipo de actuaciones. Lo bueno fue que se lograron controlar las inundaciones periódicas del Nilo, pero como contrapartida inundó una gran extensión de tierras, en las cuales se situaban gran cantidad de templos y monumentos representantes de la cultura egipcia. La población desplazada por esta gran presa fue muy importante y las condiciones de sus reasentamientos no siempre las más adecuadas. Pero, sobretodo nos enseñó con datos reales, no con modelos predictivos, que la detracción masiva de caudales para regadío, impedía llegar el agua al mar acabando con el rico delta del Nilo. Tan solo diez años después de la inauguración de la presa en 1971, sólo quedaban 17 de las 47 especies de peces que vivían en el Nilo. No obstante, el impacto pesquero más dramático se produjo en el mar. Al año siguiente de cerrar las compuertas de la presa, las capturas de sardina y boquerón cayeron en el Mediterráneo Oriental entre el 80% y el 90%. Hoy día se sabe que estas especies, además de otras, alevinan en la desembocadura de los grandes ríos, aprovechando la riqueza en nutrientes continentales que aportan las crecidas fluviales en primavera, precisamente como la que acaba de ocurrir en el Ebro.La ordenación territorial implica conocer las consecuencias, pros y contras, de las actuaciones humanas y actuar en consecuencia, con perspectiva de futuro y responsabilidad con las generaciones futuras. Más que defendernos del medio ambiente, Sr. Guillamón, deberíamos aprender a conocerlo bien para consensuar los recursos y sus usos.Mª Rosario Vidal-Abarca Gutiérrez es catedrática de Ecología y miembro de la Fundación Nueva Cultura del Agua.

YO SOY LAS DOS COSAS. Y, POR CIERTO, EL EBRO NO ES EL NILO.

(La verdad, 13/04/07)
‘Aunque yo te provoque, no es admisible que caigas en la crispación’. Esto viene a ser, más o menos, lo que el gobierno actual expresa cada vez que plantea un proyecto legislativo. Ahora le toca el turno a las ingenierías superiores y técnicas que, según parece, el citado gobierno pretende igualarlas. Es posible que algún ingeniero superior no se sienta agredido de llevarse a cabo tal medida, pero lo cierto es que igualar "por debajo" a unos y otros, ingenieros e ingenieros técnicos, supone el enfado monumental de los primeros, de tal forma que de continuo habrán de crisparse. Yo soy las dos cosas: ingeniero de caminos e ingeniero técnico de Obras Públicas, y una de dos, o yo soy un estúpido o bien distingo lo que es una cosa de la otra, si de aprender más se trata. Lo cierto es que siempre pensé que valía la pena el esfuerzo suplementario de pasar de un sitio a otro, por lo que se me puede acusar de estar crispado, ¿no es lo natural? Claro que es lo natural, como que el agua del Ebro vaya al mar, pero no toda. Lo natural es que los ríos vayan a parar al mar, que es el morir; y también es natural que procedamos con orden y acierto a proteger esa llegada de agua dulce al infinito mar salado. Dice la catedrática Rosario Vidal Abarca (desde aquí le reitero mis respetos ecológicos) que el agua del Ebro -agresivo y caudaloso- debe ir toda ella al mar, y que esto a todos nos beneficia (sic). Los boquerones y las anchoas lo agradecen, pero es obligado recordarle que biólogos catalanes acreditados (eso espero) establecieron en su día que la correlación matemática entre las detracciones producidas por el ya fenecido trasvase del Ebro y las capturas de anchoas y sardinas en la zona afectada de Tarragona era respectivamente del 12% y el 0%. Es decir, cosa del azar y no de depredadores hidráulicos.

¿Y qué desgracia tan grande hubiese supuesto para nuestro querido Medio Ambiente que durante este último mes tan abundante en agua, por la parte del norte, se hubiesen ‘distraído’ 160 hectómetros cúbicos de haber existido el tubo (proyectado para mantener economías propias -y más cosas- de las insaciables tierras del sur) capaz de suministrar 61 m3/seg.?

Vidal Abarca acusa de demagogos a quienes mirando las alborotadas aguas del Ebro en este abril lluvioso recuerdan (¿crispados?) lo bien que hubiese venido a todos un poco, un algo, una gelepa quizá, de ese furioso caudal. Y no es demagogia, es sentido común. La Naturaleza puede ser corregida, y esa corrección debe ser procedente y respetuosa frente a generaciones futuras. La catedrática afirma con rotundidad (y sin demagogias, ¿o no?) que ‘el desbordamiento ayuda a reconstruir las llanuras de inundación sobre las que después se puede cultivar, mejor, en definitiva porque, querámoslo ver o no, este agua no puede paliar la sequía estructural del sureste’. Pero, por suerte, sí puede. Y además -tómese nota de ello- es preciso recordar que no vivimos en las cavernas y que dejamos atrás siglo XX. No creo que sea de recibo, ni siquiera bajo el punto de vista conservacionista extremo, que pensemos en los ríos como corrientes intratables de agua abundante ahora y escasa después, tal que hay que conservarlos exactamente como la Naturaleza nos los ofreció. ‘Los perjuicios de los fenómenos hidrológicos naturales no son solucionables con obras hidráulicas, son un problema de ordenación territorial’ afirma con rotundidad nuestra profesora, a lo cual puede contestarse con naturalidad lo siguiente: "cuando abrimos grifo del bidet, ¿a qué se debe, al resultado de una obra hidráulica o una ordenación del territorio eficaz? Lo cierto es que a las dos cosas. Y no digamos nada de lo que se dice en Aragón tras la riada que naturalmente ha terminado en el mar (o sea, en el morir). Por ejemplo, dice el alcalde de Cabañas: "tenemos que analizar las causas de que nos cueste tanto defendernos del río (...) hay que buscar soluciones porque no se puede levantar el suelo de los pueblos". O, el alcalde de Pina: "queremos soluciones con sentido común y que lo que nos está perjudicando que se arregle". Pero mejor esto del alcalde de Pradilla: "si el problema es complejo, habrá que poner en marcha soluciones complejas. Lo que no vale es no hacer nada". Y a todo esto, Expoagua espera que baje el nivel de las aguas para ver qué reparaciones se deben hacer en el parque de la Expo 2008: de momento activar dos planes de emergencia.

O sea que el Ebro no es el Nilo que hizo feraces las tierras limosas de sus riberas. El Ebro es un río regulado tal que de no haber existido la regulación de presas (Itoiz y Yesa, por ejemplo) lo más probable es que hubiesen tenido que sacar la Virgen del Pilar en helicóptero. La regulación hidráulica es un invento de los ingenieros superiores (y tal vez, de los de grado medio) que ha hecho posible no sólo que podamos hacer uso del bidet, sino que también haber podido multiplicar por 5 el agua disponible de modo natural. Creo que los ordenadores del territorio han de tener un papel prioritario en eso, en la Ordenación del Territorio. También soy de los que piensan que la filosofía que emana del ecologismo es de mucho interés para cualquier tipo de proyecto, pero de lo que sí estoy muy seguro es de que los ingenieros de caminos (y los de obras públicas también; sí, hombre) todavía tienen mucho que hacer en cuanto a obras hidráulicas que nos benefician a todos, en la misma medida que nos beneficia que el agua -no toda- vaya al mar. Todos unidos (anchoas, boquerones, ecologistas, ingenieros etc.) hemos de defendernos del cambio climático. Con una condición: que su amenaza sea analizada por los científicos, y no por directrices políticas y fantasmales.

OTRAS PEQUEÑAS MEDIDAS

(Empresa y finanzas, 13/04/07)
El pasado 29 de marzo aparece en el Heraldo de Aragón un titular del siguiente tenor: El PSOE vota en contra del trasvase del Ebro a Murcia. Y precisa la noticia que " el PSOE dio ayer la sorpresa en la Asamblea Regional de Murcia al votar en contra de un dictamen de la Comisión del Pacto del Agua en el que se establecía la necesidad de aportar nuevos recursos de otras cuencas para remediar el déficit de la región de Murcia, en sintonía con lo previsto en el PHN y tomando como punto de partida el trasvase del Ebro". Es de suponer la enorme satisfacción que en tierras aragonesas habrá producido esta cuestión, ya que el aragonés, alentado por falsas y torcidas arengas políticas (y no importando para nada su credo ideológico), tiene el convencimiento de que ese trasvase constituye un atentado, en toda la regla, a cualquier proceso de desarrollo aragonés. Claro que -si bajo el punto de vista político hemos de aceptar todo tipo de marrullerías sectarias- lo verdaderamente inaceptable, por la gravedad que encierra, es que profesores, catedráticos, técnicos cualificados y expertos en la materia, sean capaces de emitir juicios imprudentes tales como los que en su día expresó el catedrático de Administrativo, A. Embid, en relación con su punto de vista acerca del PHN del 2001: "propongo que la ley del PHN cambie su nombre por el de Ley de Regulación del Trasvase del Ebro y otras pequeñas medidas”, lo que, fuera de lo gracioso de la traslación, no deja de ser una solemne frivolidad por cuanto el PHN era un formidable compendio de todas las vicisitudes hidrológicas de España, con sus análisis y sus valoraciones hechas por técnicos competentes, no precisamente alumbrados a la ciencia por militancias políticas ni regionales que es lo que pasa ahora. Mayor daño produce un chascarrillo como el anterior que arengas políticas del tipo "nos quieren robar el agua". Pero, por desgracia, esto es lo que hay.

Ser diputado regional es un honor que muy pocos pueden alcanzar, sin duda por la trascendencia de su actividad, trabajo y afán de servicio, de la que han de obtenerse beneficios para la mejora de las condiciones que aprecia como buenas el conjunto de la ciudadanía. Lástima que por encima del diálogo y el debate basados en la interpretación adecuada de las condiciones de contorno que delimitan los problemas, esté -siempre y por siempre- el interés político que a unos les hace utilizar cualquier medio a su alcance para mantener su estatus de poder, mientras que a otros no les alienta otra idea que la de derrocar a esos unos. Y a cualquier precio. El pasado 3 de noviembre la Asamblea Regional toma el acuerdo de establecer un Pacto del Agua, suscrito por todos los grupos parlamentarios, al objeto de perfilar un documento que aúne los esfuerzos de todos para combatir el déficit estructural del Agua en la región. La idea no es mala porque, entre otras razones, las distintas formaciones políticas pertenecientes a los territorios comprendidos en cuencas "cedentes" y "receptoras" han hecho causa común para defender sus intereses políticos en materia hidráulica. Durante casi cinco meses, 28 expertos (o mejor, 27 expertos y un entendido, ya que el abajo firmante fue uno de los invitados) han comparecido ante la correspondiente Comisión exponiendo sus conocimientos. Los miembros de la Comisión han tenido la oportunidad (imparcial) de conocer los puntos de vista técnicos -que engloban aspectos económicos, de bienestar social y protección del medio ambiente- que les permitiría la redacción de un texto común para expresar de manera canónica las aspiraciones de todos los ciudadanos. De nada ha servido ni los puntos de vista de los expertos, ni el trabajo desarrollado por los políticos de la Comisión porque, al final, no han sido capaces de elaborar un documento unitario. La pega, obstáculo, inconveniente, dificultad, estorbo o traba, ha sido el nombre propio, masculino y singular, EBRO. Hasta aquí se ha podido llegar, pero que el PSOE acepte mantener viva la expectativa del trasvase del Ebro es de todo punto (político) inaceptable. Y se equivocan, porque lo que estiman como el arma torticera que el Partido Popular emplea para ganar las elecciones, no es tal. Es una postura absolutamente merecedora del aplauso ciudadano que en su inmensa mayoría -ya se verá- entiende que la solución universal para la cuestión hídrica regional pasa por las trasferencias hidráulicas procedentes de cuencas, con certificadas condiciones en cuanto a economía y medio ambiente, de donde es posible obtener recursos objetivamente trasvasables.

En ausencia de ese Pacto del Agua regional, las conclusiones son claras: Aragón triunfa políticamente y nosotros perdemos económicamente, bajaremos en bienestar social y, que nadie lo dude, nuestras posibilidades de cumplimentar nuestras obligaciones europeas de respeto a las masas de agua quedarán anuladas. Mal enemigo es el aragonés para nuestros intereses (cuentan que el dicho de "a Zaragoza o al charco", tiene su origen en un baturro -con mochila- caminante, sin camino, quien interpelado por un paisano acerca de hacia donde se dirigía, contestó: "a Zaragoza, quiera o no quiera Dios". Dios, ligeramente molesto, lo convirtió en rana por su desprecio hacia lo divino. Pero como resulta que uno de los atributos que adornan a Dios es su infinita bondad, lo perdonó muy pronto. Nuevamente, el andante baturro -con mochila- se dispuso a caminar e interpelado, otra vez, acerca de su destino, dijo eso, "a Zaragoza o al charco". Un buen baturro, nunca jamás cambiará de opinión, ni aunque lo convirtieran en mejillón cebra -con mochila- residente en el Ebro. Malo).

miércoles, abril 04, 2007

UN PRONÓSTICO ACERTADO

En 1792, Beethoven obtuvo del Príncipe Elector la posibilidad de proseguir su educación musical en Viena. Nunca volvió a su pueblo natal, Bonn. La noche antes de partir, su amigo el conde Waldstein le escribió en su diario: "recibirás el espíritu de Mozart de las manos de Haydn…"
En Viena, el joven músico tomó lecciones de composición con Haydn y lírica con Salieri.
Pronto llamó la atención y deslumbró a Viena con su virtuosismo en el piano y sus famosas improvisaciones. En un par de años se convirtió en el músico de moda en la aristocrática y musical capital de los Haugsburgo.